Historia 


Caminos prerromanos (I): Contactos entre indígenas

La reconstrucción de los caminos que fueron utilizados por los habitantes de la península Ibérica antes de la época romana no es tarea fácil. En esos momentos, los caminos utilizados no serían sino las vías naturales que facilitan el tránsito de los viajeros a lo largo de los numerosos accidentes demográficos que surcan el mapa peninsular, de modo que tanto vados de ríos como puertos de montaña se convirtieron en los ejes articuladores de estas vías naturales utilizadas como caminos de paso.

Cerámica del tipo Cogotas I

Cerámica del tipo Cogotas I

De hecho, la aparición de cerámica del tipo meseteño de Cogotas I en tierras andaluzas y levantinas abrió la puerta a las teorías que defienden la existencia de trashumancia ganadera desde el Bronce Final peninsular. Esto, unido a la interpretación de los megalitos como marcas territoriales en relación a las vías ganaderas y la de las estelas del suroeste como hitos de paso en itinerarios trashumantes y comerciales, se ha venido convirtiendo en el eje de las teorías que defienden unos itinerarios trashumantes existentes desde la prehistoria.

Siguiendo las teorías que hablan de una trashumancia arcaica, la aparición de estos tipos cerámicos en en el sur y sureste peninsulares respondería a la presencia en estas zonas de asentamientos originados por el movimiento de gentes de Cogotas I, que, desde la Meseta, se desplazarían hacia zonas más meridionales en busca de los pastos que ofrecen bien las riberas del Alto Guadalquivir, bien los valles próximos al Vinalopó, utilizando para sus desplazamientos las vías y caminos de tradición prehistórica, transitando en primer lugar las vías naturales. Sin embargo, en la actualidad los investigadores han abandonado la versión expansionista de la cultura de Cogotas, hablándose ahora de tímidas infiltraciones impulsoras de intercambios comerciales, con lo que se trataría tan sólo de pequeños contingentes de personas que aprovecharían para sus desplazamientos los puntos de paso que jalonaban los caminos. El carácter local de algunas de las producciones de tipo Cogotas I en la periferia está obligando a entender estas relaciones en función de ganaderos itinerantes desplazados desde la meseta, más aun cuando las aproximaciones al modelo ganadero del Bronce Final peninsular meseteño muestran el predominio de un pastoreo de subsistencia integrado en una economía predominantemente agrícola. Así, en la actualidad se están proponiendo otras vías en la interpretación de tales contactos, surgiendo la teoría de que estas cerámicas mostrarían la transmisión gradual de una moda decorativa de origen meseteño en otros repertorios alfareros a través de prácticas de intercambio entre élites a larga distancia, intercambio que se vio sellado con regalos políticos. En dichas relaciones, la vajilla de Cogotas I pudo funcionar como bien de prestigio de filiación meseteña para posteriormente pasar a ser adaptada ya en la alfarería local de las regiones periféricas como estilo ornamental propio, recordando antiguos vínculos interregionales.

Dolmen, Valencia de Alcántara

Dolmen, Valencia de Alcántara

El hecho de que en puntos de paso como vados de ríos y puertos de montaña se hayan encontrado restos de megalitos datados en el III y II milenio a. C. ha hecho que algunos investigadores vean en ellos un elemento visible de las comunidades que los construyeron, que funcionarían en cierto modo como comunidades de paso en un estadio muy primitivo de desarrollo. El modelo de comunidades de paso se basa en la existencia de puntos que, por su estratégica situación a lo largo de corredores naturales de comunicación y en pasos cruciales entre dos áreas diferenciadas, están en condiciones de monopolizar el tráfico que se produzca entre ellas. Esto ha sido estudiado en la cuenca del Tajo, llegando a la conclusión de que la mayoría de los dólmenes de la región se encuentran emplazados en puntos clave de la red viaria, fundamentalmente en aquellos que permiten el cruce del río y la entrada y salida de la cuenca. Esto, unido a la evidencia de elementos foráneos en los ajuares asociados a los megalitos, hace viable la posibilidad de establecer que estos puntos de paso fueran utilizados desde tempranas épocas de manera controlada por pastores trashumantes en sus desplazamientos estacionales.

