Cultura y Sociedad 


Caissa, la mujer y musa del ajedrez

A los nombres de Anatoli Karpov, Gari Kasparov, Bobby Fisher y Anand, entre otros, se une ahora el de Magnus Carlsen, el reciente campeón del mundo de ajedrez. Este joven Noruego, de tan solo 22 años, es comparado con Mozart debido a su juego armónico e imaginativo y es que, de hecho, ha batido el récord de la puntuación ELO (método matemático, basado en el cálculo estadístico, para calcular la habilidad de los jugadores de ajedrez). Pero, ¿deberá Carlsen su éxito, como el resto de ajedrecistas, a Caissa?

Caissa es una ninfa literaria venerada como la musa del ajedrez que, según cuentan, protege a los jugadores y les enseña la forma de ganar. Pero, ¿cuál es el origen de este mito? Pues lo cierto es que, paradójicamente, Caissa es posterior al nacimiento del ajedrez, ya que la musa nació en 1763 de la pluma del británico Sir Williams Jones que con tan solo 17 años escribió el poema titulado “Caissa o el juego del ajedrez”. En dicho poema se plasman las proposiciones amorosas que Marte, dios de la guerra, le hace a Caissa, quien no muestra ningún tipo de interés en él. Marte, desesperado, pide ayuda a Apolo, dios del deporte, quien crea el ajedrez para que se lo ofrezca a Caissa como regalo. Es así como ella se convierte en su musa.

Caissa, musa del ajedrez

Caissa, musa del ajedrez

Sin embargo, también cuenta la leyenda que Caissa era una joven diosa que hacía predicciones sobre el porvenir y que, al ver como serían los ejércitos del futuro, creó un juego en el que para ganar fuese necesario la inteligencia y el valor. En dicho juego participarían dos ejércitos, uno negro y otro blanco, que tratarían de matarse entre sí. El juego se desarrollaría en un tablero con 64 casillas alternando el blanco y el negro y ambos ejércitos estarían compuestos por ocho peones, dos torres, dos caballos, dos alfiles, un rey y una reina. Se dice que después de crear el juego Caissa decidió esconderlo para que nadie lo destruyera. Como no sabía cuál sería el mejor sitio de la Tierra decidió lanzarlo y cayó en la India. De ahí que se diga que el ajedrez tiene su origen en la India, pues los indios descubrieron el juego de Caissa y establecieron algunas reglas para que todos pudieran jugar.

Pero para algunos ajedrecistas Caissa es mucho más que un mito, de hecho, consideran que, en ocasiones, influye en sus destinos. Mijaíl Tal, campeón mundial de ajedrez en 1960 escribió:

Al igual que todas las diosas mitológicas, ésta también exige sus sacrificios. Sus servidores son generosos: ¡cuántos de ellos le ofrecieron toda su vida!… pero los sacrificios que con más frecuencia se ofrecen a Caissa son sus propios bienes: alfiles, peones, caballos. ¡Cuántos de ellos son sacrificados para mayor gloria de la diosa! ¡Incluso las propias reinas, a veces, son entregadas voluntariamente! Naturalmente, la suerte de estas ofrendas es muy distinta. Unas cuantas son aceptadas por Caissa y entonces el ajedrecista alcanza la gloria y el reconocimiento de sus contemporáneos. Pero no siempre, ni mucho menos, estos sacrificios complacen a la diosa. Entonces, qué se le va a hacer, hay que esperar a otra ocasión…

Y es que como muchos ajedrecistas dicen al ganar sus torneos: “Caissa estuvo conmigo”. No sabemos si también ha estado con el último Campeón del Mundo.

 

Vía| Interajedrez

Más información| La Vanguardia, Ajedrez de ataque

Imagen| Caissa

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