Economía y Empresa 


Bajar impuestos para dinamizar el consumo

artículo 5Tras conocer los datos de la última EPA (Encuesta de Población Activa), la necesidad de reducir los impuestos (y reducir el gasto público a su vez) se ha vuelto una obligación, un asunto de Estado. Este país no se recuperará de manera vigorosa mientras mantengamos el esfuerzo fiscal más alto de toda la UE (informes recientes sitúan el esfuerzo fiscal en España por encima del 40%, el más alto de la Unión Europea).

Tras la salvaje subida del IRPF perpetrada por nuestro actual gobierno pseudo-comunista (en el apartado económico) en el año 2012, el tipo máximo en España se sitúa en la actualidad en el 52% (56% en el caso de Cataluña, debido a la genial idea de permitir a las comunidades autónomas fijar un gravamen autonómico). Para que os hagáis una idea, el tipo máximo medio en la UE se sitúa en el 38,3%. El tipo máximo en Alemania se sitúa en el 47,5%, el de Reino Unido en el 45% y el de Italia en el 43%. Mantener un tipo máximo del IRPF superior al 50% modifica la función esencial de los impuestos: de redistribución de la riqueza a confiscación. Como siempre, España destacando, unas veces por la cola (en términos de paro) y otras veces por delante (esfuerzo impositivo). Y, como ya demostró Arthur Laffer con su famosa curva, cuando los tipos impositivos sobrepasan un cierto límite, los ingresos fiscales caen como consecuencia de la evasión fiscal y la menor actividad económica.

artículo 5Además de la subida del IRPF, también se decidió subir el tipo general del IVA del 18% al 21% y el tipo reducido del 8% al 10%. Cabe mencionar que no estoy totalmente en contra de la subida del IVA, pues es cierto que el tipo máximo medio en la UE es superior (21,1%), sin embargo, no se pueden subir los impuestos indirectos en un país dónde el principal componente que está impidiendo que se salga de la crisis es el consumo. Mientras las exportaciones siguen creciendo, el consumo continúa en cuarentena. Y no hay que olvidar que representa la mitad del PIB español.Imagen 1 - Impuestos

Por si no fuera suficiente, además de “eliminar” la posibilidad de creación de empleo a raíz de las subidas del IRPF y del IVA (no hay demanda), también se han incrementado las cotizaciones sociales. Por ejemplo, el gobierno aprobó recientemente una nueva subida de cuotas para los autónomos societarios, así como la inclusión de nuevos conceptos en la base de cotización (plus de transporte, cheques de comida, etc.). Si alguien encuentra una explicación mínimamente razonable, le invito a explicarla.

Una de las principales razones que utiliza el gobierno para defenderse de los ataques (derivados de las subidas de impuestos) radica en que la Hacienda española recauda menos (en % del PIB) que la media de la UE. Como ocurre comúnmente entre nuestra clase política, no han analizado bien el problema. ¿Por qué ingresamos menos?

– Alto peso de la economía sumergida. Actualmente, el peso de la economía sumergida se sitúa en torno al 25% del PIB (250.000 millones de euros), lo que representa, en términos de recaudación fiscal, una pérdida de entre 70.000 y 80.000 millones de euros. Curiosamente, varios informes señalan que una de las principales causas de aumento de la economía sumergida radica en los altos impuestos. Las clases medias, completamente asfixiadas,  no tienen más remedio que defraudar y eludir impuestos para poder sobrevivir. Lo mismo ocurre con las empresas, especialmente las PYMES (quiénes crean el 95% del empleo en España), las cuáles no tienen más remedio que contratar en “B” y eludir el pago de otros impuestos para poder seguir a flote. Una buena medida sería, además de bajar los impuestos, permitir la desgravación de ciertas facturas (reformas en el hogar, cuidados médicos, etc.) en el IRPF. Ello permitiría aflorar gran parte del fraude actual.

– Deficiente diseño del sistema tributario, que permite que algunos contribuyentes (tanto personas físicas como jurídicas) no paguen los tipos generales debido al extenso y poco transparente entramado de bonificaciones, exenciones y ventajas fiscales. Esta situación fiscal presenta efectos muy negativos sobre la actividad económica, al perjudicar principalmente a la clase media. Y no se trata de un juego de suma cero (lo que deja de consumir un contribuyente por excesiva carga fiscal lo consume el otro al disponer de mayor renta disponible), pues las pautas y niveles de consumo, así como el nivel de ahorro no son homogéneos.

Como conclusión, puedo afirmar que España no volverá a crecer a tasas superiores al 2% y, por consecuencia, a crear empleo en proporciones relativamente importantes (al ritmo actual tardaremos entre 15 y 20 años en volver al nivel de paro previo a la crisis) hasta que no ejecute una profunda reducción de impuestos. Con el sistema actual, confiscatorio, ineficiente y desigualitario, sólo podemos esperar años de débil crecimiento, mayores recortes del Estado del Bienestar y un continuo empobrecimiento de nuestra sociedad.

Imagen|aprendeconomia.wordpress.com

En QAH|  ¿Cómo interpretar la EPA?,  ¿Por qué subir los impuestos no reducirá el deficit?,

 

 

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