Patrimonio 


Y la piedra se hace carne: el Ares Ludovisi

El grupo escultórico que protagoniza este artículo es una obra realizada en mármol pentélico que se halla ubicada en el Palacio Altemps de Roma.

No se conoce ni la cronología exacta que pueda fecharlo, ni el nombre del maestro que lo ejecutó, no obstante, los estudiosos señalan que pudiera tratarse de una copia de un original griego realizada en época antonina (fechada aproximadamente entre los años 138-193), concebida por un artista que hubiese recibido influencias de los dos grandes escultores griegos Skopas y Lisipo y que añadiría al original por iniciativa propia la figurilla del pequeño Eros, dios del Amor.

La obra fue adquirida por la familia Ludovisi antes de 1622; de hecho, existen documentos que señalan cómo fue restaurada el 20 de junio de ese mismo año, mo entró en que ya pertenecía a la Colección del Cardenal. El pintor y estudioso Pietro Santi Bartoli (1635-1700) dejó constancia en unas notas de cómo el grupo había sido localizado cerca del Palacio de la Santa Croce en el “Rione di Campitelli” cuando se cavaba una zanja para drenaje.

Ares Ludovisi. Palazzo Altemps

Ares Ludovisi. Palazzo Altemps

Son numerosos los nombres que este grupo escultórico ha recibido a lo largo de su historia. En los primeros documentos que le referencian, aparece denominado como Adonis, si bien en el inventario de 1623 se le cita como Gladiador sentado, mientras que diez años después, en un nuevo inventario fechado en 1633, aparece designado como Marte.

Sea como fuere, y como bien apuntan los estudiosos Haskell y Penny en su obra El gusto y el Arte de la Antigüedad, era frecuente que tanto Adonis como Marte, amantes de la Diosa Venus, se acompañasen de un pequeño Cupido que simbolizaría el sometimiento de ambos al Amor y que, en esta ocasión, podría actuar como símbolo parlante que identificaría iconográficamente a la efigie. En cuanto a su descripción, podemos observar a un joven de “índole reposada y humana” como le describe Winckelmann, que se muestra ante el espectador, sentado sobre una roca, en actitud holgada y tranquila, con una figurilla juguetona del dios Eros a sus pies como única compañía.

Una de sus poderosas piernas se adelanta mientras que la otra aparece flexionada apoyando el pie sobre el yelmo que el dios suele utilizar en sus campañas bélicas. A su vez, los brazos se cruzan a la altura de las muñecas apoyándose en la empuñadura de la espada, la cual está envainada y se remata en una forma similar a la cabeza de un grutesco. Una túnica que se enrolla a la altura de la cadera cubriendo buena parte del muslo derecho y del brazo izquierdo nos permite contemplar el bello estudio anatómico que el artista realiza, presentándonos un cuerpo musculado, viril y bien proporcionado.

Sobre la peana (que se encuentra fragmentada), aparecen los restos de lo que fuese panoplia militar (escudo y grebas) y asimismo, la pequeña figura del amorcillo que se asienta entre sus pies. Cupido sujeta en su mano izquierda un carcaj, mientras que en la derecha evidencia las huellas de lo que primitivamente fue el arco, con el que sin duda dispararía al poderoso Señor de la Guerra para que éste, vencido, se rindiese a los amores vedados de la más bella de todas las diosas del panteón olímpico, Venus.

Antes de 1622, el grupo fue restaurado por el napolitano Gian Lorenzo Bernini, quien utilizó en su intervención mármol de Carrara. Tanto la nariz como la mano derecha, además de algunas partes de los dedos, la parte delantera del pie derecho y la punta del dedo gordo del izquierdo están reformadas. Y lo mismo les ocurre a los genitales, alguna zona del manto y del escudo. Mientras que Cupido a su vez, sufre restauraciones en la cabeza, los brazos, el pie derecho y la puntita del ala izquierda.

Ares Ludovisi, detalle.

Ares Ludovisi, detalle.

Al igual que ocurre con otras esculturas que cobraron gran auge durante la Edad Moderna, este grupo sería representado en numerosos libros de estampas y grabados, por lo que logró alcanza una importante repercusión iconográfica. Hecho que, junto a la reputación que el conjunto alcanzó en el siglo XVII, provocó prontamente la necesidad de realizar una serie de vaciados que permitiesen la difusión y reconocimiento de la escultura.

Una muestra de ello lo supuso el ejemplar que poseyó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.

Cuando Velázquez viajó a Roma, entre los vaciados que traería por encargo del IV Felipe, para la decoración de la pieza ochavada del Alcázar madrileño, solamente se encontraban dos piezas de la Colección Ludovisi: el Hermes Loghios y el vaciado del dios Ares que nos ocupa, hoy perdido.

En la zona baja del Alcázar, lugar en el que se situó al dios guerrero, también se acogieron otros vaciados en yeso encargados por el sevillano en Italia, entre los que destacaban una Nióbide corriendo, la conocida como Ceres Borghese o el Gladiador combatiente, que posteriormente serían colocados en la Casa de la Escultura, para como bien apunta la estudiosa Juana Yuste “dar los primeros pasos de lo que sería la Academia de las Tres Nobles Artes”.

Copia de Nióbide corriendo. Real Academia de San Fernando (Madrid)

Copia de Nióbide corriendo. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid)

No obstante, el Ares Ludovisi fue almacenado en otro lugar, llevándole a las conocidas como Casas Arzobispales, donde se perdió su pista. No figura de esta manera entre las esculturas que poseyó la Academia desde sus orígenes, si bien, como de nuevo nos indica Juana Yuste, fue una de las obras que se pudieron recuperar tras el incendio acaecido en el Alcázar la Nochebuena de 1734.

Ulteriormente y, aunque no figura en el Inventario que se realizó en 1758, López Enguídanos lo dibujó en su Colección de vaciados de Estatuas antiguas que posee la Real Academia de las Tres nobles Artes de Madrid, publicado en 1794 y donde aparece con el nº 76. Su modelo, no obstante, debió ser una copia hecha de menores dimensiones que el original (0,72 x 0,31 x 0, 54 cm) y que aún se conserva en la Academia madrileña, fruto del envío de un pensionado anónimo, hecho en Roma, al que le faltan la espada y el pequeño Cupido, pero que en el dibujo de Enguídanos conserva todavía el brazo y la pierna derecha que, en la actualidad, han desaparecido.

 

Vía| VV.AA (2007): Velázquez. Esculturas para el Alcázar. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Fundación AXA Winterthur, Centro de Estudios de Europa Hispánica, Fundación CajaMurcia. Brizzolis.

Imagen|Ares Ludovisi palazzo Altemps, Ares Ludovisi, detalle, Copia de Nióbide corriendo.

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