Derecho Mercantil, Jurídico 


Buenos días, soy inspector de Hacienda y vengo a revisar su negocio (I)

Inspección sorpresa en un local de hostelería

En esta serie de artículos, explicaremos cuales son los derechos y deberes de los ciudadanos ante la temida inspección sorpresa que pueden realizar los funcionarios de la Agencia Tributaria e intentaremos dar algunos consejos para superar el “trance” de la mejor manera posible.

Lo primero que se pregunta el contribuyente que recibe la visita de un inspector de Hacienda es ¿por qué a mí? ¿qué habré hecho yo para merecer esto?

Lo cierto es que las investigaciones que realiza la Agencia Tributaria no son aleatorias ni fruto de la vendetta de un funcionario que nos pueda tener manía. Se basan en un Plan de Control Tributario y Aduanero que con carácter anual elabora el Gobierno y cuyas principales directrices se publican en el Boletín Oficial del Estado, aunque lógicamente su contenido concreto es confidencial y está reservado a los funcionarios de la AEAT. En estos planes se describen y señalan las bolsas o nichos de fraude que se consideran más relevantes o de las que se estima factible la obtención de recursos económicos para el Estado a través de la labor de inspección y control. Por ejemplo, el Plan de Control Tributario de 2014 señala entre otros a los contribuyentes acogidos al régimen de estimación objetiva (régimen de módulos), tramas de fraude organizado o a los profesionales del derecho (abogados, procuradores, peritos…) que define como “profesionales de servicios de alto valor” y que tradicionalmente ha sido un colectivo que ha tenido la facilidad de ocultar al Fisco gran parte de sus ingresos porque sus clientes no exigen factura por el servicio recibido y por tanto aquellos dejan de declararlo. Actualmente, gracias a la progresiva informatización de los juzgados, la Inspección está teniendo acceso a listados en los que figura el número de juicios a los que ha asistido un abogado o procurador a lo largo del año y por tanto resulta muy sencillo averiguar si sus últimas declaraciones tributarias se ajustan o no a la realidad.

Visto el origen o la motivación que hay detrás de un procedimiento de inspección, examinaremos ahora cuales son las facultades de la inspección de los tributos, ¿qué puede hacer un inspector de Hacienda en el ejercicio de sus funciones?

La respuesta la encontramos en el artículo 142 de la Ley General Tributaria, que en su primer apartado nos dice que los funcionarios podrán examinar “documentos, libros, contabilidad principal y auxiliar, ficheros, facturas, justificantes, correspondencia con transcendencia tributaria, bases de datos informatizadas, programas, registros y archivos informáticos relativos a actividades económicas” así como inspeccionar “bienes, elementos, explotaciones y cualquier otro antecedente o información que deba de facilitarse a la Administración o que sea necesario para la exigencia de las obligaciones tributarias”.

El segundo apartado de este mismo artículo establece que los funcionarios que desarrollen funciones de inspección podrán entrar bajo determinadas condiciones en los siguientes lugares: “fincas, locales de negocio y demás establecimientos o lugares en que se desarrollen actividades o explotaciones sometidas a gravamen, existan bienes sujetos a tributación, se produzcan hechos imponibles o supuestos de hecho de las obligaciones tributarias o exista alguna prueba de los mismos”. A continuación se establece que también podrán entrar incluso en domicilio constitucionalmente protegido del obligado tributario cumpliendo los requisitos especiales contenidos en el artículo 113 de la misma Ley.

Otras facultades de la Inspección contenidas en la Ley General Tributaria son:

Analizar directamente la documentación, exigiendo su visualización en pantalla informática o la impresión de listados de datos.

Tomar nota de apuntes contables y datos, y obtener copias a su cargo, incluso en soportes magnéticos.

Adoptar medidas cautelares: precinto, depósito o incautación de las mercancías o productos sometidos a gravamen, así como los libros, registros, documentos, archivos, locales o equipos electrónicos de tratamiento de datos que puedan contener la información de que se trate; todo ello para evitar la alteración o desaparición de los documentos y pruebas citados.

Estas son las principales “armas” con las que cuenta la Inspección. En el próximo artículo veremos cuales son los límites que la Ley le impone para su utilización, el “escudo” con el que el contribuyente se puede defender.

Vía| BOE

Imagen⎮Inspección sorpresa en un local de hostelería.

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