Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Archigram: provocación y utopía

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En 1961, un grupo de jóvenes arquitectos publicaba el primer número de Archigram (Architecture + Telegram), un panfleto precario y experimental que se entregaba en mano entre los estudiantes de arquitectura de Londres por el precio de nueve peniques. Se trataba de una provocación, una crítica a la arquitectura desarrollada en el momento con una propuesta radical y utópica. Suponía la presentación de un movimiento que actuaría durante más de 10 años consiguiendo influir de manera notable en la arquitectura, todo ello sin construir ninguna obra, utilizando solamente la ideación y el proyecto, papel y lápiz.

Sus promotores fueron seis jóvenes de la Asociación de Arquitectura de Londres, seis arquitectos de perfiles muy diferentes pero con las mismas ansias revolucionarias: Peter Cook era el portavoz siempre optimista; Dennis Crompton se hizo cargo de que todas sus creaciones estuvieran disponibles para el futuro cuidando de los archivos y creando exposiciones; David Greene, poeta, crítico y pesimista; Mike Webb, el genio del diseño; Ron Herron era el positivo y Warren Chalk, que actuaba como el catalizador de las ideas del grupo.

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En sus publicaciones daban rienda suelta a ideas, conceptos y proyectos utópicos. Su discurso se inspiraba en el pop, el movimiento hippie, las ferias ambulantes, el futurismo, el mecano, la carrera espacial o las películas de ciencia ficción. Los 9 números que publicaron mezclaban el comic y la arquitectura en un collage caótico y divertido.

Sus proyectos incluían una gran componente tecnológica e industrial, proponiendo soluciones extremas para una nueva sociedad emergente, sugiriendo nuevas formas de vivir la ciudad, desde lo privado hasta lo público. Archigram atacaba el conservadurismo de los arquitectos británicos de la época, complacientes con su trabajo, los cuales los consideraban como un grupo de provocadores que no podrían construir un edificio aún si les dejaran.

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Una de sus propuestas más visionarias fue The Plug-in-City (Peter Cook, 1964). Ideaban inmensas estructuras vacías en la cual se irían insertando según las necesidades diferentes módulos de viviendas, comercios o los diversos usos propios de una ciudad. Cápsulas cambiables y sustituibles fácilmente que daría lugar a una situación en continua transformación, sensible a la evolución y a las necesidades de la ciudad y sus habitantes. Concepto que fue planteado hace 50 años y sin embargo aún es la base de numerosas teorías y propuestas actuales.

Otro famoso proyecto nacido de Archigram fue The Walking City (Ron Herron, 1964). Continuaba con el sentido dinámico y tecnológico pero con una componente mucho más utópica. Proponían ciudades nómadas que, contenidas en grandes estructuras, pudiesen moverse por todo el mundo según las necesidades de sus habitantes en cuanto a clima o recursos, dando incluso la oportunidad de asociarse entre ellas, creando grandes “metrópolis móviles”. Concepto extremo e irrealizable pero que podía intuir características de nuestra actual vida globalizada.

Con un espíritu provocador y revolucionario, Archigram consiguió remover conciencias justo en un momento en el que la arquitectura volvía a academizarse. Con sus gráficos y diseños pretendían acercarse a un mundo aún desconocido. Superar límites con proyectos que por extremos, nunca llegaron a realizarse, pero con ideas soñadoras que conseguirían inspirar en gran medida el pensamiento y la producción arquitectónica hasta nuestros días. 

 

Vía|  DesignMuseum Veredes.es Archigram

Más información| iala1011

Imagen| WalkingCity Plug-in-City Archigram1 Archigram Revista

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