Patrimonio 


La arqueta de Leyre

La Europa del siglo X vivió una serie de circunstancias políticas adversas, centradas en invasiones, que enfocaron sus luchas en la Europa central y oriental. Además una serie de epidemias y hambrunas, también contribuyeron a diezmar a la población europea. Todo esto generó un clima de inestabilidad e inseguridad que va a ser tomado por los hombres medievales del siglo X con un tinte religioso: se propaga por toda Europa la profecía del Apocalipsis que interpretaba que el mundo desaparecería en el año 1000. Cuando se comprobó que en el año 1000 no sucedió nada y que en el milenio de la muerte de Cristo (1033) tampoco, apareció un sentimiento de piedad marcado por el agradecimiento a Dios con manifestaciones colectivas de fe que se manifestó en una renovación del arte religioso que se expresa en la temática de la plástica románica, con abundancia de monstruos y visiones infernales o la insistencia en un tema recurrente, el Juicio Final, en la portada principal de los templos.

Ajeno a todo esto, aunque por las mismas fechas, en torno al 1005, ya en el siglo XI, el Califato de Córdoba sigue dando muestras de su esplendor y refinamiento cultural, aunque poco a poco se aproxime a su final. Muestra de la exquisitez de la corte cordobesa lo encarna la obra que traemos en este artículo. Se trata de la Arqueta de Leyre, encargada al taller de Faray, como podemos leer en una de las inscripciones, por Abd-al Malik, hijo de Almanzor que había fallecido dos años antes.

Se trata de una caja rectangular con tapa troncopiramidal truncada que servía para contener juegos, joyas o perfumes. En su superficie, formada por 19 placas de marfil, se entrelazan, sin apenas dejar huecos vacíos, motivos geométricos, ataurique, animales fantásticos o reales y variadas escenas de tipo cortesano: personajes a caballo, cazadores, halconeros, guerreros con adargas, pajes, imágenes del soberano o sesiones musicales como la que observamos  en la parte frontal, donde dos músicos tocan instrumentos de viento, mientras el que está en el centro toca el laúd andalusí.

Arqueta de Leyre, Córdoba, 1005. Museo de Navarra.

Arqueta de Leyre, Córdoba, 1005. Museo de Navarra. Vista frontal.

En la decoración de cada una de las caras se estableció un marco a base de cenefa perimetral decorada con trenzados que se adentra en cada cara conformando medallones de ocho lóbulos. Las caras largas poseen tres medallones cada una, dos las caras cortas y en la tapa, cuatro en cada plancha larga, uno en cada lateral y tres -circulares- en la plancha plana más elevada. El horror vacui islámico se completa en el espacio existente entre los medallones y en su interior, con una decoración de ataurique que ocupa cada centímetro cuadrado. Marañas vegetales que se entrelazan, trenzan, enroscan, ascienden y que aportan un fondo continuo a todas las escenas labradas, donde destaca la temática profana de carácter áulico.

De Córdoba a Pamplona…

Años después de su creación y por motivos que no se pueden asegurar al completo, aunque es fácil suponer que como botín de una expedición cristiana, la arqueta acaba en el reino de Navarra y se conservó durante cientos de años en el Monasterio de Leyre, como relicario en el que se custodiaban los restos de las santas Nunilo y Alodia, decapitadas en época islámica. Tras la desamortización de Mendizábal en el XIX, la arqueta llegó a la Catedral de Pamplona y acabó en el Museo de Navarra, donde hoy podemos contemplarla.

Y así, en 19 placas de marfil de 1,4cm de espesor reflejaba Hisam II su poder y el esplendor de toda una época. Una pieza de más de mil años, viajera de Sur a Norte, testigo de siglos de Historia y ejemplo del lujo cordobés que alcanzó cotas pocas veces logradas en la Historia del Arte.

Vía|CALVO CAPILLA, S; Urbanismo en la Córdoba Islámica. Edilupa Ediciones S.L., 2002.  www.romanicoaragones.com, aprendersociales.blogspot.com, museoimaginadodecordoba.es

Más información| historiasalandalus.blogspot.com.es

Imagen| Vista frontal de la arqueta de Leyre. 

 

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