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¿Te pueden despedir por insultar a tu jefe en la cena de Navidad?

cenasCena de Navidad de empresa, comienza el brindis del director y un trabajador comienza a gritar ante todos “mejicanos hijos de puta”, “vivan los novios”, “que se besen” y todo tipo de vítores y silbidos. El trabajador estaba tan borracho que ni se tenía en pie. Sus compañeros le jaleaban.

En cuanto comenzó a gritar, la seguridad del acto le requirió para que cesase, comprobando que se encontraba en un estado de lamentable embriaguez.  Pero todo había comenzado mucho antes.

El día 18 de diciembre, tuvo lugar en el Restaurante denominado “Oro de Roma”, sito en Carracedelo (León), la cena de empresa de Navidad convocada por la empresa Vitro Cristalglass para todos sus directivos, trabajadores y sus acompañantes, y a la que acudieron aproximadamente unas 800 personas, asistiendo entre ellas el trabajador Félix, quien desde el inicio de la cena se dedicó a pasear entre mesas y a hablar con distintos comensales situados en mesas diferentes a la suya, y cuando retornaba a su mesa asignada ingería constantemente vino y tiraba trozos de pan a las mesas contiguas, además de proferir gritos del tipo “vivan los novios” y “que se besen” en aire jocoso como si fuese una boda.

La cena de empresa de Navidad estaba presidida por la mesa de dirección en la que se encontraban, entre otros, Germán, directivo encargado de representar a la empresa en el acto, y Romeo, Director de Administración y Finanzas, ambos de nacionalidad mejicana. Cuando sobre las 23:30 horas, Germán se puso en pie e inició el discurso de agradecimiento, Félix, puesto en pie y en estado de embriaguez, profirió a gritos la frase de “mejicanos hijos de puta”, junto con silbidos y vítores interfiriendo en el discurso del directivo de nacionalidad mejicana, al tiempo que era jaleado por otros trabajadores.

La empresa despidió a Félix y a otro compañero, así como impuso diversas sanciones disciplinarias a los que vitoreaban y aclamaban a Félix. Oponiéndose al despido, el trabajador alega en su defensa lo siguiente:

– Que los hechos no se desarrollaron en el lugar de trabajo ni trabajando sino en una cena de Navidad organizada por la empresa.

– Que el trabajador nunca había sido sancionado por la empresa.

– Que no existió intención de injuriar.

– Que se encontraba en situación de trastorno mental transitorio.

Tanto el Juzgado de Social, como el Tribunal Superior de Justicia fueron tajantes: las expresiones proferidas en menosprecio o con ánimo vejatorio de los directivos han de entenderse insertas en el ámbito laboral y nunca ajenas a él, aunque se produzcan fuera del centro de trabajo o en un acto social (cena de Navidad).

Al ponderar el derecho a la libertad de expresión con el respeto a la dignidad y al honor de quienes integran la empresa, también amparado constitucionalmente, el Tribunal afirma que las expresiones proferidas resultan totalmente ajenas al ejercicio de la libertad de expresión, pues ésta no ampara las expresiones injuriosas, máxime si se profieren con efectiva intención de vejar al destinatario, en forma consciente, o cuando menos sin relevante afectación de las facultades intelectivas, amén de afectar no sólo a sus destinatarios inmediatos sino a todos los nacionales de un determinado estado.

El Tribunal también rechaza que no existió «animus injuriandi» o que Félix se hallaba en situación de trastorno mental transitorio como consecuencia de un estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, o cuando menos con ellas suficientemente alteradas como para no ser plenamente responsable de su proceder. Y lo basan en que los actos ofensivos los llevó a cabo desde el inicio de la cena, pretendiendo además, bajo la cobertura del alcohol, incrementar el grado de ofensa verbal impunemente con sus comentarios.

 Vía| nicolasmartin

Imagen| elojoajeno

 

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