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El arte de robar

Hace unos días, concretamente el 15 de marzo, saltaba a los medios de comunicación una noticia acerca del robo de unas obras de arte en Madrid. El botín, compuesto por cinco cuadros realizados por el pintor irlandés Francis Bacon, junto con otros objetos artísticos; fue robado por un auténtico “ladrón de guante blanco”. Ocurrió en el domicilio de un exclusivo edificio situado cerca del Senado en el mes de junio de 2015. La importancia de los hechos es tal que ha sido catalogado como “uno de los mayores robos de arte contemporáneo de las últimas décadas en España”. El robo se produjo de forma rápida y no ha dejado ninguna pesquisa ni cabo suelto que ayuden a esclarecer el caso. Las obras continúan desaparecidas, aunque fuentes cercanas a la policía apuntan que permanecen en España. Estos cuadros son sensibles de acabar en algún círculo de venta ilícito, debido a la alta cotización que tienen en el mercado las obras de Bacon. Se estima que los cinco óleos sustraídos están valorados en 30 millones de euros. Las autoridades continúan con la investigación abierta con las esperanza de recuperar las obras.

Tríptico de Bacon

“Tres estudios para autorretrato”(1980) de Francis Bacon en una subasta de Sotheby’s

Cada año se denuncia la desaparición de decenas de piezas artísticas de museos y colecciones privadas en todo el mundo. Podemos recordar el famoso caso del robo de “La Gioconda” de Leonardo da Vinci, sustraída del mismísimo Musèe du Louvre en el año 1911. Su autor material Vincenzo Peruggia fue pillado dos años después, cuando intentaba venderla a un coleccionista de arte en Italia con la condición de que no regresara al país galo. Recuperada la obra italiana, retornó a Francia. La cobertura internacional que alcanzó la noticia de su desaparición ensalzó su fama y sirvió de base para construcción del icono que es hoy en día en el mundo de la cultura.

La tormenta en el mar de Galilea de Rembrandt

“La tormenta en el mar de Galilea” de Rembrandt continúa desaparecida

Otro robo, aunque con diferente final, ocurrió en 1990 en el Isabella Steward Gardner Museum de Boston, en Massachusetts. Los ladrones ocultos bajo el disfraz de policías, entraron en las salas del museo y robaron trece obras, entre las que se encontraban “La tormenta en el mar de Galilea”(1633) de Rembrandt y “Concierto”(1664) de Johannes Vermeer. Fue el mayor robo de obras de arte ocurrido en Estados Unidos y todavía continúan en paradero desconocido.

Más reciente es el sonado caso del robo de varios óleos que sucedió en el Kunsthal de Rotterdam, en Holanda, en el año 2012. Las obras, entre las que se encontraban cuadros de Pablo Picasso, Claude Monet, Paul Guaguin, Henri Matisse y Lucian Freud; pertenecían a una colección privada y fueron expuestas por primera vez en público para celebrar el 20º aniversario de la institución. Sus ladrones entraron de madrugada y en dos minutos se llevaron las piezas. Pasados los meses fueron interceptados en Rumanía cuando intentaban dar salida a los cuadros. Y en un intento por borrar las pruebas que los culpabilizaban, destruyeron las obras perdiéndose para siempre.

En España contamos con un amplio historial de robos producidos en las últimas décadas. Entre los más relevantes se encuentra el robo de una valiosa colección de arte del domicilio de la empresaria Esther Koplowitz en el año 2001. Una banda criminal, aliada con el portero de la casa, consiguió entrar y robar catorce cuadros. El conjunto estaba formado por “El columpio” de Francisco de Goya y Lucientes, “Guitarra sobre silla”(1913) de Juan Gris, “Las tentaciones de San Antonio”(1613) de Pieter Brueghel el Joven, y “Paisaje de Eragny”(1894) de Camille Pisarro, entre otros. Los ladrones fueron detenidos y las obras recuperadas.

Otro caso sorprendente ocurrió en el año 2010 en el polígono industrial de Getafe. Varios individuos sustrajeron un camión que transportaba una treintena de obras de artistas contemporáneos como Picasso, Chillida, Saura, Tapiés o Botero. Las obras formaban parte de un lote de compra realizada por varias galerías de arte de Madrid y Barcelona en Alemania. Esta banda tenía conocimiento de la operación y asaltaron el vehículo, que permanecía parado en una nave, llevándose la carga valorada en 5 millones de euros.

El robo y el expolio son dos de los delitos más comunes ocasionados a los bienes culturales de cualquier país. Según datos difundidos por el consejo de Patrimonio Histórico, cada año se llegan a producir al año entre 200 y 250 robos de objetos del Patrimonio Artístico nacional en España. De ellos, sólo se logra recuperar cerca del 25%. La mayoría de estos hurtos se producen en domicilios particulares y un 30% en iglesias, sobre todo en el área rural. Es fundamental realizar un exhaustivo trabajo de catalogación y documentación de los bienes artísticos como mecanismo para evitar que se desvanezcan en el tráfico internacional del arte. A pesar de la dificultad de vender estas obras, el mercado de arte robado sigue generando cada año importantes sumas de dinero. Estos ladrones suelen estar bien organizados y poseen amplios conocimientos artísticos. Ejecutan un tipo de delincuencia profesionalizada capaz de burlar hasta los últimos avances tecnológicos en seguridad y vigilancia. De forma individual o en grupo llevan a cabo sus acciones y una vez conseguido el objetivo suelen ocultarlo durante un tiempo y efectuar su venta en un punto alejado del lugar de los hechos. Normalmente, quien se encarga de dar salida a esta obras es un intermediario con contactos en el mundo de la compraventa, que logrará obtener la mayor rentabilidad posible en la operación. Aunque puede parecer fácil cometer el hurto de arte, no es tarea sencilla realizar esta transacción sin que las autoridades se percaten del movimiento. Para su búsqueda se cuenta con el servicio ofrecido por distintos grupos de las administraciones del estado, entre los que se encuentran la policía local, la brigada de patrimonio histórico de la policía nacional y el grupo de patrimonio histórico de la Unidad Operativa Central (UCO) de la guardia civil; así como otros organismos e instituciones internacionales como ARCA (Association for Research into Crimes against Art) o la Interpol.

Comité de recuperación de piezas de arte

Comité de Recuperación de Obras de Arte de Alemania en 1945

Mucho nos ha enseñado la historia en referencia a la destrucción y desaparición de bienes artísticos. La II Guerra Mundial marcó un antes y después en la gestión y preservación del patrimonio. Continuó el desarrollo una maquinaria legislativa, pausada por el conflicto, con el fin de frenar los crímenes al patrimonio y la cultura. En España tras tímidos intentos, se elaboró la ley de Patrimonio Histórico Artístico en el año 1985 como escudo para la defensa y protección de nuestro patrimonio. Independientemente del motivo que lleve al robo o expolio de una obra de arte, es fundamental que la sociedad se conciencie de la necesidad de proteger nuestros bienes. Porque más allá del lugar al que pertenezcan, son uno de los pilares sobre los que se sustenta nuestra identidad como seres humanos.

Vía| Cinco obras de Bacon robadas en Madrid, El robo de un cuadro, ¿Por qué robar arte?

Más información| Grandes robos del arte

Imagen| Portada, Estudio de tres autorretratos de Bacon, La tormenta de Rembrandt, Comité de Recuperación de Obras de Arte

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