Economía y Empresa, Panorama Internacional 


Ayudas al sector energético: ¿Dónde está el límite?

Tanto en una economía de libre mercado como en una más intervencionista, existen ciertos bienes necesarios para la sociedad pero que, al ser poco rentables, requieren de ayudas del Estado para que las empresas lleven a cabo dichas actividades. No obstante, cada vez está más difuso el límite de hasta qué punto debe ayudar el Estado a estos sectores, más allá de la ideología de cada uno. Por eso, para vuestra reflexión, me gustaría compartir ciertos datos cuanto menos curiosos del sector energético.

Un 6,5% del PIB mundial se destina a subsidios para el petróleo. ¿Y tú? ¿Harías lo mismo?

Un 6,5% del PIB mundial se destina a subsidios para el petróleo. ¿Y tú? ¿Harías lo mismo?

Con las caídas de precios del barril del petróleo, llegando a una cifra récord de 48 dólares el 24 de julio, los gobiernos están reactivando los subsidios para sostener la producción. Según la Agencia Internacional de Energía ( o International Energy Agency – IEA), las petroleras obtienen en este concepto 550 billones de dólares anuales, hasta cuatro veces más que las ayudas otorgadas a las energías renovables que tanto se dicen estar fomentando.

¿Mucho? Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, esta cifra es aún mayor. Tan sólo en mayo de 2015, los gobiernos se gastarán una suma de 5,3 trillones de dólares en subsidios para el petróleo, gas y carbón frente a los 2 trillones que se destinaron en 2011. Con cifras tan altas es posible que nos perdamos, con lo que, para que podáis relativizarlo, dicho presupuesto es equivalente al 6,5% del PIB mundial y es mayor a lo que lo que los gobiernos de todo el mundo gastan en sanidad.

El problema no radica tanto en si las cifras son desmesuradas o no, sino en el efecto que tengan en la sociedad o, en otras palabras, si beneficia al ciudadano de a pie. Según la IEA, sólo un 8% de los subsidios benefician a la quinta parte de la población más pobre. Por lo que ahí entran en discusión los otros posibles destinos para esa suma de dinero: carreteras, hospitales, colegios y otros servicios destinados al disfrute de cualquier ciudadano. Asimismo, también entran en discusión los ecologistas, quienes argumentan que los subsidios al petróleo reprimen el desarrollo de las energías renovables y promueven la contaminación y, consecuentemente, el cambio climático. En efecto, el FMI señala que, si se recortaran las ayudas mencionadas, las emisiones de CO2 disminuirían en un 20% y los ingresos públicos aumentarían en 2,9 trillones de dólares, equivalente al 3,6% del PIB mundial.

Sin embargo, no todo es blanco o negro. Si los gobiernos destinan esas sumas de dinero a las ayudas, tendrán sus motivos justificados ya que benefician a algún sector de la sociedad como las empresas, ya sean las petroleras como las que forman parte del resto de la cadena de valor, y los trabajadores que la componen. Todo en esta vida tiene sus trade-offs o, para aquellos que no están familiarizados con este concepto, no se puede obtener algo sin renunciar a otra cosa. Ahora entra el juicio de cada uno, sólo espero haber contribuido a vuestra reflexión.

Más información| The Economist

Imagen| Price of Oil

En QAH| El funcionamiento del mercado eléctrico (I)

 

 

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