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Balance fiscal del año 2013 (II)

Después del análisis realizado acerca de la normativa fiscal aprobada en 2013, a cuyos efectos recomendamos la lectura del artículo Balance fiscal del año 2013 (I), nos cuestionamos: ¿Qué nos espera en 2014?

Las campanas del año 2014 suenan a reforma fiscal. España ha llevado a cabo un importante aumento de la presión fiscal sobre sus ciudadanos en los últimos años, pero este esfuerzo apenas ha incrementado una de las recaudaciones más ineficientes de la UE. Es evidente que nuestro sistema tributario está agotado. La crisis española, además de exceso de gasto, es de déficit de ingresos, una combinación peligrosa que no deja de hacer aumentar nuestra deuda pública ya cercana al 100% del PIB. Los malabarismos que este contexto obliga a acometer en las cuentas públicas del Estado terminan generando dificultades sociales en forma de recortes que siempre afectan más a los sectores desfavorecidos y acaban empobreciendo a una clase media que no tiene el dinero suficiente para poder librarse del pago de impuestos. Por si fuera poco, la conciencia fiscal de los contribuyentes tampoco está pasando por su mejor momento dadas las incesantes noticias de corrupción que salpican los periódicos y telediarios día sí y día también.

Ministro de HaciendaLa situación es extremadamente seria y, en mi opinión, requeriría un gran pacto de Estado entre las principales fuerzas políticas que diseñase un modelo fiscal ajustado a las necesidades y a la realidad de nuestro país. Sin embargo todo parece indicar que el Gobierno afrontará esta complicada empresa en solitario. Para ello ya se ha creado a mediados de 2013 una Comisión de Expertos para la Reforma Tributaria cuyas conclusiones y propuestas a buen seguro terminaran viciadas por la presión del ciclo político. No olvidemos que habrá elecciones en 2015. De hecho ya se escuchan voces a gritos de una reducción del IRPF que ¡oh, casualidad! entraría en vigor en 2015 y en contrapartida leves susurros de una subida del IVA, que aunque finalmente no aumente su tipo por encima del 21%, a buen seguro ensanchará su base imponible eliminando muchos de los productos básicos que disfrutan de un IVA reducido. De todas formas, las primeras pistas sobre las intenciones del Gobierno las podremos encontrar en la Ley de Presupuestos Generales para 2014 y en la Ley de acompañamiento que siempre incluye medidas tributarias y que todavía están pendientes de publicar.

No emprender una reforma seria de nuestro sistema tributario supondrá continuar “parcheando” un sistema agotado, con una técnica legislativa cercana a la gota china que acaba provocando la aparición de artículos como el insólito 163 sexiesdecies de la Ley del IVA, la aprobación de disposiciones transitorias que tienden al infinito, tanto en su número, como en su tiempo de aplicación (algunas llevan en vigor más de 20 años) o la derogación de normas antes incluso de su entrada en vigor. Esta deriva sólo nos lleva al Estado corrupto del que nos hablaba el senador romano Tácito ya en el siglo I, con un sistema tributario complejísimo, fuente de inseguridad jurídica para el contribuyente y el resto de operadores jurídicos, nido de lagunas y ventanas abiertas al fraude fiscal y a la costosa litigiosidad entre el ciudadano y la Administración.

Imagen| Montoro

En QAH| Balance fiscal del año 2013 (I)

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