Historia 


Ariosto y su Orlando

Nuestra historia empieza el 22 de abril de 1516. Tal día, en Ferrara, más concretamente en el taller de Giovanni Mazzocco di Bondeno, se termina la impresión de los cuarenta cantos del Orlando furioso de Ludovico Ariosto. Una de las más egregias obras del Renacimiento. Muy leída entre los eruditos europeos hasta terminar el siglo XVII. Los románticos recuperaron en parte al poema, a lo largo del XIX, por sus menciones medievales.

Ariosto (1474-1533) llega con su padre a la ciudad italiana de Ferrara a los diez años. El motivo fue por las exigencias del trabajo paterno. Nicolò Ariosto comandaba un regimiento al servicio de Ercole I d’Este y quedó destinado a Ferrara. Su desplazamiento también trasladó a su esposa Daria Malaguzzi y a sus hijos, entre ellos Ariosto.

Poco después de llegar a Ferrara, Nicolò obligó al primogénito (Ludovico) a cursar estudios de derecho en la universidad local, aunque no llegaría a finalizar sus estudios universitarios. Sus inquietudes intelectuales encontrarían una potente luz en la figura del humanista Gregorio da Spoleto. Más adelante recibirá nociones sobre filosofía de Sebastiano dell’Aquila.

Ariosto por Tiziano (ca. 1510)

Ariosto por Tiziano (ca. 1510)

Una vez muerto su padre (en 1500) y con plenos poderes sobre la economía familiar, Ariosto se dedicará a compaginar la creación literaria con la carrera diplomática, en el interior de la península italiana. Dará a luz a unas cuantas obras teatrales que se representarán. No obstante, si nos legará un escrito para toda la eternidad, sin ninguna duda, será Orlando furioso. A cinco siglos de su nacimiento, recordémosla a modo de sucinto homenaje.

El escrito en verso de Ariosto tiene muchas particularidades. La primera estribaría en ser una obra que enlaza con la de otro autor. El humanista Matteo Maria Boiardo (1441-1494) escribió Orlando enamorado que a su vez era una continuación de Morgante (1483) de Luigi Pulci (1432-1484). Se trata de una excelsa tradición, que Ariosti culmina.

El primer Orlando (el de Boiardo) trataría de retocar la obra inicial de Pulci. Ahora el eje no sería el escudero (Morgante) sino el héroe (Orlando). Los cambios sustanciales de Boiardo serían explotados definitivamente por nuestro protagonista Ariosto: fusión de la tradición mítica carolina y bretona, exaltación de la familia Este de Ferrara y potenciación de la novela caballeresca.

Orlando furioso es una obra que pretende dar continuidad a otra que se encuentra inacabada. Además la grandeza del texto descansa en un desorden azaroso que resulta ser una enorme estructura que lo engloba todo y le da especial unidad. La conexión del texto se debe afrontar en su totalidad, no por separado.

Aparece una lluvia de temas que abruman al lector (guerras, amores, casualidades, conjuros, tormentas, fortalezas hechizadas, caprichos humanos y, como no, intervenciones divinas). Des del el primer canto, el texto presenta personajes de manera rápida y encadenada. Las letras plasman, a la vez que retienen para las generaciones futuras, la magnífica imaginación y pluma de Ariosto. Los primeros versos nos pueden dar una escueta idea de la interminable explosión temática, asimismo estética.

Canto a las damas y los caballeros,

las armas, los amores, las audaces

y corteses empresas de aquel tiempo

en que los moros dieron guerra a Francia

cruzando el mar de África y siguiendo

a su rey Agramante, airado y joven,

para vengar la muerte de Troyano

sobre el rey Carlo, emperador romano.

Todo ello envuelto en el recurso de la ironía. En la mencionada ironía es donde los estudiosos relacionan a Ariosto y Cervantes. También es muy importante mencionar la métrica: las octavas son usadas por el poeta para crear una gran obra cargada de esencias individuales, expresadas en numerosos recursos estilísticos (descripciones, comparaciones, quiasmos, anadiplosis…).

Cabe profundizar y matizar un poco sobre el papel que jugó Ariosto en la obra de Cervantes. Está claro que El Quijote no tiene ningún espejo donde mirarse, es una obra única y lo máximo que se puede decir es que los 38.736 versos de Ariosto (en la edición definitiva) fueron importantes para Cervantes al escribir la historia sobre su ingenioso hidalgo. A continuación, algunos diminutos fragmentos provistos de excelencia, por gentileza de Ariosto.

La guerra, igual que el amor, tienen un lugar especial en la obra de Ariosto.

Injustísimo Amor, ¿por qué el deseo

casi nunca se ve correspondido?

¿Por qué, malvado, te complaces tanto

Monumento en Ferrara a Ariosto.

con la discordia de los corazones?

(II, 1)


En los muchos asaltos y combates

de África y España contra Francia

cayó un sinfín de muertos y de heridos

como pasto a los lobos y a las aves

y aunque la peor parte la llevaron

los franceses perdiendo la campaña

acabaron peor los sarracenos

por los muchos notables que perdieron.

(XIV, 1)

Aunque como ya se ha dicho, los contenidos del extenso texto son innumerables. A modo de ejemplo, en los cantos XXIII y XXXI encontramos versos moralizadores, pero ejemplos hay miles: no suele el bien obrar quedar sin premio; quien daña a los demás, tarde o temprano su deuda pagará, pues no hay olvido; aunque no ven los ojos lo que siempre ve el corazón, en paz se sobrelleva.

Otro tema muy atractivo en la obra ariostenca es la defensa que esgrime hacia las mujeres. Todas las épocas han sido muy ásperas para la mujer y por eso sus defensores son más bien escasos hasta que se llega a la Edad Contemporánea. Sin embargo, Ariosto con gran calidad, nos deja versos eternos.

Si un mismo ardor, si un semejante anhelo

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Edición veneciana de Orlando furioso (1587)

al uno y otro sexo incita y mueve     

hacia aquel dulce fin que el necio vulgo

considera un gran yerro ¿por qué causa

tiene castigo la mujer que ha amado

a uno o a varios, cuando el hombre yace

con cuantas se le antoja a su apetito

y merece alabanza y no castigo?

(IV, 66)

Las mujeres alcanzan la excelencia

en cualquier arte de los que cultivan

(XX, 2)

Más información | ARIOSTO, L, (Trad, intro y notas de José María Micó) Orlando furioso, Espasa, Madrid, 2005.

Imágenes | Imagen 1, Imagen 2, Imagen 3

En QAH| ¿Dónde nació Cervantes?

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