Coaching Profesional 


Bienvenidos al comienzo

El día de hoy no se volverá a repetir.

Vive intensamente cada instante, lo que no significa vivir alocadamente,

sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando examinarse de la asignatura fundamental: EL AMOR;

para que un día no lamentes haber malgastado tu capacidad de amar y dar vida de un modo egoísta.”

CARPE DIEM

Posiblemente si nos preguntaran a cualquiera de nosotros que dónde nació nuestra vocación por la abogacía, acudiríamos a decir que somos abogados por nuestra pasión incondicional al Derecho, porque nuestra novia es la justicia y soñamos con hacer un poco mejor este mundo cruel y mezquino; cosas que suenan muy bonitas pero que, aunque duela reconocer, siento decirle que… no son verdad.

¿Qué digo? en realidad, estaríamos mintiendo como bellacos (a fin de cuentas, es por lo que la gente se piensa que nos paga).

Pero, le voy a contar un secreto: la verdadera razón de esta extraña pasión, reside en que nos vuelve locos la adrenalina que causan los plazos, la presión física y mental que nos genera, el ritmo frenético, la actividad incansable… y los siete cafés diarios que nos inyectamos en vena para sobrellevar todo aquello y no inmolarnos.
Nos encanta torear al infarto de miocardio, burlar a la muerte y al destino. Nos encanta vivir al límite cada día y cada situación. (No somos deportistas de riesgo pero… casi).

“No somos…gente normal”

Seguramente ninguno de nosotros sepamos cual es el momento exacto en que nos convertimos en abogados.

¿Cuándo nos licenciamos? No, ¿Cuándo juramos el cargo en un acto “super” serio y “super” formal? Negativo ¿Cuándo nos ponemos la toga por primera vez? Menos todavía, .
No. Yo, por lo menos, tengo claro que no fue ninguno de esos días.

Da igual, sea lo que sea, lo que está claro es que no se olvida.

La inmensa mayoría de las veces no somos conscientes de que algo ha cambiado. Somos inocentes al pensar que seguimos siendo los mismos, que nuestra vida es idéntica a la que llevábamos construida, hasta que un día te despiertas, observas a tu alrededor y no conoces absolutamente nada, o mejor dicho, no te reconoces en nada de lo que ves.

Somos inconformistas, renegados, soñamos con ser el Harrison Ford de “Presunta Inocencia”, o la neurótica de Ally Mcbeal. Nos creemos en cierto modo malditos, dotados de una fuerza interna sobrenatural para moldear lo imposible. Soñamos con ser atractivos abogados del diablo (aunque en realidad acabemos convertidos en rebaños de ovejas seguidores de normas y códigos).

Al principio todos sentimos debilidad por lo difícil.

Posiblemente si preguntan a un abogado que porqué se convirtió en abogado no le cuente la verdad, aunque todos pensemos eso.
Nunca, nunca olvidas el momento… ese momento en que te SIENTES abogado. Es el día en que algo cambia, un día cualquiera pero que… NOS CAMBIA.

Bienvenidos a este despacho que abrimos hoy, donde tienen cabida todo tipo de emociones, esas que al cruzar las puertas debemos dejar atrás. Bienvenidos a este despacho donde los días son efímeros y las noches… muy largas.

Vía| Abogada de barra.

Imagen| Friends, Mujer pantera

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