Historia 


Berenice y Tito

Tito es sin duda uno de los emperadores romanos menos conocidos, debido sobre todo a la corta duración de su reinado, apenas dos años, dos meses y veinte días.

Normalmente el personaje de Tito se relaciona con la célebre frase con la cual Suetonio describe el emperador “amor ac deliciae generis humani”, amor y placer para la raza humana, o con la inauguración del Coliseo o con la erupción del Vesubio en el 79 d. C.

Tito

Tito

En realidad, a pesar de su brevedad, la vida de Tito estuvo marcada por muchos sucesos significativos, como la guerra judeo-romana empezada en el 66 d. C. y culminada con el sitio y la conquista de Jerusalén en el 70 d. C. Tito tuvo un papel muy importante en la guerra, como comandante de legión y fue él quien dirigió la destrucción de la capital judía y de su Templo.

Fue en aquellos años que Tito conoció a la princesa Berenice, hermana del rey de Judea Agripa II, aliado de Roma. Los dos se enamoraron y empezaron una relación que continuó durante toda la guerra hasta que Tito tuvo que volver a Roma para celebrar el triunfo del padre Vespasiano en el 71 d. C.

Cuando se encontraron por primera vez Tito tenía apenas veintiocho años y Berenice treinta y nueve y había estado casada ya tres veces: la primera con Marco Julio Alejandro, del cual se quedó viuda; la segunda con Herodes de Calcis, hermano de su padre, de quien tuvo dos hijos y que murió en el 48 d. C.; la tercera con Polemón rey de Cilicia, de quien se divorció.

No son muchos los autores antiguos que hablan de la relación amorosa entre el futuro emperador de Roma y la princesa oriental: Flavio Josefo, historiador judío y uno de los testimonios más importantes de la guerra judeo-romana, omite por completo este aspecto de la vida de Tito. Otros historiadores, como Tácito y Suetonio, hablan muy poco de ella. El silencio de los autores demuestra la hostilidad que Berenice suscitaba en la opinión pública, que la considerada un potencial peligro para la estabilidad del imperio romano. Además, había rumores de una relación incestuosa entre Berenice y su hermano Agripa. Según algunos autores el tercero matrimonio, que la princesa contrajo con Polemón rey de Cilicia en el 65 d. C., tuvo el objetivo de disipar esos rumores. Pero la unión no duró y el año siguiente Berenice abandonó su marido para volver a la corte de su hermano. En el mismo año 66 d. C. tuvo lugar el primer encuentro con Tito. Su relación con Tito evocaba la de Antonio y Cleopatra y, por su personalidad y sus origenes orientales, a menudo Berenice fue comparada a la reina egipcia: una “Cleopatra en miniatura” como la describe Theodor Mommsen en su obra.

Pero, a pesar de todo, en el 75 d. C. Berenice llegó a Roma junto con su hermano; en la capital Agripa recibió los ornamenta praetoria y Berenice vivió en el palacio imperial, reanudando su relación con Tito. Es muy probable que Berenice esperase de convertirse en emperatriz casandose con él y por eso se quedó en Roma hasta el 79 d. C. Durante su larga estancia actuó y se comportó como una esposa, llegando incluso a participar a algunos consilia; su influencia sobre Tito fue muy fuerte y se reflejó también en las condiciones de los judíos y de los cristianos, que durante los reinados de Vespasiano y de Tito pudieron profesar su religión con libertad. Algunos historiadores modernos piensan que el mismo Tito fue muy cercano al ambiente cristiano y tal vez se hubiese convertido a la nueva religión.

Titus y Berenice

Titus y Berenice

Cuando Vespasiano fue proclamado emperador, fue inaceptable que el heredero al trono tuviera una amante de este tipo; no se trataba de motivos morales, sino se temía que la presencia de una princesa oriental conllevase un aumento de los aspectos tiránicos del régimen. Es muy probable que Tito tuviera la intención de casarse con Berenice pero todo en ella representaba una amenaza para el equilibrio del imperio. Además, la princesa había ya dado muestra de su fuerte carácter durante la guerra, cuando intervino para impedir el masacre de la población en Jerusalén, arriesgando su propia vida.

El historiador Dion Casio cuenta de una segunda visita de Berenice a Roma, cuando Tito era emperador, pero esta vez su estancia fue mucho más breve y ella tuvo que volver a Judea. Después no se sabe lo que le ocurrió ni la fecha exacta de su muerte, porque todas las fuentes cesan de hablar de ella.

Vía| CROOK, J. A. Titus and Berenice “  en  American Journal of Philology, 72, 1951.

Imagenes| Tito; Tito y Berenice

RELACIONADOS