Hay Derecho Joven, Jurídico 


Artículo 155 de la Constitución (III): Derecho Comparado

Escrito por Matías González Corona

Mucho se ha criticado estos días la motivación de este artículo incluso como si de una herramienta totalitaria se tratara, achacando su ejercicio al propio de un Estado con palmarias carencias democráticas y, en definitiva, alejado de los Estados modernos que nos rodea. Nada de eso.

El Artículo 155 de la Constitución Española de 1978 no fue ninguna invención novedosa por parte de nuestros padres constituyentes, sino que el mismo nació a imagen y semejanza –con matices- del Artículo 37 de la Ley Fundamental de Bonn (Ley Fundamental de la República Federal de Alemania; la ley constitucional alemana) del año 1949, como la institución de la compulsión o coerción federal (Bundeszwang).

Igualmente, la Constitución Italiana de 1947 (art. 126) contempla la disolución del Parlamento regional y la destitución del Presidente de un Gobierno regional, en los supuestos de vulneración de la Constitución y de las leyes. De igual manera la Constitución austríaca de 1920 reconoce expresamente la posibilidad de disolver un Parlamento estatal (art. 100).

Como vemos, se tratan de cuerpos normativos de fechas muy anteriores a la de nuestra Carta Magna y, de Estados modernos y democráticamente garantistas, lo que indiscutiblemente viene a probar que la Constitución Española fue promulgada teniendo en cuenta estos textos ya existentes, y así fue en concreto en lo que respecta al Artículo 155.

Más bien, si cabe, el Artículo 155 resulta ser más garantista y respetuoso para con el texto base y del que emanan todos los principios democráticos de nuestro país, que el de las constituciones mencionadas.

El Artículo 37 de la Ley Fundamental de Bonn difiere del precepto español pues, mientras que el primero parte del supuesto de que un Land no cumpliere con las obligaciones que la Ley Fundamental u otra ley federal le impongan al respecto de la Federación, el 155 se refiere a las obligaciones que vinieren establecidas en la Constitución o en otras leyes, sin especificar el origen de éstas y sin señalar tampoco frente a quién se fijan tales deberes.

Por otro lado, difiere el precepto español del italiano en que éste, quizás acertadamente, visto el revuelo e incertidumbre causados en los últimos días, enumera las medidas que puede autorizar el Senado para el ejercicio de la coerción estatal. En nuestro caso, esta falta de determinación deberá ser suplida, como así ha sido, por el Gobierno y por el Senado en cada proceso de compulsión. En cualquier caso, podemos comprobar como alguna de las medidas tomadas por el ejecutivo últimamente se extraen directamente del Artículo 126 de la Constitución Italiana, como la disolución del Parlamento regional, acompañada de la destitución del Gobierno autonómico.

Por último, es preciso destacar que en la Constitución alemana, existe la posibilidad de recurrir ante el Tribunal Constitucional el requerimiento realizado por el ejecutivo al Gobierno del Land. No así sucede en el caso español. Se trata de una posibilidad que se contempló por las Cortes Constituyentes pero finalmente dicha prerrogativa para con el Gobierno de la Comunidad Autónoma no se incluyó en el Artículo 155.

Podemos concluir, por tanto, que se trata el famoso 155 de un precepto ya contemplado en los textos constitucionales de países de la Unión Europea y considerados modernos; inclusión que fue fruto precisamente de la contemplación y estudio de dichos preceptos constitucionales que inspiraron el de nuestra Carta Magna.

* Vía|Elaboración propia.
* Imagen|Ley Fundamental de Bonn

RELACIONADOS