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Bienestar superficial

“Siempre puedes hacerme sonreír”, dijo el ciudadano a su gobierno.

El “Estado del Bienestar” es una característica de la sociedad que pretende asegurar todas las comodidades para los ciudadanos y evitar así taras como la miseria o la marginación. Obviando nociones similares anteriores, surgió tras la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la creación de la Declaración de los Derechos Humanos.

Por su parte, el concepto de “mística de la feminidad” lo creó la pensadora feminista Betty Friedan para su ensayo homónimo, publicado en 1963. Se refiere a un conjunto de ideales que se vendía a través de los medios de comunicación estadounidenses acerca de la mujer, cuya imagen era de la perfecta ama de casa, siempre servicial a su marido.

Mientras que el primero hace referencia al conjunto de la sociedad global, el segundo es aplicado más bien al ámbito doméstico de la sociedad estadounidense. No obstante, el objetivo subyacente en ambos es prácticamente el mismo. Este, bajo mi punto de vista, es un control del individuo que crea una apariencia de serenidad y bienestar que esconde una realidad más incómoda y que es mejor omitir para no perturbar esa paz.

Las dos guerras mundiales mostraron, como se ha dicho en muchas ocasiones, lo peor del ser humano, por eso los líderes mundiales de mediados del siglo XX decidieron establecer unos límites dentro de los cuales todos conviviríamos en armonía (los Derechos Humanos); en la misma línea, se fueron creando varias asociaciones para que se encargasen de que dicha armonía permaneciese intacta. Así, según esto, al tener todo tipo de control para evitar situaciones desagradables, ya no habría por lo que preocuparse, por ello el ciudadano de a pie no tendría que preocuparse más que por su vida cotidiana, su trabajo, su familia, su ocio y poco más. Ya no había problemas y, de haberlos, ocurrían lejos. Bienestar. Una teoría muy bonita, pero la práctica era diferente: el mundo seguía siendo (como lo es ahora) un lugar de conflictos continuos, ya sea entre países, ya sea entre individuos y el bienestar no es más que una fachada cada vez más creíble que apartaba a los humanos de la realidad para vivir en una especie de limbo entre esta y la ficción.

Mística de la Feminidad

En el caso concreto de Estados Unidos, ese bienestar se perturbó unos años más tarde, con la guerra que contrajo este país con Vietnam. Los años de guerra siempre son inciertos y confusos en las naciones afectadas, pero el país norteamericano tuvo que soportar una derrota, que

siempre produce tristeza. Así que, qué mejor para superar esa tristeza cubriéndola con una máscara, como ya se hizo anteriormente. El final de la guerra de Vietnam fue el comienzo de una gran campaña de mercadotecnia (publicidad, televisión, radionovelas,…) dirigida a la mujer en la que se promovía la imagen de una esposa sumisa que pudiera paliar los daños morales que supuso la derrota de un país que presumía de ser potencia mundial.En definitiva, como decía más arriba, el mismo objetivo (tratar de ocultar lo incómodo para producir una ilusión de felicidad que haga más sencillo el trabajo de llevar un gobierno), pero con distintos afectados (en el primer caso, los ciudadanos de a pie de Occidente; en el segundo, las mujeres norteamericanas, casi obligadas a retroceder en sus derechos para satisfacer a sus maridos).

No sé si estáis conmigo, ¿qué decís?

 

Vía| Estado del Bienestar “Betty Friedan: la Mística de la Feminidad” Francisco Fuster García
En QAH| Del Estado del Bienestar al Estado de la Oportunidad El Sueño Americano ¿Sexismo en la lengua?
Imagen| American Dream Reference Page Psiquiatría NET Blog “For You”

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