Cultura y Sociedad, Historia 


Berlín: Ampelmann, o “el hombrecito del semáforo”

 

¿Has ido alguna vez a Berlín? Allí, muchas veces te sorprenderá el muñeco que te indica de forma simpática el momento en el que puedes cruzar la calle como peatón dentro de un tráfico movido, con tranvías y coches, que vienen de lados inimaginables.

La historia de la que está cargado, no es poca.

Muñecos del semáforo berlinés

Muñecos del semáforo berlinés

Cuando Alemania estaba dividida en bloques, Berlín, como capital que había sido antes de la II Guerra Mundial, también quedó dividida en 4 bloques: el inglés, el francés, el americano, y el ruso. El inglés, francés y americano se unieron en 1949 y volvieron a ser alemanes, formando el bloque de la República Federal de Alemania (RFA). El bloque ruso se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA). Con la Guerra Fría, en esta ciudad se sintieron más que nunca las tensiones: la República Federal de Alemania seguía el sistema político capitalista occidental, y la República Democrática Alemana desarrolló e intensificó el sistema político comunista ruso. El 12 de agosto de 1961 se construyó el famoso Muro de Berlín, que dividió físicamente los dos bloques en la misma ciudad.

La historia del “Ampelmännchen”, que en alemán significa “hombrecito del semáforo”, empezó en la RDA. El 13 de octubre de 1961, el psicólogo Karl Peglau, que trabajaba en el sector del tráfico, propuso insertar este muñequito ya que no había semáforos exclusivos para peatones. Quiso que el muñequito fuese llamativo y positivo, para sobre todo ser atractivo para los niños. Por ello hizo una figura parada con los brazos extendidos para el momento de detener el paso, y una personita con un sombrero de ala ancha, con paso dinámico y brazos en movimiento para la hora de continuar la marcha.

Con la reunificación de los dos bloques, y la caída del Muro, en 1989, se buscó erradicar todo aquello que recordase a la RDA, pero en 1995 entró en la escena berlinesa un diseñador de Tubinga. Los muñequitos captaron su atención, y comienza a hacerse con algunos cristales antes de que pasase la trituradora. Con las primeras apariciones en público de sus productos, se impulsa el movimiento de protesta de los ciudadanos en Berlín para evitar su desaparición, y tras muchos debates y discusiones, en 1997 se rescató su permanencia.

Hoy en día, “Ampelmann” se ha convertido en un logotipo berlinés proyectado hacia el resto del mundo.

 

Vía| Ampelmann

Imagen| Ampelmännchen

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