Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Arte en los jardines

 “…La música es un jardín al plenilunio. Las vidas espirituales son efluvios de jardín. ¡El sueño! ¿Qué es sino nuestro Jardín?”     Federico García Lorca.

Plano general del Palacio y parque de Versalles realizado por Israël Silvestre, 1680.

Plano general del Palacio y parque de Versalles realizado por Israël Silvestre, 1680.

Cuando paseamos por un jardín, la mayoría de las veces no pensamos que es un lugar modificado por la mano del hombre cuya intención no solo es estética, sino también religiosa, política y cultural. Es una obra de arte estudiada, un  intento de dominar la naturaleza siendo fusionada con otras artes. La jardinería se diferencia de las demás disciplinas en que en el jardín la belleza no sólo se contempla, sino que se vive, representando un lugar a través de describir acciones y construir escenas. Por eso, cada cultura y cada época ha desarrollado un tipo de jardín que corresponde a su particular visión vital y emocional del mundo.

El origen del jardín tiene implicaciones filosóficas y artísticas que nos ayudan a entender la historia de la pintura paisajística y la del jardín como peculiar creación artística, científica y técnica, en los límites entre lo natural y lo artificial, pero dotado de una organización racional. Según la época y la localización, primará una opción u otra; por ejemplo, en el jardín renacentista es clara la imposición del hombre frente a la naturaleza, mientras que en el jardín japonés prima la naturaleza.

En todas las épocas el jardín es concebido como una obra de arte total en la que intervienen no solamente la jardinería, arquitectura, escultura y pintura monumental, sino también teatro, música, danza, juegos de agua, fuegos artificiales, e incluso el arte culinario y el ars amandi.

La historia del jardín es un tránsito de lo cerrado y privado a ser abierto. Jardines cerrados son los del Antiguo Egipto, los peristilos de la casa griega y romana, los claustros del monasterio medieval o su versión profana, “el jardín del amor“, que vemos con gran presencia en la literatura.

Será en el Renacimiento, con  la creciente seguridad y prosperidad de las ciudades italianas, cuando cambia la concepción del jardín, pasa a ser un elemento que se integra con una planificación en manos del arquitecto. Esta nueva modalidad se ordena simétricamente a lo largo de un eje longitudinal, abierto pero fusionado con un ámbito de mayor intimidad, como las grutas.

Estanque de los Chinescos. Jardín del Príncipe en Aranjuez. Ejemplo de la tendencia inglesa.

Estanque de los Chinescos. Jardín del Príncipe en Aranjuez. Ejemplo de la tendencia inglesa.

Con el Barroco, estos jardines se modifican, los ejes se prolongan y el modelo se expande. Los creadores del jardín barroco se centrarán en las dimensiones, en conducir la vista hacia el infinito, cada vez más lejos, igual que los poderosos querían llegar cada vez más alto. Van a surgir dos conceptos distintos: el jardín inglés y jardín francés. El primero son líneas rectas, simetría y una organización total de la vegetación, apoyándose en las esculturas, fuentes, pérgolas y topiaria. Mientras, el jardín inglés es romántico, sin interferir en la naturaleza, con formas libres, sin poda y sin simetría.

Por toda la geografía española hay grandes jardines donde poder pasear, estar en contacto con la naturaleza y, al mismo tiempo, estar rodeados de arte. Uno de los ejemplos más significativos de ambas tendencias se encuentran en Aranjuez, con dos fastuosos jardines: el “Jardín de la Isla” de tendencia francesa, y el “Jardín del Príncipe“, donde están presentes las dos modalidades, pero abundan más las formas libres y románticas de la tendencia anglosajona.

Cuando paseemos por esta clase de jardines, debemos pensar que son obras de arte vivas, cambiantes según la estación del año, pero con recursos inagotables que nos sorprenden y fascinan a cada paso.

Vía| Arte, naturaleza y jardines.

Más información| CASTILLO OREJA, M.A., “Arte y naturaleza: el jardín y los orígenes del paisaje en el Renacimiento“, Madrid, Real Sociedad Española de Historia Natural, 2000.

Imágenes| Plano general de Versalles, Chinescos del Jardín del Príncipe.

En QAH| El Jardín Japonés (I): El arte de la Simbología.

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