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Brexit, impacto desde el punto de vista fiscal

Tras la decisión del pueblo británico de abandonar la Unión Europea, muchos analistas se apresuraron a prever las consecuencias económicas, financieras, jurídicas y de cualquier otra índole que dicha salida tendría para el Reino Unido, muchas de las cuales fueron evidentes desde el propio viernes tras el BREXIT cuando la la libra esterlina registró perdidas generalizadas frente al resto de sus contrapartidas, llegando a cotizar 1,32 USD/GBP desde 1,50 y a 0,76 a 0,84 con el Euro, o con la bajada generalizada de los grandes índices bursátiles.

Brexit

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Más a largo plazo, desde el punto de vista de las relaciones internacionales, el abandono de la UE supondrá sin duda la salida del mercado único europeo, dificultando el libre movimiento de personas, bienes y capitales. Asímismo, el Reino Unido abandonará el Tratado de Libre Comercio de la UE con terceros países, dificultando por lo tanto sus relaciones comerciales.

Por otro lado, también esta nueva situación provocará la revisión de la normativa financiera vigente y podría llegar a cuestionar Londres como el centro financiero europeo, algo que sin duda podría favorecer a otras ciudades importantes como Dublín, Berlín o incluso Madrid.

Pendientes de la valoración del impacto sobre las directivas europeas sobre fiscalidad transpuestas en cada una de las legislaciones de los Estados Miembros así como la aplicación de la libertades comunitarias, que dependerá en última instancia del modelo de salida del Reino Unido de la UE, de confirmarse su retirada efectiva y dependiendo del resultado final de la negociación UE-UK, en principio no le serán de aplicación, entre otras, la Directiva 2006/112/CE del Consejo, de 28 de noviembre de 2006 relativa al sistema común del Impuesto sobre el Valor Añadido, lo que podría llevar a cambios en la normativa del Impuesto en el Reino Unido e incrementar los costes en esta materia, toda vez que la neutralidad del Impuesto en la actualidad en todo el ámbito de la Unión Europea pasaría a suponer una carga, especialmente a efectos aduaneros.

Por otra parte las actuales directivas, Directiva 90/435/CEE del Consejo, de 23 de julio de 1990, relativa al régimen fiscal común aplicable a las sociedades matrices y filiales de Estados Miembros diferentes y Directiva 2003/49/CEE del Consejo, de 3 de junio de 2003, relativa a un régimen fiscal común aplicable a los pagos de intereses y cánones efectuados entre sociedades asociadas de diferentes Estados miembros, implicarían la inaplicación de las exenciones en materia de pago de dividendos, intereses y cánones realizados entre sociedades residentes en los Estados Miembros, si bien, el impacto en el caso de España se vería mitigado por el convenio fiscal firmado por España y Reino para evitar la doble imposición y prevenir la evasión fiscal en materia de impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio, hecho en Londres el 14 de marzo de 2013.

Asimismo, la Directiva 2009/133/CE del Consejo, de 19 de octubre de 2009, relativa al régimen fiscal común aplicable a las fusiones, escisiones, escisiones parciales, aportaciones de activos y canjes de acciones realizados entre sociedades de diferentes Estados miembros y al traslado del domicilio social de una SE o una SCE de un Estado miembro a otro, conllevaría, entre otros puntos, no poder diferir el pago de los impuestos afectos en las operaciones de reestructuración cuando alguna de las entidades operantes sean residentes en UK.

De igual forma, otras disposiciones de la normativa doméstica que buscan no dar un trato fiscal desfavorable a las entidades residentes en la UE con respecto del trato dado a sociedades residentes en un Estado Miembro para así evitar vulnerar las libertades comunitarias, como por ejemplo, las disposiciones en materia de transparencia fiscal internacional, deducciones por donaciones o en Investigación y Desarrollo e Innovación, patent box, exit taxes, etc, dejarían de aplicarse en UK.

Cabe destacar además que ahora mismo el Reino Unido forma parte de la Unión Aduanera, que establece la eliminación de las fronteras entre los países miembros con relación al comercio de todas las mercancías, en virtud del artículo 28 del Tratado de Funcionamiento de la UE, de modo que los derechos de aduanas a la importación y a la exportación, así como los impuestos de efecto equivalente, están prohibidos entre los Estados miembros. El régimen de su retirada dependería en gran medida del acuerdo finalmente alcanzado entre la UE y el Reino Unido, si bien, como mínimo, la relación con el Reino Unido podría regirse por los acuerdos en materia aduanera y arancelaria de la Organización Mundial del Comercio.

Por otro lado, el secretario del Tesoro británico, George Osborne, amenazó con una subida general de los impuestos si se consumía el ‘Brexit’, para cubrir “agujero fiscal” de 30.000 millones de libras (unos 37.000 millones de euros) que posiblemente dejaría en las arcas públicas la salida de la UE.

Con su retirada de la UE, Reino Unido recuperaría mayor libertad en cuanto a las restricciones a su soberanía fiscal impuestas por la jurisprudencia comunitaria en relación con las libertades comunitarias las prohibiciones en materia de Ayudas de Estado. No obstante, esta libertad no sería plena, sino que las nuevas iniciativas deberían considerar las recomendaciones y estándares mínimos acordados en el marco del Proyecto BEPS y de la OCDE.

Por último, la directiva contra la evasión fiscal (ATAD, en sus siglas en inglés), sobre cuyo texto el Consejo alcanzó un acuerdo político a principios de junio, no será de aplicación en el Reino Unido una vez que éste abandone la Unión. Aunque esto dará mayor libertad al legislador, no parece probable que el país se desvíe mucho de la Directiva, dado el liderazgo que ha tomado en el desarrollo de propuestas similares en el marco de la OCDE, aunque sí que sería posible que el Reino Unido dejase de incorporar a su ordenamiento los aspectos de la Directiva anti-elusión que van más allá de las propuestas BEPS de la OCDE (cláusula general anti-abuso e imposición de salida).

Vía|EY
Más información|EY BREXIT
Imagen|Brexit
En QAH|Consecuencias económicas del BREXIT

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