Historia 


Caminos prerromanos (II): Origen de la Vía de la Plata

Un dato a tener en cuenta a la hora de hablar de caminos prerromanos es la coincidencia de las vías romanas con caminos de la trashumancia. La explicación más lógica para explicar este hecho es la posibilidad de que las calzadas romanas se hubiesen construido de manera superpuesta a los antiguos caminos prerromanos que, en muchos casos, serían utilizados como caminos trashumantes.

A la hora de hablar de la Vía de la Plata hemos de tener presente que el camino denominado así es de época romana, aunque entonces ni siquiera tenía ese nombre, sino iter ab Emerita Asturicam, y habría sido construido entre el 139 a. C. y el imperio de Augusto, quedando de ese modo unidas mediante una carretera las ciudades romanas de Emérita Augusta (Mérida) y Astúrica Augusta (Astorga).

Itinerario de Antonino

Las vías naturales de la actual Extremadura han estado siempre condicionadas por la geografía de la zona, tanto por el relieve (franqueado por unos pocos puertos) como por el paso de los ríos Tajo y Guadiana (vadeables sólo por unos puntos determinados). De este modo, de sur a norte nos aparece una gran vía de comunicación que atraviesa toda la región y cuyo recorrido podríamos decir que coincide aproximadamente con la llamada Vía de la Plata.

Parece que existió una vía de comunicación cuyo nacimiento se encontraba en el litoral, probablemente en Gadir, desde donde arrancaba un camino que se dirigía hacia levante por el interior, conocido como Vía Heraklea, cuyo trazado discurría por el valle del Guadalquivir y se encontraba salpicado de hábitats orientalizantes. Desde dos puntos de este camino, las actuales Córdoba y Sevilla, surgían sendos caminos que se dirigían hacia el norte: el primero, situado en los alrededores de Córdoba, cruzaría Sierra Morena por el río Guadiato, desde el Guadalquivir Medio, mientras que el segundo, desde el Bajo Guadalquivir, se encauzaría hacia el norte por la encrespada Sierra de Aracena, tras la cual se toparía con la Sierra de Tentudia. Lo más probable es que en época romana el camino utilizado fuera el situado más al oeste de los dos, reforzándose así la idea que defiende que la Vía de la Plata se hubiera asentado sobre un camino prerromano.

Con respecto al camino surgido al este, podemos decir que uniría la desembocadura del Guadiana con los

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Falla de Plasencia

puertos de Béjar y Tornavacas a través del valle mismo de este río, el Guadiana, y de la depresión producida por la falla de Plasencia, que, en dirección SW-NE, sería la causante de la formación de numerosos puertos, así como del vado de Alconetar, trazando de esta manera una comunicación recta hacia el norte, sin la necesidad de atravesar elevados sistemas montañosos. Esta falla, de más de 500 km de longitud, alcanza por el suroeste el Alentejo portugués, mientras que por el noreste penetra en la provincia de Ávila, desapareciendo al quedar cubierta por los sedimentos terciarios del valle del Duero. Esta vía natural dejaría de ser utilizada de manera preferente a partir del 600 a. C., momento en el que podemos mencionar la existencia de una vía de comunicación que enlazaría Córdoba con Medellín a través de Sierra Morena, apareciendo así el camino que llegaría hasta la Meseta Norte al oeste de la Vía de la Plata.

Este camino oriental arrancaría en Córdoba y atravesaría Sierra Morena a través del río Guadiato. Al llegar al nacimiento de este río, nos encontramos con un fácil acceso al cauce de otro río, el Ortigas, en orillas de cuyo afluente, el Cigancha, se encuentra el edificio orientalizante de Cancho Roano. Más allá, por la misma ruta, alcanzamos la ciudad orientalizante de Medellín. Llegados a este punto, se atravesaría la zona central extremeña por el paso que hace el recorrido Medellín-Trujillo, donde aparecen diversas sierras, escarpadas y difícilmente franqueables, y cuyos puntos de paso más propicios son el puerto de San Vicente, en la Sierra de Altamira, que desemboca en el vado de Azután, sobre el Tajo; los puertos de Herguijuela y Santa Cruz, por donde se llega a Trujillo; los puertos de las Herrerías, para llegar hasta el centro de la cuenca del Tajo, y el puerto de Clavín o paso por Aliseda, en la Sierra de San Pedro, para dirigirse al tramo más occidental del tramo extremeño.

A continuación, el siguiente reto para continuar el camino hacia el norte es el de cruzar el río Tajo. Para ello contamos con diferentes vados, destacando entre todos ellos el vado de Alconetar, actualmente bajo las aguas del pantano de Alcántara y la zona de Alcántara en general, donde fue construido un puente por los romanos aprovechando la existencia de un paso encajonado, dando carta de naturaleza a una zona de tránsito anterior. Además, es el único punto vadeable del río, en época de crecidas, en 100 km.

Salvado este obstáculo, nos aparece el siguiente conjunto montañoso, la Sierra de Gredos, y para atravesarlo también tenemos diferentes pasos naturales. Lo más probable es que la penetración desde el sur en la Meseta Norte se produjera bien por el puerto de Béjar (Salamanca), bien por el puerto de Tornavacas (situado en el límite de las provincias de Ávila y Cáceres).

Recorrido de las dos posibles vías prerromanas occidentales descritas, así como de los puntos más importantes en su itinerario

Recorrido de las dos posibles vías prerromanas
occidentales descritas, así como de los puntos más importantes en su itinerario

De esta manera podemos resumir diciendo que si bien tenemos tres ramales en el comienzo de los caminos en el sur peninsular (el Alentejo portugués, lugar donde se inicia la falla de Plasencia, Sevilla y Córdoba), éstos se juntan a la hora de cruzar el Tajo en el vado de Alconetar, y a partir de aquí vuelven a bifurcarse, esta vez en dos, encaminándose hacia la Meseta Norte, adonde llegan bien por el puerto de Béjar, bien por el de Tornavacas.

Dicho esto, hemos de concluir diciendo que tan sólo en época romana y tras la fundación de la Colonia Emerita Augusta podemos hablar del uso de la posteriormente llamada Vía de la Plata como camino exclusivo de contacto entre el suroeste y la Meseta Norte, puesto que, como ya hemos visto, si bien existió una vía prerromana que unía Hispalis con la zona de Emerita Augusta, parte de los pasos naturales y posiblemente utilizados en épocas anteriores a la romana se sitúan bien al este, bien al oeste, haciendo más probable la existencia y utilización de estas otras rutas hacia el norte de dicho camino. Con todo, es indudable que durante algunos tramos, como es el caso del que va desde Alconetar hasta el Puerto de Béjar, ambos caminos se confundan, sumándose a esto la confluencia con la Cañada Real de la Vizana.

Vía| ÁLVAREZ ROJAS, A. / GIL MONTES, J. “Aproximación al estudio de las vías de comunicación en el primer milenio a. C. en Extremadura” TP, 45 (1988); GALÁN DOMINGO, E. / MARTÍN BRAVO, A. M. “Megalitismo y zonas de paso en la cuenca extremeña del Tajo”, Zephyrus, XLIV-LXV (1991-1992); GIL CAMARÓN, M. M. “Helmántica en las rutas de comunicación peninsulares durante época prerromana”, Salamanca Revista de Estudios 53 (2006).

Imagen| Itinerario de Antonino, Falla de PlasenciaMapa posibles vías romanas 

En QAH| Caminos prerromanos (I): Contactos entre indígenes

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