Patrimonio 


Arqueología Pública y el camino de la revitalización

¿Alguna vez te has preguntado qué son esas piedras que hay ahí? Aunque desde hace mucho tiempo se han llevado a cabo múltiples tareas de divulgación y conservación del patrimonio arqueológico, no resulta difícil encontrarse con restos arqueológicos malamente explicados, películas con protagonistas muy alejados de la realidad o noticias que no saben bien a quién culpar porque una obra se paralice.

A principios de siglo, Sir Mortimer Wheeler aparecía de forma recurrente en la BBC hablando del pasado y desde entonces, la tradición televisiva británica ha continuado hasta hoy creando un clima de participación social muy interesante. Al otro lado del charco, desde los años 70 se ha estado definiendo una forma diferente de gestionar el patrimonio y acercarlo a la gente bajo el nombre de ‘Arqueología Pública’. El término, que surge como una invitación a la participación y la gestión responsable de un pasado que nos pertenece a todos, ha ido desde entonces ampliando su definición hacia aspectos más sociológicos. ¿Cuál es la imagen pública de la arqueología? ¿Cómo se puede gestionar el patrimonio arqueológico de un modo más sostenible? ¿Cuál es el impacto social, político y económico del trabajo arqueológico? La maraña de respuestas resultante se encuentra interrelacionada en torno a la misma práctica de la arqueología y es por ello que estudiarlas y avanzar en su mejora resulta interesante, e incluso esencial, para el futuro de la arqueología.

En una disciplina fuertemente castigada por la crisis, pero que, sin embargo, genera un gran interés entre la gente, se hace cada vez más necesaria una revitalización. El modelo de gestión actual está fuertemente capitalizado y depende en buena medida de factores externos como la construcción o la administración. ¿Por qué no es sostenible la arqueología? Como en otros servicios públicos, la sostenibilidad reside en la demanda social, que ve un beneficio claro en el gasto. Nosotros hemos olvidado durante años esa vocación de servicio encerrándonos en la esencia burguesa de nuestro trabajo. Así, escudados en la ‘ciencia’, primero dejamos pasar la oportunidad de conectar sin intermediarios con la gente y después nos enzarzamos en una disputa mal enfocada por la ‘privatización’ de la práctica arqueológica en el ámbito de las intervenciones administrativas. El resultado es una imagen distorsionada y una gestión desestructurada.

La arqueología pública analiza y aporta soluciones a ambos escenarios, que de un modo u otro, engloban todos los aspectos de la práctica arqueológica. Conociendo la imagen social de nuestro trabajo, podemos aportar alternativas para construir un ambiente de conocimiento y valorización del patrimonio (y de la propia arqueología) que ayude a facilitar su gestión. Por un lado, se gana peso en la vocación pública de nuestro trabajo y se aumenta la demanda social de un patrimonio bien gestionado. Por otro lado, se cumple con el objeto básico de socialización de la arqueología. Desde esa base, se puede trabajar en unas circunstancias más favorables por una gestión sostenible y responsable que abra nuevas oportunidades y mejore las circunstancias de las que ya tenemos.

A día de hoy son ya muchos los avances que vamos logrando desde pequeños proyectos, aunque sigue existiendo resistencia en los ámbitos más conservadores de la disciplina. Revitalizar la arqueología, lleva tiempo y más en tiempos de crisis, pero la arqueología pública puede ser una herramienta muy útil.

 

Ejemplo de proyecto satisfactorio de Arqueología Pública|  Torre dos Mouros

Imagen| Bonne Pioche

Más Información| Arqueología Pública, Public Archaeology, JAS Arqueología; ALMANSA, J. “Arqueología para todos los públicos”, ArcheoWeb, Nº13, 2011, http://www.ucm.es/info/arqueoweb/pdf/13/almansa.pdf

 

RELACIONADOS