Patrimonio 


Artistas atormentados (II): Benvenuto Cellini

"Busto de Benvenuto Cellini", Raffaello Romanelli (segunda mitad del siglo XIX). Ponte Vecchio de Florencia.

Busto de Benvenuto Cellini, Raffaello Romanelli (segunda mitad del siglo XIX). Ponte Vecchio de Florencia.

En el segundo artículo de esta serie trataremos sobre la figura de uno de los mejores orfebres del Renacimiento, pese a las pocas obras conservadas del mismo. Benvenuto Cellini (1500-1571) ha pasado a la historia, entre otras cosas, por su egocentrismo y su vanidad, lo que quedó plasmado en su autobiografía. Es difícil discernir qué es real y qué es ficción en este texto; algunos autores como Goethe vieron en él el perfecto retrato del hombre renacentista, el cual se mueve en una dicotomía entre la conducta real y la ideal, mientras que otros, por su parte, afirman que el artista padecía alucinaciones e ilusiones, lo que indicaba una clara patología paranoide.

Aunque no puede probarse si realmente Cellini sufría algún tipo de enfermedad o desorden mental, sí queda claro a través de crónicas y documentos históricos que este artista destacaba ya entre sus coetáneos por su desmedida ambición, su alta consideración de sí mismo y su vanidad. Otro aspecto muy notable en su biografía es el hecho de que Cellini se vio envuelto en numerosos y serios problemas con la ley a lo largo de toda su vida. Fue acusado en reiteradas ocasiones de robo, peleas, sodomía y homicidios, siendo el más sonado el de su rival el orfebre Pompeo de Capitaneis en Roma en 1534, crimen por el cual fue perdonado por el papa Pablo III, más interesado en sus dotes artísticas que en sus desmanes criminales. No llegó a pagar nunca por ninguno de los crímenes de los que fue acusado, pues aunque en alguna ocasión fue arrestado, siempre conseguía fugarse o sus penas eran indultadas.

Benvenuto Cellini, Ninfa de Fontainebleu (1542-1543). Museo del Louvre.

Benvenuto Cellini, Ninfa de Fontainebleu (1542-1543). Museo del Louvre.

El propio Cellini narra, en su autobiografía, una anécdota relacionada con la realización de la Ninfa de Fontainebleu, un altorrelieve de bronce que le encargó Francisco I de Francia en 1542-1543. Para su confección, tomó como modelo a una de sus numerosas amantes, la cual, a su vez, estaba casada con un contable florentino. En una ocasión, dicho contable sorprendió a Cellini y a su esposa en una situación comprometida, y ella, para intentar librarse de su parte de culpa, acusó a Cellini de haberla obligado a practicar el “pecado nefando”, la sodomía. Cellini, para vengarse de ella, siguió teniéndola como modelo para su obra en unas condiciones deplorables:

“[…] entonces yo me vengaba yaciendo con ella, burlándome de ella y de su esposo y de los varios cuernos con que lo estaba condecorando. Por añadidura la hacía posar con mucha incomodidad varias horas seguidas. Al sufrimiento se añadía la humillación, y yo me recreaba con ambas. […] me produjo tal furia que la arrastré del pelo por el cuarto, zurrándola y pateándola hasta quedar exhausto. No había nadie que pudiese acudir en su auxilio. […] la dejé tan lacerada y deforme que aunque hubiese querido regresar hubiesen hecho falta por lo menos dos semanas de cuidados para poderla utilizar de nuevo”.

Este mismo comportamiento se repitió en varias ocasiones, y no ocurrió sólo con esta joven amante, sino también con otras. Pero la presunción de Cellini era tal y llegaba a tales extremos, que llegó a afirmar que su Perseo con la cabeza de Medusa (1545-1554) era una obra inigualable que ni el mismísimo Miguel Ángel habría podido realizar, afirmando que “incluso cuando era más joven [Miguel Ángel] no habría soportado las fatigas que yo he tenido que superar en esta empresa […]”.

Benvenuto Cellini, Perseo con la cabeza de Medusa (1545-1554). Loggia dei Lanzi, Florencia.

Benvenuto Cellini, Perseo con la cabeza de Medusa (1545-1554). Loggia dei Lanzi, Florencia.

La patología de Cellini ha sido considerada como psicopatía, que en este caso no es otra cosa que la alteración grave de conductas psíquicas aparentemente normales, lo que puede desembocar en delincuencia y crimen. A esto podría sumarse la anteriormente citada paranoia que algunos eruditos psiquiatras le han atribuido a través de la lectura de su autobiografía y el retrato que hace de sí mismo como el artista más y mejor dotado de todos los tiempos.

 

Vía| VALLEJO-NÁGERA, Juan Antonio, Locos egregios. Ed. Dossat, Madrid, 1987.

Más información| WITTKOWER, Rudolf y Margaret, Nacidos bajo el signo de Saturno. Ed. Cátedra, Madrid, 1982.

Imagen| Busto de Cellini, Ninfa, Perseo

En QAH| Un regalo de Francisco de Médicis, Artistas atormentados (I): Hugo van der Goes

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