Especial II Guerra Mundial, Historia 


Batalla de los Altos de Seelow: ¡Na Berlín!

A las tres de la madrugada del 16 de abril de 1945, más de veinte mil bocas de fuego entre tanques, cañones, lanzacohetes Katiusha y morteros, disparan sobre el estrecho frente de la cabeza de puente de Küstrin, sobre el Oder, arrasándolo todo durante media hora. La barrera artillera es tan intensa que creará un cálido viento que se hará sentir en la propia Berlín, a 80 kilómetros de allí.
Grigori Zhukov ha planeado romper el frente, tras un corto diluvio de fuego, con cuatro ejércitos de fusileros y un cuerpo de carros de combate. A través de la brecha que abran, se lanzarán dos ejércitos de tanques de la guardia hacia la capital del Reich. Calcula que, al sexto día, Berlín será suya.
A las 03:30, el silencio es atronador: es ahora cuando se encienden los 143 reflectores extraídos de la defensa antiaérea de Moscú con objeto de cegar a los defensores e iluminar los blancos a los soviéticos… en teoría.

Zhukov, en primera fila a la izquierda del observador.

Zhukov, en primera fila a la izquierda del observador.

Se lleva a cabo un corto bombardeo aéreo en profundidad. Paulatinamente, la Unión Soviética ha ido adquiriendo la superioridad aérea que, a estas alturas de la Segunda Guerra Mundial, es incontestable. Se atacan todas las líneas de defensa alemana (tres en total junto al gran río). Una vez finaliza, las bengalas indican a las unidades de tierra que es el momento de avanzar: ¡Na Berlín! (hacia Berlín).
Los germanos han inundado el Oderbruch, una zona de canales y desaguaderos al oeste de Küstrin, canalizando el avance del enemigo hacia zonas batidas por sus armas, que han tenido tiempo de sobras de ajustar su tiro. Así, las unidades se mezclan y desvían de sus rutas, conformando un absoluto caos. Cuando llegan a la primera línea de defensa alemana se llevan la sorpresa de encontrarla vacía.
Gotthard Heinrici, al que sus hombres llaman Unser Giftzberg (nuestro venenoso enano) es un general defensivo curtido en el frente del Este, y que está al mando del Grupo de Ejércitos Vístula, que defiende la ruta hacia Berlín, intuye cuando se va a producir el bombardeo preparatorio inicial y hace retroceder a sus hombres a la segunda línea de defensa, la denominaba Hardemberg. Esta táctica ya la ha usado con éxito previamente.
Para colmo, la luz de los reflectores no puede pasar a través de la densa nube de polvo que han levantado los bombardeos y lo único que consigue es siluetear a los propios rusos, facilitando la puntería de los defensores.
Cuando el ataque se detiene, Zhukov incorpora los dos ejércitos de tanques de la guardia al mismo: consiguiendo únicamente aumentar el caos imperante y obligando a la artillería y los vehículos de suministro a dejar a los carros de combate los caminos, sumergiéndose en el fango y el agua.
Al final del día, los soviéticos no han llegado aún a los altos de Seelow.

Blindados

Diversos blindados soviéticos puestos fuera de combate.

El día siguiente verá cómo, tras duros combates e inmensas bajas, los rusos sí ponen pie en algunos puntos de las colinas. Los alemanes se ven obligados a enviar urgentemente refuerzos para que el frente no se desmorone. Heinrici sabe perfectamente que es sólo una cuestión de tiempo el que el peso de los números se decante a favor de su enemigo.
El 18, el octavo ejército bajo el mando de Chuikov, el héroe de Stalingrado, consigue romper las líneas enemigas en el pueblo de Seelow y avanzar profundamente en dirección a Muncheberg, sobre la Reichstrasse 1 (la carretera Berlín Königsberg). El resto del sistema defensivo germano se aguanta con pinzas, temblando ante el embate del rodillo ruso.
Será al día siguiente cuando el frente termine de romperse y el camino hacia la capital del Reich quede expedito. Los cuerpos de ejército del 9º Ejército, que se encuentra directamente frente al avance del 1er Frente Bielorruso de Zhukov, salen despedidos como bolas de billar tras ser golpeadas: el CI se retira hacia el noroeste, el LVI Panzer  hacia Berlín y el XI Panzer de las SS hacia el suroeste.

Mapa

Situación el 16 de abril de los Altos de Seelow.

El acto final del Teatro de Operaciones Europeo (TOE) había dado comienzo, Hitler había tomado la decisión de permanecer en la capital del Reich, la planeada Germania. Los generales soviéticos competirán para ver quien se apoderaba de la ciudad, Zhukov obviando las escalofriantes bajas que sus unidades estaban soportando. Los generales germanos y el Reichminister Speer discutirán si hacer de Berlín una ciudad abierta o defenderla: al final optarán por esto último, y el LVI CE Pz de Weidling se posicionará allí. En sus ruinas, voluntarios de las Waffen SS de las más diversas procedencias, incluida la española y la francesa (los voluntarios de la división Charlemagne serán los últimos en incorporarse a la batalla de Berlín), buscarán un romántico modo de finalizar su aventura sólo para encontrar el horror.

Todo estaba preparado para el Gotterdammerung, el ocaso de los dioses.

En colaboración con| Historia Rei Militaris.

Vía|Ryan, Cornelius; La última batalla: La caída de Berlín y la derrota del nazismo. Salvat editores SA, Barna 2003

Más Información| Alegre Lorenz, David: Charlemagne. Bajo el fuego cruzado. HRM Ediciones, Zaragoza 2015.

Imágenes|  Zhukov, Blindados soviéticos, Mapa Seelow

En QAH| ¿Combatieron españoles en la ruinas de Berlín en abril de 1945?: La Unidad Ezquerra; Especial 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial; Tormenta de Agosto: la invasión soviética de Manchuria 

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