Cultura y Sociedad 


Bernays y las antorchas de la libertad

La historia de Bernays o el por qué consumimos cosa que no necesitamos

Somos la sociedad líquida, como decía Bauman, una sociedad precaria y ansiosa de novedades. En esta sociedad  importa el individualismo, lo temporal y se caracteriza por ser algo continuamente cambiante y con fecha de caducidad. Buscamos poseer una gran cantidad de objetos materiales que mostrar para luego almacenar en los armarios.

Gran “culpa”, según los ojos de quien mire la situación, recae en el marketing. Compramos productos que no necesitamos, e incluso en algunas ocasiones que no queremos, tan solo por los valores que vienen asociados con él. Cualquier persona conocerá qué es el marketing, aunque no sepa reconocer cómo influye en su concepto de entender la realidad. Sin embargo, muy poca gente conoce verdaderamente qué son las relaciones públicas, rama del marketing que tiene mucho que ver con la imagen que tenemos de los productos que nos venden.

Las relaciones públicas distan mucho del típico joven entregando flyers en la puerta de las discotecas. Se trata de una ciencia que se encarga de gestionar la comunicación de una empresa a sus públicos. Edward Bernays, sobrino de Freud, asesor de la Casa Blanca y escritor de los libros “Propaganda” y “Cristallizing Public Opinion”, fue el padre de esta rama del marketing que influye en la vida de gran parte de la población.

Además de su legado teórico, Bernays dejó algo más en la sociedad ya que realizó numerosas acciones de relaciones públicas que han tenido tanto impacto que aún en nuestros días siguen teniendo relevancia. Vinculó sentimientos y deseos a los productos para conseguir que los consumidores compraran cosas que no necesitaban, cosa que se sigue haciendo actualmente.

Una de sus grandes logros fue en el año 1929 para la empresa Lucky Strike. El objetivo de esta marca era ampliar sus ventas, por lo que se implantó un reto; conseguir que las mujeres fumaran, ya que tan solo el 5% de ellas lo hacían. El tabaco era un producto totalmente masculino. Las mujeres no podían fumar en sitios públicos ya que estaba mal visto por la sociedad. El cigarrillo era un símbolo que transmitía el poder dominante de lo los hombres sobre las mujeres, por lo Bernays decidió asociar el hecho de que las mujeres fumaran su independencia y su libertad.

¿Cómo lo hizo? Con “Las antorchas de la libertad”. Hablo con un grupo de 10 modelos de la revista Vogue para que en el desfile de Pascua en Nueva York de 1929, uno de los eventos con mayor importancia de la época, se pusieran a fumar entre la multitud. Bernays le había contado a la prensa y a varios fotógrafos lo que iba a ocurrir, para asegurarse de que sería una de las noticias más destacadas por los medios.

Del resultado no hace falta hablar. Bernays consiguió mucho más que aumentar las ventas de tabaco en las mujeres. Consiguió que los individuos comprásemos ideales, valores y sentimientos en vez de productos que en ocasiones pueden ser incluso perjudiciales para nuestra salud. Consiguió que las personas busquemos nuestra propia identidad en los productos que compramos.

Aún hoy, el legado de Bernays sigue presente, pues la mayoría de empresas no venden sus propios productos, venden los ideales que nosotros estemos dispuestos a comprar. La pregunta es: ¿queremos seguir comprando falsas identidades para no descubrir la nuestra?

Vía|(fuente de la entrada)

Más información|La naciónkafeinagirl, 

Imagen|Frikarium

En QAH|tabaco 

 

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