Coaching y Desarrollo Personal 


Aspectos fundamentales del Coaching (I)

El éxito del proceso de Coaching se fundamenta en la necesidad de descubrir nuevos caminos  y en la ayuda necesaria para poder alcanzar nuestras metas.

No hay coaching si no hay acción.

No hay coaching si no hay acción.

Las principales dificultades en un proceso de coaching son las propias personas; el coach no dice al cliente qué debe hacer, sino que le ayuda a que encuentre el camino por sí mismo a través de diversas herramientas orientadas al aprendizaje transformacional. Es por ello que cobran especial importancia aspectos tales como la motivación, la autoestima, la autoconfianza, la creatividad y el compromiso.

La motivación es un principio básico para el ser humano y para el coaching, ligada siempre a una necesidad. Nada ni nadie se mueve sin motivación, es lo que nos impulsa a conseguir nuestros deseos.

Existen 4 tipos de motivación:

–       Intrínseca, los objetivos estimulan por sí mismos al individuo a actuar.

–       Extrínseca, los premios o castigos, obtenidos por cumplir los objetivos, los que impulsan al individuo a actuar.

–       Positiva, las razones por las que se desea alcanzar una meta.

–       Negativa, las razones por las que no se desea alcanzar una meta.

En un proceso de coaching la motivación es la gasolina que nos permite iniciar, recorrer y alcanzar nuestro objetivo, nos empuja hacia el éxito.

No hay coaching si no hay un motivo ni una acción.

La autoestima es un aspecto fundamental en coaching, es el valor subjetivo del ser humano y se relaciona con la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy?

La autoestima nos conduce a apreciar nuestra realidad sean las circunstancias que sean, lo cual nos vuelve poderosos.

La autoestima conduce a tener una actitud abierta al cambio, y ofrece una oportunidad para desarrollar el potencial humano.

Según el nivel y la estabilidad de la autoestima podemos clasificarla en:

–       Alta y estable, las personas con este tipo de autoestima se desenvuelven de manera abierta y fluyen con el ritmo del exterior, las circunstancias externas y la rutina del día a día influyen poco en la autoestima del individuo.

–       Alta e inestable, las personas con este tipo de autoestima suelen reaccionar con acritud a la critica y al fracaso, su autoestima es elevada pero inconstante y sufre altibajos.

–       Baja y estable, las personas con este perfil no se esfuerzan por promover su imagen personal y se infravaloran.

–       Baja e inestable, se dejan influenciar por los acontecimientos externos, ya sean éstos positivos o negativos.

La confianza tiene más relación con nuestras percepciones que con el comportamiento del otro, es una elección que tiene tres niveles: la autoconfianza es el primer nivel, confiar en otros y ser digno de confianza son los otros dos.

La autoconfianza implica creer en uno mismos, se encuentra en la base de la autoestima y necesita ser desarrollada.

En un proceso de coaching, las variables que influyen para ganar autoconfianza son generar metas realistas, mantener una actitud positiva, controlar los pensamientos limitantes y no dar nunca una situación por perdida.

En mi próxima publicación trataremos los aspectos concretos de la creatividad y el compromiso.

“El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión.” Paulo Coelho.

Imagen| Aspectos coaching

En QAH| ¿Qué no es Coaching?

 

 

 

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