Jurídico 


Ausencia de error en el consentimiento en la contratación de productos bancarios

En este caso, el “Señor X” interpone Demanda de reclamación de cantidad y acción de nulidad por vicio del consentimiento del contrato de adquisición de Valores Santander Producto Amarillo frente a “BANCO SANTANDER, S.A.”  a través de procedimiento ordinario.

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La actora afirma que dicho contrato fue firmado sin haber obtenido la información suficiente para conocer el producto adquirido y el riesgo que conllevaba, alegando en especial la edad de la parte contratante (78 años en el momento de firma del contrato), de escasos conocimientos financieros al carecer de formación. La demandada alega de contrario que la actora no especifica el motivo concreto que le llevó a prestar con error el consentimiento, ya que se le proporcionó la información adecuada produciéndose la firma de la declaración de interés en contratar el producto financiero en cuestión y posteriormente la orden de compra. Destaca también que la actora ha venido invirtiendo en distintos productos financieros de diversa complejidad y riesgo, dato que implica un previo conocimiento sobre la contratación de productos bancarios.

Al analizar el presente caso el Tribunal acude al art. 1261 del Código Civil y a la doctrina del Tribunal Supremo al respecto que viene distinguiendo entre el error obstativo o invalidante (también llamado error en la declaración negocial) que determina la inexistencia del contrato por falta de uno de un requisito esencial (el consentimiento) y por otro lado el error sobre el contenido del contrato, como vicio del consentimiento y que sólo provocaría la anulabilidad del contrato.  Esta jurisprudencia de nuestro Alto Tribunal ha establecido que para que el error resulte invalidante del consentimiento deben concurrir los siguientes requisitos:

  • Que el error recaiga sobre la cosa que constituye el objeto del contrato o sobre aquellas condiciones que principalmente hubieran dado lugar a su celebración, de modo que se revele su esencialidad.
  • Que el error no sea imputable a quien lo padece.
  • Un nexo causal entre el error y la finalidad que se pretendía en el negocio jurídico concertado.
  • Que se trate de un error excusable, en el sentido de que sea inevitable, no habiendo podido ser evitado por el que lo padeció, ello empleando una diligencia media o regular.

Resuelve el juzgador considerando que no hay lugar al vicio del consentimiento alegado basándose básicamente en que:

  • Existió información previa a la contratación por parte de la entidad bancaria.
  • Esta información fue suficiente para que la parte actora pudiera conocer el producto y su funcionamiento.
  • Falta de la conveniente acreditación de la existencia del error por parte de la actora.
  • Contratación previa de la actora de varios productos bancarios y financieros.

Por otro lado desestima también el Tribunal la pretensión de la resolución del contrato por incumplimiento de la obligación de informar al considerar que la demandada cumplió debidamente con dicha obligación exigida por la Ley 24/1998 del Mercado de Valores y la Ley 26/1998 sobre Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito. Por todo ello, el Tribunal termina resolviendo desestimando íntegramente la demanda e imponiendo las costas a la actora, conforme al art. 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Vía | St. 3/2015 del Juzgado de Primera Instancia de Zaragoza, Código Civil, Ley del Mercado de Valores.

Imagen | Tarjetas de crédito

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