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Breve historia de la banda sonora en el cine (I) Los inicios

La música está íntimamente unida al cine desde su origen. En las históricas proyecciones de los hermanos Lumières, oficialmente conocidos como los inventores del 7º arte, allá por el año 1895, el acompañamiento del piano en directo era muy habitual.

Durante la época del cine mudo, al principio la música interpretada en directo correspondía a títulos clásicos. Se establecieron inclusive catálogos de fragmentos que servían para ilustrar las películas. Dependiendo de la capacidad financiera de los empresarios del cine, la música podía ser interpretada hasta por pequeñas orquestas. Fue el italiano Romolo Bacchini quien en 1906 compuso la primera partitura original para el cine.

Posiblemente el primer hito de banda sonora de la historia sea el compuesto por Joseph Carl Breil en 1915 para la mítica película muda del director y productor D.W. Griffith, El nacimiento de una nación. A partir de entonces la música formaría parte esencial de la película amplificando la dimensión del lenguaje cinematográfico.

Tan importante pasó a ser la música en el cine mudo que el propio Charles Chaplin compuso la mayoría de las bandas sonoras de sus más famosas películas desde El Chico de 1921 hasta Candilejas de 1952 pasando por La quimera de oro de 1925 y otras muchas más.

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El cantor de Jazz

El estreno de la película El cantor de jazz (Alan Crosland, 1927) fue una revolución porque marcó el inicio del cine sonoro y el principio de una nueva etapa para la banda sonora.

Para resumir la historia de la banda sonora en el cine vamos a centrarnos en los más famosos compositores que marcaron cada uno en su estilo una época.

En las décadas de los años 30 y 40 destacaron varios músicos.

Max Steiner (1888-1971) fue un compositor de origen austriaco que demostró su genialidad en la multitud de partituras que escribió para películas que forman parte de la historia del cine: Cimarrón (1931), King Kong (1933), Lo que el viento se llevó (1939), Casablanca ((1942), El sueño eterno (1946), Centauros del desierto (1956), El árbol del ahorcado (1959) y otras muchas más que por espacio no relacionamos. Su formación clásica le permitió desarrollar la estructura básica de lo que se conoce hoy día como banda sonora: el “leit motiv”, los temas principales, la orquesta sinfónica etc. Ganó su primer Oscar en 1935 por El delator de John Ford.

Dimitri Tiomkin (1894-1979) también procedía de Europa (Ucrania). Fue el más famoso de los compositores de estas dos décadas por el éxito que consiguieron sus melodías pertenecientes a la banda sonora de sus películas del Oeste: Duelo al sol (1946), Rio Rojo (1948), El último tren de Gun Hill (1959), Rio Bravo (1959). Su banda sonora para Sólo ante el peligro (1952) del director Fred Zinnemann ganó dos Oscars: por la partitura original y por la canción Do not forsake me (No me abandones). Fue sin embargo con dos melodías incluidas en El Álamo (1960) primera película dirigida por John Wayne, con las que consiguió su mayor éxito de público: La balada del Alamo y sobre todo con The Green Leaves of Summer.

Miklos Rozsa (1907-1995) emigró desde su Hungría natal para llegar a los EEUU y deleitarnos con una serie de composiciones que le sitúan entre los grandes de la historia del cine: El ladrón de Bagdad (1940), La jungla del asfalto (1950), Quo Vadis (1951), Ivanhoe (1952), Ben Hur (1959), El Cid (1961). Trabajó para los mejores directores de la época y ganó su primer Oscar en 1945 por Recuerda de Alfred Hitchcock.

Alejandro Nevski

Partitura para Alejandro Nevski

El famoso compositor ruso Sergei Prokofiev (1891-1953) colaboró en algunas películas del mítico director Sergei Eisentein. Sus partituras fueron escritas para que encajaran perfectamente con el montaje del director hasta el punto que los personajes se movían al ritmo de la música como en un ballet. Sirva de ejemplo Alejandro Nevski (1938). Su contribución a la banda sonora moderna aunque corta ha sido de gran trascendencia y su influencia se refleja en las composiciones de músicos como Michael Nyman o Philip Glass.

Alfred Newman (1901-1970) está considerado como el mejor director de orquesta que ha tenido Hollywood y el primer gran compositor propiamente norteamericano. A modo de resumen relacionamos sólo algunos de los títulos significativos que cualquier aficionado al cine puede recordar: El prisionero de Zenda (1937), Cumbres borrascosas (1939), Las uvas de la ira (1940), ¡Qué verde era mi valle! (1942), La túnica sagrada (1953), Sinuhé el Egipcio (1954), El diario de Ana Frank (1959), La conquista del Oeste (1962).

Vía| Musica de Cine, Heriberto y Sergio Navarro Arriola; Diccionario de compositores cinematograficos, Luis Miguel Carmona; MundoBSO de Conrado Xalabarder.

Imagen| Imagen destacada, El cantor de jazz, Partitura para Alejandro Nevski.

Video| The Green Leaves of Summer.

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