Cultura y Sociedad 


Babel en nuestros días

Hay varias instancias internacionales de participación política, económica, social, entre otras, donde se escuchan las voces de los líderes de cada sector. Y en muchas ocasiones se aprecia la dificultad de poder expresar las ideas y el espíritu de aquello que se está diciendo o proponiendo dados los diferentes idiomas que se hablan en el mundo. Sin duda, en la mayoría de los casos se emplea el inglés como idioma de acercamiento por ser el que muchas veces se conoce más, pero no por ello deja de ser una dificultad para una buena comunicación.

Téngase en cuenta que en más de una ocasión personas que hablan la misma lengua no se entienden, cuánto más se profundiza la distancia comunicacional en personas que hablan distinta lengua.

No puedo evitar traer a colación el relato bíblico del origen de la diversas de lenguas que se remonta a la Torre de Babel. Hasta ese momento en toda la tierra se hablaba una misma lengua y se usaban las mismas palabras. Esa posibilidad permitía a los hombres hacer y concretar todo lo que se propusieran, dado que era más simple la comunicación, y por ende llevar a la práctica las ideas, las cuales para concretarse en muchas ocasiones precisan consensos. Fue así que decidieron construir una torre cuya cúspide llegase al cielo. De esa forma conseguirían fama y no precisarían de nada ni nadie más, y en ese nadie más estaba incluso Dios. Dios, al ver esto decidió confundir las lenguas. Eso llevó a que no se entendieran más entre sí y que cesaran la construcción de la edificación. De allí proviene el nombre Babel, y fue el momento donde Dios confundió la lengua de los hombres y los dispersó por todo el mundo.

En el relato bíblico se habla de confusión al mezclar las lenguas, y de la dificultad que ello generó para comunicarse, hacerse entender y generar consensos con el fin de continuar con el objetivo que se habían propuesto.

En más de una ocasión, la historia nos trae ejemplos que ilustran cómo una mala comunicación generó muchas veces el infortunio de pueblos enteros. Y llevándolo a un ejemplo más simple en una comunicación entre dos personas muchas veces se generan mal interpretaciones, provenientes más por lo que no se dijo que por lo que se dijo. ¿Cuánto más se puede agravar esto si agregamos una dosis de poder a esa relación, u otros actores que tengan otros intereses o intenciones? Y si globalizamos el análisis, cuando se habla otra lengua sumada a la experiencia cultural desde la que proviene o está inmersa la persona, nos da como síntesis un cóctel de desinformación importante con lo cual quien escucha y debe decidir se ve muy limitado y la capacidad de contextualizar el mensaje se vuelve más difuso.

Y el dicho popular: “El sentido común es el menos común de los sentidos” cobra una relevancia singular. Dado que lo simple de comunicar y entender depende de muchos factores que sumado a la complejidad de otra lengua genera que los hombres y mujeres que habitamos esta tierra, debamos hacer un esfuerzo extra para hacernos entender, generar consensos y poder llevar adelante empresas.

Con esto no quiero concluir en que es imposible hacerlo. Todo lo contrario, entender la magnitud del problema de una comunicación global, nos permite abordarla e ir a mensajes simples y lo más universales que se puedan. La audacia y destreza del interlocutor será clave para captar la atención y adhesión de quien lo escucha. Se vuelve imperioso si se quiere alcanzar una buena comunicación: emplear ejemplos diversos para ilustrar las ideas y propuestas, así como graficar e ilustrar lo que a simple vista parece obvio.

Finalmente, a lo que ya no era simple se le agrega en estos días un condimento extra: la abultada información que nos rodea ha generado que las personas tengan menos nivel de atención y que al cabo de unos minutos (y en muchos casos segundos) el receptor se vea tentado a mirar su pantalla en lugar de escuchar al interlocutor. Así que, a la dificultad de lenguas distintas, culturas diversas, hoy en día se le suma la invasión de pantallas que vuelven cualquier mensaje no visual un desafío inmensurable.

Imagen| esoterismo

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