Estela del suroeste, Solana de Cabañas

Estela del suroeste, Solana de Cabañas

En lo que respecta a las estelas del suroeste, una interesante teoría es la que las convierte en hitos de paso en caminos prehistóricos, haciendo con ellas lo mismo que bastantes años antes ya se hizo con los verracos prerromanos. De esta forma a las tradicionales teorías que defienden un sentido funerario de dichos elementos culturales se sumarían estas otras que defienden la hipótesis de una posible funcionalidad como hitos, visibles a cierta distancia, para la orientación de la gente que se desplaza por el territorio. Estos hitos marcarían recursos importantes para grupos humanos que se desplazan periódicamente (caso de ganaderos y comerciantes), marcando así caminos, puertos, vías de paso, ríos y recursos de agua… Según esta teoría, nos encontraríamos con dos grandes ramales que definirían los caminos que recorrerían la península de sur a norte: el primero enlazaría la parte oriental del Sistema Central con el Bajo Guadalquivir, mientras que el segundo, partiendo del valle medio del Tajo, se dirigiría al valle del Guadalquivir en el área de Córdoba. De esta forma nos encontramos con que la mayor parte de las estelas se sitúan al pie de puertos de montaña, en las zonas de menor altitud entre dos sierras o en las inmediaciones de la única elevación existente en la zona, o bien en zonas de vega, cercanas a vados de ríos, pero generalmente a cierta distancia de los mismos, o ya en el contacto entre la vega y las elevaciones que la circundan.

Por otro lado, las minas de mercurio de Almadén (donde el mineral se encuentra en forma de cinabrio), el yacimiento de mercurio más rico a escala mundial, se encuentran en el camino que lleva hasta la zona de pasto invernal del Valle de Alcudia (Ciudad Real). Todo el ganado que comiera la hierba que crece en estas zonas también habrá ingerido cierta cantidad de mercurio, que sería asimilado en sus huesos, a diferencia de los animales que nunca pastaron por allí, cuyos huesos no contendrán dicho mineral. De esta forma, las muestras de huesos procedentes del Valle de Alcudia han presentado concentraciones de mercurio varias veces superiores a la media, mientras que, curiosamente, las muestras de Yecla (Murcia) y Soria han arrojado niveles sólo ligeramente inferiores. La zona de Almadén se comunica tanto con la zona soriana como con Murcia, algo que nos plantea la posibilidad de una existencia de cañadas desde la antigüedad utilizando caminos que recorrieran los mismos tramos que recorren hoy en día.

En resumen, lo que estas tesis conllevan es, no tanto la existencia de una trashumancia prerromana, de la que no negamos su existencia aunque fuera a pequeña escala, sino la demostración de la existencia de unos caminos establecidos y conocidos por los indígenas desde mucho antes de la llegada de las tropas romanas a la península. Esos caminos, que discurrirían por un mapa geográficamente adverso, no tenían más remedio que adaptarse al paisaje, aprovechando así puntos de paso que facilitaran el paso tanto de personas como de animales, por lo que se articularían en torno a los vados de los ríos y los puertos de montaña.

Vía| BLÁZQUEZ, J. M./GARCÍA-GELABERT, M. P. “Relaciones entre la meseta y Oretania” Complutum 2-3, 1992; SALINAS DE FRÍAS, M. “En torno a viejas cuestiones: guerra, trashumancia y hospitalidad en la Hispania prerromana”, Pueblos, lenguas y escrituras en la Hispania prerromana. Actas del III Coloquio sobre lenguas y culturas paleohispánicas, Salamanca, 1999; SÁNCHEZ MORENO, E. “De ganados, movimientos y contactos. Una nueva aproximación al debate sobre la trashumancia en la Hispania Antigua”, Studia Historica. Historia Antigua 16, 1998; RUIZ-GÁLVEZ PRIEGO, M. L./GALÁN DOMINGO, E.”Las estelas del suroeste como hitos de vías ganaderas y rutas comerciales”, TP 48, 1991; LOGEMANN, E./KALKBRENNER, G./KRÜTZFELDT, B./SCHÜLE, W. “Contenido de mercurio en huesos de animales domésticos y trashumancia”, I Congresso de Arqueologia Peninsular. Trabalhos de Antropologia e Etnologia, 35 (2), 1995.

Imágenes|Cerámica del tipo Cogotas I, Dolmen de Valencia de Alcántara, Estela del Suroeste

En QAH|Presencia de enterramientos orientalizantes femeninos en el interior peninsular

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