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Arte y Tecnología

David Hockney, el más longevo y reconocido pintor inglés de nuestro tiempo, no solo es un gran artista plástico sino también un profundo investigador y filósofo de su oficio.

 

En un delicioso ─su lectura es especialmente atractiva y venturosa─ libro de conversaciones con el reputado crítico de arte Martin Gayford, desentraña muchos secretos del arte del dibujo, la acuarela y el óleo, incluyendo perspicaces opiniones acerca de la relación de la tecnología con el arte.

 

David Hockney

David Hockney

En 2001, Hockney publicó El conocimiento secreto, una curiosa investigación histórica acerca de cómo los pintores europeos se habían servido de imágenes creadas por lentes, espejos y cámaras mucho tiempo antes de que se hubiese inventado la fotografía, hasta el punto de que la tecnología terminó condicionando sus estilos. Caravaggio pintó a prostitutas y gentes de las calles de Roma y los presentó como santos, lo que se explica únicamente gracias a la utilización de una especie de cámara. La interpretación de Hockney no menosprecia lo que se hacía, llegando a atribuir a Caravaggio la invención de la iluminación hollywoodiense.

 

Para Hockney, la fotografía no representa la verdad, ya que las cámaras ven geométricamente, mientras que el ser humano ve psicológicamente. En el arte egipcio el faraón es siempre tres veces más grande que cualquier otro personaje, porque en la mente de los egipcios era realmente más grande; por tanto, se trata de un arte veraz de un modo no geométrico. Cabe recordar aquí, para reforzar la opinión de nuestro pintor, que la grandeza del Partenón reside precisamente en la insospechada desproporción de sus columnas.

 

Baudelaire

Baudelaire

Ya en el momento en que emergió esta nueva tecnología, Baudelaire escribió: “Es preciso que la fotografía vuelva a su verdadera obligación, que es ser la sirvienta de las artes”.

 

Con el amanecer del siglo XX se produce un estallido emocional colectivo derivado de la avalancha de adelantos científicos y, en consecuencia, tecnológicos. Es el tiempo de la “Belle Époque” y en ella cubre un papel central Mariano Fortuny Madrazo, hijo de un genio de la pintura española, que vivió entre Venecia y París y protagonizó la gran alianza de la tecnología y el arte; sus escenografías operísticas mezclaron magistralmente ambos factores guiado por las nuevas teorías de un suizo, Adolphe Appia: “Hay que crear atmósferas, hacer desaparecer los decorados pintados y que la luz eléctrica [recién inventada y a la que llama la música del espacio] muestre al espectador la realidad como la vive el personaje”.

 

Dibujo en ipad de Hockney

Dibujo en Ipad de Hockney

Un magistral ejemplo contemporáneo de las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen al arte pictórico, son los dibujos de Hockney utilizando el iPhone y, sobre todo, el iPad. En su idilio tecnológico llega al extremo de confesar que “hasta que no vi mis dibujos reproducidos en un iPad, nunca me había visto a mí mismo dibujar de verdad”.

 

Para nuestro gran artista, “el iPad es como un cuaderno en el que lo llevaras todo siempre contigo. Puedes trabajar y retrabajar las imágenes, mezclar cosas como quieras; es como una interminable hoja de papel y puedes ajustar la escala hasta el infinito”.

 

Pero más allá de sus reflexiones, lo que verdaderamente importa son los asombrosos resultados de sus experimentaciones artístico-tecnológicas, que ilustran este artículo.

 

* Twitter| @jbanegasn
* Más información| España, más allá de lo conseguido, Canal Youtube de Jesús Banegas y Programa radio “Viaje a Serendipia”

* En QAH| Otros artículos de Jesús Banegas
* Imágenes| portada artículoDavid HockneyBaudelaire y Dibujo en Ipad de Hockney

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