Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Arte bajo el mar

Desde la Antigüedad, el océano nos ha fascinado, esconde secretos, historias míticas y leyendas que aún hoy no se han desvelado y siguen impresionando. Bucear por sus profundidades nos proporciona una sensación de libertad y, al mismo tiempo, de inferioridad ante su magnanimidad. No solo hay una fauna y flora marina ajenas a la mano del hombre y que aún están por descubrir, sino que podemos encontrar restos de antiguas civilizaciones, ciudades sumergidas, naufragios,… y obras de arte desaparecidas y descontextualizadas que encontramos dentro de estos galeones y galeras victimas de dichos naufragios. Todo ello nos habla de una historia que nos ayuda a comprender nuestro pasado.

Estatuas

El artista Jason deCaires Taylor entre su obra “The Silent Evolution”, en MUSA, a 9 metros de profundidad.

Pero no solo encontramos obras de arte en el fondo del mar, sino que, actualmente, podemos internarnos en museos totalmente sumergidos, cuyos visitantes se han de poner gafas y aletas para poder admirar sus piezas artísticas. Son museos concebidos bajo el fondo marino, con una doble función, admirar la obra de arte y conservar el ecosistema marino, ambos se fusionan con la intención  de preservar los arrecifes naturales.

Con este propósito surge el proyecto del artista británico Jason de Caires Taylor cuya intención era crear el primer parque escultórico marino, viendo su sueño realizado en el año 2010 cuando se inauguro el Museo Subacuático de Arte (MUSA), localizado en el Parque Nacional de Cancún (México), con más de 8000 hectáreas en donde ubicar las esculturas.

La muestra es conocida como “The Silent Evolution“, son más de 400 piezas realizadas de hormigón con una estructura interna de fibra de vidrio, un material que permite la regeneración coralina. Cada uno de los moldes de las esculturas está realizado a tamaño natural, basado en personas reales que viven en las poblaciones cercanas a la zona,  y la intención del artista es  representar la expresión de la humanidad frente a las cuestiones del ambiente y el impacto al mundo natural.

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“La jardinera de la esperanza”, obra de Jason deCaires en MUSA, a 5 metros de profundidad.

Lo que realmente impresiona es lo rápido que crece el ecosistema alrededor de estas esculturas, cambiando de apariencia según el coral crezca y la vida marina se restablezca, pasando a ser una obra de arte cambiante y única. Con el tiempo, quedarán pocos rasgos visibles lo que nos recuerda la estrecha relación que tiene el medio ambiente sobre nuestras vidas.

A esta iniciativa llevada a cabo por el MUSA y por el británico Jason de Caires, han salido imitadores, como es el caso del Simon Morris y sus conocidas esculturas de sirenas, o el proyecto del Museo Submarino de Galdar en las Islas Canarias.

Para algunos estas exposiciones submarinas serán auténticos atentados contra la naturaleza, pero la intención de los artistas no es intervenir en el ecosistema, es aunar el arte con el medio ambiente recreando estos arrecifes artificiales, y alejar al turista de los ecosistemas naturales. Cómo bien explica Jason de Caires Taylor:

 “Puedes usar la escultura para transmitir esperanza, para inspirar a la gente a considerar sus interacciones con el mundo natural y entonces construir un futuro sustentable”

 

Vía| Museo subacuático de arte.

Más información|Jason deCaires Taylor.

Imágenes| Buceadora ante TamCC, The Silent Evolution, “La jardinera de la esperanza“.

Video| YouTube: Museo subacuático de Cancún e Islas Mujeres.

En QAH| “El precio de Albenga: comercio, navegación y tragedia”, ¿Quiénes fueron los primeros buceadores?

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