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Big Data, ¿un nuevo bien jurídico?

 

"Big Data"

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Los avances de las técnicas y tecnologías de análisis de información y el gran crecimiento de Internet, han supuesto una auténtica revolución en muchos ámbitos sociales. En la actualidad presenciamos, por un lado, un incremento exponencial en la generación de datos y, por otro lado, una drástica caída del coste de su almacenamiento y procesamiento.

En este contexto, surge el concepto de Big Data o “datos masivos” para referirse a tecnologías de análisis a gran volumen de datos e información. Esta nueva tendencia en el avance de la tecnología, se aplica para toda aquella información que no puede ser procesada utilizando procesos o herramientas tradicionales.

Según la Comisión Europea, “los datos se han convertido en un activo clave para la economía y nuestras sociedades, asimilándose a las categorías clásicas de recursos humanos y financieros”. Para McKinsey, consultora internacional, “de manera similar a otros factores esenciales de producción como los activos intangibles o el capital humano, es cada día más aceptado que gran parte de la actividad económica moderna, la innovación y el crecimiento no podrían existir sin datos”.

A pesar de la gran importancia de este nuevo avance tecnológico, todavía no existe un consenso sobre la delimitación y contenido del concepto Big Data. Una de las definiciones más citadas es la introducida por la consultora Gartner, destacando tres de sus características: su volumen, su alta velocidad de procesamiento y su variedad.

Todas estas ventajas y avances en nuestra sociedad, ha producido efectos jurídicos que a día de hoy no están definidos en una figura jurídica concreta. En la práctica, según Sergio Miralles Miravet  en su artículo Titularidad de datos e información en entornos de datos masivos (Big Data), es frecuente recurrir a la consideración de los datos masivos como objeto de propiedad intelectual, como secretos empresariales o como objeto de obligaciones contractuales.

Por lo que respecta a la normativa de protección de derechos de autor, podría no llegar a proteger la gran mayoría de supuestos de Big Data, entre ellos porque falta intervención humana, y existe una ausencia de posibilidades de protección y de selección o disposición de datos.

En cuanto a la caracterización como secretos comerciales, debería de aplicarse de manera selectiva puesto que no todos los datos que se almacenan tienen la consideración de secreto industrial. Existe información de menor importancia, generalmente conocida o fácilmente accesible. Y es que de aplicar el concepto de Big Data como secreto comercial de manera expansiva, podría obstaculizar el pleno desarrollo de sus actividades.

Según el Sr. Miralles, el mayor valor competitivo de Big Data o “datos masivos”, reside no tanto en los datos y la información, sino en el diseño de su análisis para convertir los datos en información. Y con ello se refiere a la determinación del objetivo final del análisis (para qué se analizan), su objeto (qué datos se analizan y almacenan) y la metodología de análisis (cómo se busca).

Con todo ello cabe plantearse, ¿es conveniente estudiar  la posibilidad de un nuevo estatuto jurídico para proteger los intereses de los poseedores de datos e información, además de su circulación y conocimiento para los beneficios de nuestra sociedad?

 

Vía| ibm, icab

Más información| agpd, centrodeinnovacionbbva, gartner

Imagen| eikonos

 

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