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¿Bajarme películas gratis de internet?

La descarga gratuita de películas online es práctica habitual en millones de usuarios de Internet.  La comodidad de disfrutar de la película en el entorno y el momento que decidamos y, sobre todo, el hecho de hacerlo sin pagar tiene un atractivo suficiente para que el pasado año el 78% del consumo de cine se haya realizado online y de forma gratuita.   

download-155425_640Pero esta práctica sigue siendo hoy en día de de dudosa legalidad.  ¿Quién no se ha sentido un “pirata” al descargar alguna película de Internet?  Arrancamos ese programa de descargas “gratuitas”  o accedemos a esa página web con películas de estreno o series de televisión que nos recomendó un amigo e inmediatamente  nos envuelve una sensación de clandestinidad al descargar dichos contenidos en nuestro ordenador. Pero,  lo cierto es que no nos sentíamos así cuando, hace no tantos años, grabábamos una película en nuestro viejo VHS o una canción de la radio en nuestros añorados casetes. ¿No estábamos, en cierto modo, haciendo lo mismo que hoy levanta tanta polémica?

Pero la situación ha cambiado drásticamente.  Y es que una vez Internet se instala de forma definitiva entre nosotros y se crea la tecnología capaz de permitir a sus millones de usuarios compartir y descargar de forma gratuita archivos que contienen esas películas, se origina un flujo de intercambio gratuito de películas entre los usuario de proporciones colosales. Películas que ni han llegado a la cartelera tardan solo días en estar disponibles para su descarga on line de forma gratuita y con la mayor calidad de imagen y sonido posible.

Ante este panorama, ya vigente desde hace años, los primeros en caer fueron los videoclubs a los que les siguieron los añorados cines de barrio.  Desde hace años una “sala de cine” no es más que otro local más dentro de alguno de los mastodónticos centros comerciales de las grandes ciudades.

Y mientras que guionistas, productores, distribuidores y nuestros amados actores y actrices, sufren en sus carnes el bocado de las descargas gratuitas y la supervivencia del séptimo arte se pone en entredicho, cada vez son más las voces que sostienen que este panorama desolador no se debe tanto a la irrupción de Internet y la tecnología como a la incapacidad de esa industria para adaptarse y ofrecer sus productos de la manera en que los quieren sus clientes, limitándose a perseguir fantasmas mediante leyes absurdas. 

¿Y tú qué opinas?

Por Juan Canut

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