Economía y Empresa 


La burbuja en la que Isaac Newton perdió sus ahorros

En 1710 Gran Bretaña se encontraba en inmersa en la Guerra de Sucesión Española, una guerra que se había prolongado ya durante nueve largos años y que involucraba a las mayores potencias de la época: Francia, Gran Bretaña, España, Austria, Prusia, etc.

Tras nueve años de guerra, las finanzas públicas de Gran Bretaña se encontraban extenuadas y al borde de la bancarrota. Para paliar esta situación, el Ministro de Hacienda Robert Harley tuvo la idea de crear una compañía privada a la que se le concedería el monopolio del comercio entre Gran Bretaña y Sudamérica a la que se llamó Compañía de los Mares del Sur. El alivio de la maltrecha hacienda pública británica se produciría al condonarse la deuda pública a cambio de títulos de propiedad de esta nueva compañía.

Durante los siguientes años, la actividad de la compañía fue reducida debido a las continuas guerras que enfrentaron a Gran Bretaña con España, algo que interrumpió el comercio entre el Reino Unido y las colonias españolas en Sudamérica.

Sin embargo, con la derrota de las tropas jacobitas en 1720, apoyadas por el Reino de España, el comercio se reestableció plenamente, lo que dio lugar a un auge sin precedentes de las acciones de la compañía en la Bolsa de Londres.

Sir-Isaac-NewtonPor aquel entonces sir Isaac Newton tenía 77 años. Hacía más de 30 años desde que había publicado su teoría sobre la ley de gravitación universal y era un miembro respetado en todo el Reino Unido.

Tras una vida de éxito y frugalidad, Newton contaba con unos cuantiosos ahorros. A principios de 1720, Newton invirtió una pequeña suma de su fortuna en acciones de la Compañía de los Mares del Sur cuando estas cotizaban a 175 libras esterlinas por acción. En tan solo tres meses, Newton consiguió duplicar el valor de su inversión y vendió las acciones cuando éstas cotizaban a 350 libras. Sin embargo, las acciones siguieron subiendo durante las semanas siguientes.

400, 500, 600… Las acciones estaban en subida libre ante las promesas de comercio con las colonias españolas en Sudamérica y Newton, afectado por ver cómo sus conocidos hacían una fortuna al no haber vendido sus acciones como él hizo, decidió invertir casi toda su fortuna en acciones de la compañía cuando estas cotizaban entorno a las 700 libras.

Al prGrafico burbujaincipio todo parecía ir bien para el anciano Newton; las acciones llegaron a alcanzar su máximo en 1.000 libras a principios de agosto de 1720. Sin embargo, la alegría iba a durar poco para un genio de la astrofísica que no demostró la misma genialidad invirtiendo en los mercados.

El auge de las acciones de la compañía había sido aumentado por la propia compañía, quien prestó dinero a los inversores que no podían comprar títulos de la compañía (1.000 libras de 1720 son equivalentes a un millón en la actualidad). A finales de agosto se produjo el primer vencimiento de la deuda concedida por la compañía a sus propios accionistas, y muchos de estos aprovecharon la vertiginosa subida bursátil de los meses anteriores para vender sus títulos.

En cuestión de semanas, el pánico vendedor se extendió por el mercado londinense y la cotización de las acciones de la Compañía de los Mares del Sur se derrumbó hasta las 200 libras por acción.

En noviembre de ese mismo año Isaac Newton vendió, casi totalmente arruinado, sus acciones de la compañía por una fracción de lo que había pagado tan solo tres meses antes. Cuenta la leyenda que a partir de ese momento, hasta su muerte en marzo de 1727, Isaac Newton prohibió que nadie mencionase el nombre de la compañía en su presencia.

Imagen | Anglotopia

Gráfico | Bigtrends

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