Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Arquitecturas utópicas (IV): Gaudí en Nueva York

¡Gaudí! ¡En Nueva York!

Corría el año 1908 y andaba el genio Antoni Gaudí absorto con sus proyectos para la Sagrada Familia y la Colonia Güell en Barcelona, además de la restauración de la catedral de Palma de Mallorca, que le suponía numerosos viajes a la isla para dirigir y supervisar las obras. En el mes de mayo, dos empresarios estadounidenses, fascinados por su obra, decidieron contactar con él para proponerle un sugerente encargo: un hotel-rascacielos en la ciudad de Nueva York. El Grand Hotel Attraction. Existe algo de controversia acerca de si realmente aceptó el reto, pero todo parece indicar que finalmente accedió a dedicarle su valioso tiempo.

Bocetos para el Grand Hotel

Bocetos para el Grand Hotel

En una época en la que el incipiente uso del acero para estructuras y la implantación definitiva del ascensor daban el pistoletazo de salida en la carrera por construir el edificio más alto del mundo, Gaudí proyectó un rascacielos verdaderamente sorprendente para su tiempo: planeó erigir un enorme edificio de ¡360 metros! de altura, cuando sus rivales rondaban justo entonces los 180 (el Edificio Singer acababa de inaugurar su asombroso récord de 187m, aunque sólo le duró un año, porque en 1909 la Metropolitan Life Tower lo pulverizó con unos increíbles 213m).

Hotel Attraction, según un discípulo de Gaudí

Hotel Attraction, según un discípulo de Gaudí

Así se las gastaban en la Gran Manzana. El skyline neoyorkino se iba haciendo cada vez más vertical, y sumaba poco a poco nuevos edificios llamados a ser futuros iconos, vendiendo la imagen de grandes compañías que empezaban a convertir Manhattan en lo que actualmente es. Y como icono que le pedían a un genio en la creación de éstos, Gaudí planteó un edificio futurista a modo de una gran Catedral laica, que al fin y al cabo era lo que él mejor sabía hacer. Una catedral altísima, como con afán de superar cualquier éxito del Gótico, formado por un volumen central con forma de paraboloide flanqueado con una serie de cuerpos menores dedicados a museos, galerías y plantas de hotel. En el interior, un teatro y cinco enormes salas comedor que representarían los cinco continentes, con protagonismo de la última, dedicada a América, con 125 metros hasta la parte superior.

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Sección interior

Se puede percibir en sus bocetos la clarísima influencia de las obras que en ese momento realizaba en su propia Barcelona, trasladando al Grand Hotel los mismos criterios constructivos y estructurales que él ya aplicaba con tanto éxito: las catenarias invertidas daban como resultado arcos con las fuerzas perfectamente equilibradas y sin esfuerzos de tracción, lo que le permitía emplear sin miedo fábrica de ladrillo, entre otros materiales a los que habría que sumar el hormigón, el hierro, el aluminio o el vidrio.

Cabe mencionar que esta similitud constructiva no sería tan fácil de extrapolar, ya que no sería lo mismo construir las grandes torres huecas de la Sagrada Familia, de mucho menor tamaño, que las que aquí se planteaban con forjados para alojar a la élite americana. Cuentan que Gaudí ya se había hecho a la idea de viajar regularmente a Nueva York para dirigir las obras de este monumental desafío, que muchos tacharon de unrealistic for this time.

Se comenta que una grave enfermedad en 1909 le llevó a rechazar finalmente el proyecto. Cuentan otros que sus ideales le impidieron congeniar con estos businessmen. También cuentan, y tiene más sentido, que dificultades financieras y, sobre todo técnicas (360m de hormigón y ladrillo) recién comenzado el siglo XX paralizaron este utópico proyecto, que no volvió a ver la luz…

…bueno, hasta que la serie Fringe lo rescató para su universo paralelo.

Vía| Los lugares tienen memoria

Más información| Untapped cities, Gaudiexperiencia

Imagen| Bocetos, Vista, Sección

Vídeo| Youtube

En QAH| Arquitecturas utópicas (I), (II) y (III), La simbología de Gaudí (I)

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