Reflexiones 


Automatízame

 

Vivimos en un sistema social complejo  basado en normas que nos empujan en cierto modo a actuar de una forma determinada. Este sistema tiene sus pros y sus contras, pero hoy voy a centrarme en una de sus desventajas; la automatización. Queramos o no, somos autómatas del sistema y actuamos según sus reglas para poder formar parte de él, lo que nos lleva a dejar de lado en muchas ocasiones aquello que  de verdad deseamos.

Desde que somos pequeños aprendemos a seguir las normas, aquello que está bien y aquello que no, lo que es “normal”, lo que es sano…nos llenan la cabeza con dictámenes que nos orientan a la hora de desarrollarnos como personas. Esto no tendría por qué ser un problema siempre y cuando se respetara nuestra capacidad de elección y se permitiera el desarrollo de la creatividad, pero esa no es la realidad.

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Si nos describen a una persona como alguien que sueña despierto probablemente no consideremos esta cualidad como algo positivo, históricamente esta característica ha tenido connotaciones negativas tales como la improductividad o incluso el peligro para aquel que la padece. Sin embargo, cada vez parecen estar más claras las consecuencias positivas que soñar despierto tiene sobre nuestro bienestar mental.

En psicología, «soñar despierto» se considera una desconexión del ambiente inmediato durante la cual la realidad se nubla y es parcialmente sustituida por alguna fantasía, normalmente feliz y agradable, sobre nuestros deseos y ambiciones. Para Sigmund Freud  este tipo de sueños expresan, al igual que los nocturnos, los instintos reprimidos de los seres humanos.

Según la revista estadounidense Science, nuestras mentes pueden divagar en la realización de tareas aburridas o poco interesantes porque, de hecho, soñar despierto es el estado normal de la mente, y es en este momento cuando la gente se concentra, por ejemplo, en su futuro.

Asimismo, mediante las investigaciones cerebrales hechas a partir de imágenes de resonancia magnética funcional  se ha descubierto que no es sólo la «red predeterminada» del cerebro —ligada a las tareas mentales de descanso, fáciles o rutinarias— la única zona que se activa al soñar despierto. Por el contrario, al mismo tiempo se activa la llamada «red ejecutiva» —asociada con el juicio, el lenguaje, la memoria y la resolución de problemas complejos o aparentemente inconexos—, muy importante en tareas relacionadas con la creatividad, lo cual demuestra que el cerebro tiene la asombrosa capacidad de llevar a cabo varias tareas a la vez.

Por si esto fuera poco, sabemos que las visualizaciones que surgen cuando soñamos despiertos nos ayudan a clarificar aquello que queremos conseguir y focalizar nuestra energía. Podemos utilizar esas visualizaciones para proyectar un resultado deseado, entrenar nuestra atención e identificar las oportunidades que nos brinda cada día y crear nuestro ideal de vida y utilizarlo como referencia para nuestros pensamientos y acciones. Visualizar aquello que queremos conseguir nos ayudará a establecer un plan para lograrlo y a motivarnos hasta llegar a la meta.

Visto lo visto, parece más que claro el poder positivo que dejar nuestra mente volar tiene sobre nuestra vida, no sólo permitiremos a nuestro cerebro relajarse sino que además propiciaremos la ocurrencia de aquello que deseamos que suceda.

¿Os atrevéis a soñar?

Vía| Science Daily

Más Información| Medical Daily

Imagen| Sueños

En QAH| ¿Por qué soñamos?

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