Patrimonio 


La arqueología y la cultura de la muerte

La arqueología es una disciplina en la que se trata siempre de contar, como si de una novela de suspense se tratara, lo que sucedió en cada momento, cómo eran ellos que vivieron antes que nosotros. Que vivieron y que también murieron, por supuesto.

En multitud de ocasiones hablamos aquí de enterramientos encontrados junto a ciudades antiguas, necrópolis, y nos centramos en cuántos cuerpos, sexo, edad aproximada, rango social asociado a su ajuar funerario. En pocas ocasiones nos centramos en la forma de enterramiento, a no ser que sea algo tremendamente llamativo, como aquí y aquí, donde hablábamos de tejas o lajas de piedra para conformar el espacio funerario. Urnas o tumbas, y poco más, en la mayoría de los casos.

En esta ocasión, con motivo de las dos siguientes noticias, hablaremos de los aspectos más técnicos de la muerte.

La arqueología y la cultura de la muerte

La primera noticia nos lleva hasta Barcelona y una sepultura del siglo VIII (como pronto) encontrada y en relación con la maqbara (necrópolis islámica) en torno al mercado del Born.

Se ha podido saber que es un adolescente, pero se supo casi antes su credo que la datación de sus huesos: ¿por qué? Sencillo: en el Islam, desde el primer momento, se realizan inhumaciones (cuerpo enterrado) pero con unas especificaciones muy concretas, que se han mantenido hasta nuestros días: se desnuda, se lava y se envuelve el cuerpo con una mortaja blanca. Se entierra el cuerpo antes de pasadas 24 horas directamente sobre la tierra, y colocado en decúbito lateral con el cuerpo orientado hacia la Meca. En este caso, hacia el este.

No presenta ninguna patología importante y se desconoce (por ahora) su sexo por el mal estado de conservación del cuerpo. No hay ajuar ni material arqueológico en la tumba y la datación está siendo muy complicada y muy amplia. Los trabajos de excavación de la inhumación han sido realizados por la antropóloga Izaskun Ambrosio.

Ocre, cerámica y trepanaciones en la Cueva de Biniadrís (Menorca)

La segunda noticia nos retrotrae algo más en el tiempo. Un equipo liderado por dos arqueólogas de la Universidad de Granada, Eva Alarcón y Auxilio Moreno, ha hallado casi un centenar de cuerpos inhumados en un ritual funerario inédito en el área peninsular, dentro de la Cueva de Biniadrís, en Menorca. Una inhumación donde se han encontrado cabellos teñidos, una ubicación estratégica de los cadáveres en el centro de la cueva y trepanaciones en los cráneos de algunos cuerpos.

Entorno del yacimiento menorquín

La cueva corresponde a la Edad del Bronce (3.300-2.600 años aproximadamente) y fue usada como recinto funerario por distintas sociedades, según han explicado las codirectoras de este proyecto de la Universidad de Granada. Los cuerpos se inhumaban vestidos. De hecho, se han encontrado botones con perforación simple y doble y signos de haber sido usado durante mucho tiempo.

No hay precedentes, como decíamos antes, de este tipo de rituales funerarios en el área peninsular. Han encontrado material cerámico muy fragmentado, lo que supone un papel relevante durante la ceremonia. Se teñían y cortaban el pelo y se colocaba después en distintos cuencos.

El cabello teñido y el tejido se está estudiando en la actualidad en Cambridge, y en Granada se están llevando a cabo las labores de análisis de los recipientes y su contenido, además del análisis óseo de los sujetos encontrados.

Vía| ABC, ABC

Más información| Wikipedia, El País, Menorca al día, Ser Radio Granada

Imagen| ABC, ABC, El País

En QAH| Nuevas sorpresas en Cástulo, Las tumbas nazaríes que han revolucionado Estepona

RELACIONADOS