Opinión 


Atentados en Paris: las reacciones

El pasado Viernes 13 de Noviembre pasará a la historia por ser el día en que se produjo uno de los atentados más sanguinarios en suelo europeo. El trágico balance: 129 muertos y más de 300 heridos. Desde el mismo viernes no paro de leer opiniones tanto de personajes públicos como anónimos por las redes sociales, y las hay de todo tipo:

1.- Algunas critican la empatía por lo ocurrido en París cuando no la sentimos del mismo modo por Palestina, Nigeria, o el Líbano. Entiendo que es normal que sintamos más empatía por lo ocurrido en París, que por lo que pueda ocurrir en países de Oriente Medio o África. Francia es un país vecino, aliado, con costumbres, cultura y Estado de Derecho similares o muy parecidos a España. Donde generalmente no ocurre nada. Sin embargo en esos otros países ocurre día sí y día también. ¿Nos entristece? Por supuesto. Pero el cuerpo ya se te hace. Y es horrible, porque como dijo Martin Luther King: “La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes.

2.- Otras claman venganza contra el Islam y los musulmanes.  La venganza no devolverá a los muertos, ni traerá la paz a los vivos. Y desde luego que no todos los musulmanes son asesinos, ni todos son terroristas. Como dice el escritor francés, Antoine de Saint-Exupéry en su novela corta El Principito: Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó”.

3.- Otros directamente culpan a Occidente y al capitalismo de todo lo ocurrido.  Los únicos culpables de los atentados del 13N fueron exclusivamente los mismos terroristas.

4.- Muchos son los que llaman a la calma contra el Islam, pues dicen que el Islam es una religión de paz.  El Islam tiene vertientes y seguidores pacíficos. Por supuesto. Aunque es cierto, y esto esta probado históricamente, que el mismo fundador de la religión islámica, Mahoma, fue un guerrero  que expandió su credo a base de sangre, hierro y fuego.  Por otro lado, esta religión cuenta con la Ley Sharia como cuerpo jurídico, el cual tiene muy diferentes interpretaciones, algunas de paz, otras, desgraciadamente, belicistas.

5.- Muchos son los que aprovechan para criticar las políticas de acogida de refugiados venidos de Siria.  No olvidemos que los refugiados huyen del terror que el viernes irrumpió en París. ¿De cada 10 refugiados puede entrar un terrorista? Por supuesto, y 4. Pero, ¿qué hacemos? ¿Dejamos que mueran los inocentes por cobardía? A todos nos emociona la valentía y la moral de Oskar Schindler, de cómo pudo salvar a miles de judíos de la barbarie Nazi. Todos lloramos al ver al pequeño Josué quedar huérfano cuando los alemanes matan a su padre, Guido Orefice, en La Vida es Bella. Y 70 años después de lo ocurrido en Europa, ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados viendo como hacen lo mismo en Oriente Medio?  Como dijo Edmund Burke: Para que el mal triunfe, sólo se necesita que los hombres buenos no hagan nada.

6.– No menos son los que piden que se establezcan férreos controles contra la población musulmana en España, saltándonos todos los derechos de esa población.  He oído voces que solicitan saltarse todas las normas del Estado de Derecho, los Derechos Humanos, para luchar contra el terrorismo. Terror contra el terror, fuego para luchar contra el fuego. Ruegan que nos convirtamos en ellos, para poder vencerles. Que renunciemos a nuestro Estado de Derecho para así acabar con ellos. Sería combatir la injusticia con más injusticia, y como dijo Willy Brandt: Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen. ¿El fin justifica los medios?  ¿Le damos la razón a Maquiavelo y sus tesis en El Príncipe? Prefiero la reflexión de Aldous Huxley: “El fin no puede justificar los medios por la simple y obvia razón de que los medios empleados determinan la naturaleza de los fines producidos.” Si queremos más control y suprimir derechos fundamentales para intentar lograr una mayor seguridad, en nuestra legislación ya está establecido, en el artículo 116 de la Constitución y la Ley 4/1981 de los estados de alarma, excepción y sitio.  Sólo hay que establecerlos.  Pero, ¿estamos dispuestos a eso?  ¿Es necesario por lo que está ocurriendo en Francia llegar ya a ese extremo?

7.- Otros solicitaban el inmediato cierre de las mezquitas en Europa. Eso es, “vamos a cargarnos la Libertad religiosa de un plumazo”.  Y decían para justificarse que “en Arabia Saudí y otros países del Golfo no hay Iglesias”.  Nosotros somos los que tenemos un Estado de derecho y protegemos los derechos de las personas.  La libertad religiosa está protegida por nuestra Constitución en su artículo 16, es un Derecho Fundamental, y no debemos romperlo, porque en el momento en que lo hagamos, habrán ganado los terroristas.

Lo que más me choca son las muchas opinionws tremendamente opuestas a lo que generalmente suelen escribir esos mismos usuarios en las redes sociales o incluso en sus mismos blogs: aborrecen el aborto y no les importa que niños sirios mueran en el mar; protegen a los toros y odian la tauromaquia pero no pasa nada por el sacrificio del cordero del Islam; critican a Israel y su política antiterrorista y ahora piden lo mismo para España y el resto de Europa; critican la Ley de Seguridad Ciudadana porque elimina libertades y, sin embargo,  quieren quitárselas a otros sólo por ser musulmanes; piden un ejército y servicios secreto mejor y más preparados y critican el presupuesto en Defensa por considerarlo demasiado elevado; critican a la religión católica por todos los motivos habidos y por haber y sin embargo defienden a la religión islámica aludiendo que es una religión pacífica; critican el machismo y defienden a aquellos musulmanes que tienen una cultura machista; critican a la Ley de Seguridad Ciudadana y piden que se establezcan los estados de alarma, excepción y sitio…  Aunque también lo entiendo, porque donde dije digo, digo diego” y nuestras formas de pensar cambian, no siempre a mejor, y evolucionan. Hoy puedo estar diciendo esto y que mañana me afecte de forma diferente y opinar de otra manera.  Y el miedo hace que nos volvamos irracionales, viscerales, y nos olvidemos de lo que nos hace civilizados, olvidando quiénes somos.

Tras esta reflexión son muchas las preguntas que nos vienen a la mente, ¿Cuál es la solución a todo esto? ¿Quién es el verdadero culpable de todo lo que ocurre en Oriente Medio? ¿Cómo terminará? ¿Qué política antiterrorista y diplomática debe seguir el Estado español?  ¿Será necesario cortar las libertades para asegurar la integridad y la defensa de los ciudadanos españoles? ¿Debe España declarar el Estado de alarma, excepción o sitio? ¿Debemos elevar el estado de alarma antiterrorista a nivel 5? ¿Intervenir militarmente en Siria? Para hacerlo, ¿debemos antes hacer un referéndum?  Eso es lo que tengo más claro, y tengo una respuesta más contundente y firme: Lo siento, pero no tengo ni la más remota idea . O lo que viene a ser lo mismo, pero de forma mas ilustre, “sólo sé que no sé nada”, como diría Sócrates. Lo unico que me atrevo a asegurar es que la escalada de violencia nunca puede traer nada bueno.

Imágenes| www.cbc.ca

En QAH|Vamos a matarnos, Siria; ¿hasta donde está dispuesta a llegar la comunidad internacional?,

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