Patrimonio 


Artistas atormentados (III): Caravaggio

Ottavio Leoni, Retrato de Caravaggio (comienzos del siglo XVII).

Ottavio Leoni, Retrato de Caravaggio (comienzos del siglo XVII).

En este tercer artículo de la serie trataremos sobre uno de los artistas más polémicos e innovadores de la pintura occidental, Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610). A Caravaggio se le considera el primer gran exponente de la pintura barroca por su potente utilización del claroscuro, por lo terrenal de sus personajes y por el fuerte dinamismo y agitación de sus composiciones, todo lo cual se refleja en pinturas como Siete obras de misericordia (1607). En el plano personal, Caravaggio también fue una figura destacada por sus numerosos problemas con la justicia, los cuales abarcaban desde el enfrentamiento con las autoridades hasta el robo pasando por el desorden civil o la tenencia ilícita de armas.

No obstante, su altercado más sonado fue el asesinato de Ranuccio Tommassoni en mayo de 1606 en Roma. Se dice que Caravaggio, hombre de fuerte temperamento, era un apasionado jugador de pelota y, en una ocasión, decidió jugar con unos cuantos amigos y medirse contra otro equipo de jugadores, de los cuales Tommassoni era el capitán. El equipo de Caravaggio perdió el juego y, dejándose llevar por la rabia, el pintor se enfrentó con Tommassoni en un duelo de espadas; ambos resultaron heridos, pero sólo Tommassoni terminó falleciendo. Caravaggio huyó de Roma y terminó recalando en Malta en 1608, tras deambular por varios lugares escapando de la justicia. En Malta se le otorgaron toda suerte de privilegios, pues era un pintor de renombre, entre los que destaca su adhesión a la Orden de Malta como caballero.

Caravaggio, Siete obras de misericordia (1607). Iglesia del Monte Pío de Misericordia, Nápoles.

Caravaggio, Siete obras de misericordia (1607). Iglesia del Monte Pío de Misericordia, Nápoles.

Pero sus problemas no terminaron aquí, sino que, fiel a sus costumbres, Caravaggio se enfrentó con un caballero de la orden y poco después se vio obligado a huir. Cuando el Gran Maestre de la Orden tuvo noticia de lo ocurrido, mandó expulsar a Caravaggio de la misma. De nuevo, el artista vagó por diversos lugares del sur de Italia, llegando hasta Nápoles y Sicilia, y decidiendo después volver a Roma para ser perdonado. Pero antes de conseguir su objetivo, de camino a la capital, desembarcó en Porto Ércole, donde murió debido a unas fuertes fiebres relacionadas con el paludismo en julio de 1610.

Se pueden discernir en la compleja personalidad de este artista varios rasgos característicos de algunos desórdenes mentales. Sus constantes arrebatos y sus fuertes cambios de estado de ánimo, que tantos problemas le acarrearon con la justicia, podrían muy bien acercarse a la bipolaridad, ya que, en ocasiones, Caravaggio se dejaba llevar por su agresividad en situaciones nimias, mientras que otras veces, deseaba hacer las paces inmediatamente con sus adversarios. Otro rasgo, esta vez en relación con la psicopatía, es la variante epileptoide, generalmente asociada a personas que también sufren ataques epilépticos y que se caracteriza por la constancia y el tesón en el desarrollo de cualquier actividad; a este respecto, hay que destacar la considerable producción artística y de gran calidad de Caravaggio, máxime teniendo en cuenta la brevedad de su vida (sólo vivió 38 años).

Muchas veces se ha querido extrapolar esta inestabilidad mental del artista a sus obras, de las que se ha dicho que su violencia, tanto temática como compositiva, era un fiel reflejo de la interioridad del pintor. Aunque dicho de esta manera parece una aseveración bastante simplista, sí pueden hacerse algunas matizaciones. Por ejemplo, puede mencionarse el fondo sadomasoquista de las cabezas cortadas de las que tan abundantemente hace uso Caravaggio en varias obras relativas a Holofernes y Goliat, lo cual se acentúa teniendo en cuenta que varias de estas cabezas son autorretratos.

Caravaggio, David con la cabeza de Goliat (1609). Galería Borghese, Roma.

Caravaggio, David con la cabeza de Goliat (1609). Galería Borghese, Roma.

Para finalizar, podemos citar algunas de las afirmaciones a él referidas que hicieron varios eruditos a lo largo de los siglos. Nicolas Poussin, representante de la pintura barroca paisajística francesa, diría de Caravaggio que “ha venido al mundo a destruir la pintura”, Stendhal le calificó de “infame” y John Ruskin dijo que “su obra muestra deseos perversos mal reprimidos”. A pesar de todo esto, no puede negarse la influencia de Caravaggio en sus coetáneos, entre los que sembró la semilla de lo que sería la escuela tenebrista, y en la posteridad, pues hoy en día Caravaggio sigue siendo uno de los pintores más reconocidos y de más talento de la pintura occidental.

 

Vía| VALLEJO-NÁJERA, Juan Antonio, Locos egregios. Ed. Dossat, Madrid, 1987.

Más información| WITTKOWER, Rudolf y Margaret, Nacidos bajo el signo de Saturno. Ed. Cátedra, Madrid, 1982.

Imagen| Retrato Caravaggio, Siete obras de misericordia, David y Goliat

En QAH| El entierro de Cristo, de Caravaggio, Artistas atormentados (I): Hugo van der Goes, Artistas atormentados (II): Benvenuto Cellini

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