Patrimonio 


Una breve mirada al futurismo italiano

Bailarina azul (Gino Severini, 1912)

Bailarina azul (Gino Severini, 1912)

Filippo Tomasso Marinetti, fundador del futurismo italiano, dijo una vez que ”un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia”. No hay, sin duda, sentencia que mejor recoja la esencia de este movimiento vanguardista que surge en Italia a principios del siglo XX.

En sus inicios, el futurismo es literario, expandiéndose más tarde al ámbito artístico. Su principal ideólogo, el mencionado Marinetti, nacido en Egipto, es un innovador poeta cuyas directrices influyen en los jóvenes artistas de la época. Publica un artículo en Le Figaro, en 1909, donde concibe el futurismo como una mirada hacia el futuro y la fuerza de la ciudad moderna. Un año más tarde, Marinetti contacta con Carlo Carrá, Luigi Russolo y Umberto Boccioni, con quienes elabora el manifiesto futurista.

El grupo forma, junto a Giacomo Balla, el eje del movimiento. Propugnan la construcción de un mundo nuevo a partir de las cenizas del viejo. Sus escritos propone incluso quemar bibliotecas y museos para destruir tiempos pasados y caducos. Asumen como propia la vitalidad de las máquinas, del ruido, de las ciudades. Para ellos, los museos son cementerios.

Se centran, bajo cierta influencia cubista, en el tiempo y el movimiento. Hay un importante elemento provocador que se refleja en las veladas futuristas, actuaciones en las que cantan, saltan e insultan al público. En estos espectáculos sin guión, los futuristas dejan claro que no perciben diferencia alguna entre la vida y el arte.

Dinamismo de perro con cadena (Giacomo Balla, 1912)

Dinamismo de perro con cadena (Giacomo Balla, 1912)

Su primera exposición es en Milán en 1910, haciendo dos años más tarde la presentación del futurismo en París. Son acogidos con tibieza por parte de los cubistas, que no entienden los preceptos de los italianos.

Un elemento fundamental del futurismo es la velocidad. La máquina es bella, el ruido es hermoso. Todo debe ser agitado y acelerado. Los integrantes del movimiento quieren ir a la guerra y se alistan voluntariamente, pues lo consideran una manera de higienizar el mundo en el que viven. La violencia de sus pensamientos lleva a Marinetti a ser un fascista convencido muy cercano a Benito Mussolini. El caos que buscan en el arte lo aplican también en sus poemas: impulsan el estilo parole in libertà, en el que los poemas se componen de letras por su sonido y no por su significado.

Además de Marinetti y sus compañeros, ya mencionados ¿quiénes son los demás futuristas? Antón Giulio Bragaglia se adhiere al movimiento y escribe en 1912 Fotodinamismo. Sus campos son la fotografía y el cine, a través de los cuales trata de captar el movimiento continuo.

Luigi Russolo es el músico del grupo. Realiza una primera grabación, muy precaria, de su máquina musical Intonarumori, en la que combina sonidos de la calle de forma aleatoria. Russolo influye en una corriente de música de los 50 que graba melodías callejeras.

La calle entra en la casa (Umberto Boccioni, 1911)

La calle entra en la casa (Umberto Boccioni, 1911)

Por su parte, Antonio Sant’Elia es arquitecto. Plasma en papel sus diseños para una ciudad utópica, en la que los edificios son enormes moles de apartamentos invadidos por pasadizos, puentes y carreteras que se unen unos con otros. Las ideas de Sant’Elia se reflejan fielmente en la Metrópolis de Blade Runner (1982), inspirada en este proyecto futurista.

El pintor Carlo Carrá indaga en la fragmentación de planos dinámicos. Destaca su obra Funerales del anarquista Galli, donde plasma la confusión y el movimiento. Sus lienzos se construyen con las líneas que los futuristas llaman ‘de fuerza’, que son la energía de la pintura y marcan el ritmo de la composición.

Umberto Boccioni pinta La calle entra en casa, con un gran colorido por influencia de los impresionistas. También es escultor y propone emplear para esculpir cualquier material. Realiza Formas únicas de la continuidad en el espacio, que representa a un hombre corriendo. La idea es que al hacer movimientos desplazamos el aire aunque no podamos verlo.

Antes de que se habra el paracaídas (Tulio Cralli, 1939)

Antes de que se abra el paracaídas (Tulio Crali, 1939)

Giaccomo Balla pinta Dinamismo de perro con cadena, que traslada la crono-fotografía al óleo. Toma sus influencias de las cronofotografías de Etienne Jules Marey.

Gino Severini hace de puente entre italianos y franceses. Pinta cuadros con fragmentación total, muy cubistas, como Bailarina azulEl tema de la guerra aparece continuamente en sus obras. Severini pinta Tren blindado en acción y Balla Demostración patriótica. Reflejan lo intangible, lo metafórico.

Hay un segundo futurismo que tiene su auge en las décadas de 1920 y 1930, en gran parte de mano del fascismo. La figura principal es Tulio Crali, que crea aeropinturas a partir de sus emociones y visiones como aviador.

 

Vía| GHIGNOLI, Alessandro. Futurismo: la explosión de la vanguardia. Madrid, Vaso Roto, 2011
Imagen| Funerales del anarquista Galli , Bailarina azul , Dinamismo de perro con cadena , La calle entra en la casa , Antes de que se abra el paracaídas

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