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Arabia Saudí dice “no”

Arabia Saudí renuncia a su lugar como Miembro no Permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El pasado diecisiete de Octubre la monarquía saudí tomó una decisión sin precedentes en la historia: decir “no” al brazo creado por la sociedad internacional para velar por la paz y la seguridad en el mundo.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es el único órgano de  la Organización del que pueden resultar decisiones vinculantes para sus miembros. Su estructura refleja una clara herencia del resultado de la Segunda Guerra Mundial en términos de ganadores y perdedores. Entre los quince miembros que lo conforman, cinco son permanentes y tienen tanto derecho de voto, como de veto. Es decir, ninguna decisión será tomada si uno solo de ellos emplea el veto. Los cinco grandes son Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China. Además, hay diez miembros no permanentes con derecho a voto, pero no a veto. Son puestos renovados de cinco en cinco cada año por un período de dos, surgiendo constantemente nuevos países al cargo.

Lo que llama la atención de este rechazo no es éste en sí mismo. Si no, dado el momento de conflicto en ebullición en Magreb y Oriente Medio, la carga moral de la decisión tomada. En palabras del Ministerio de Asuntos Exteriores Saudí, el país no puede aceptar el puesto hasta que el Consejo no termine con su “política de doble rasero”, aquella por la cual las decisiones que sí salen adelante benefician a países amigos o intereses favorables de los miembros permanentes aunque algunas de ellas pasen por encima de los derechos humanos. Por su parte, Naciones Unidas sigue sin recibir oficialmente la renuncia de Riad.

No es breve el debate abierto, pues muchos han sido antes los que han elevado la voz para tratar de condenar ciertas acciones o decisiones del organismo, así como el carácter de su representación (que no ha sido renovada desde que fuera creado en 1946. A pesar de ello, la monarquía del Golfo ha sido el primer actor internacional en atreverse a no aceptar las reglas. Si bien no puede romperlas, decide no acatarlas. 

Sin embargo, dado el período de mutaciones que vive la región, una opinión autóctona podría equilibrar contrapesos e influir en decisiones que cambiarán el futuro de países que comienzan vidas nuevas. No en vano, los países árabes que forman parte de Naciones Unidas tratan desde entonces de convencer a los saudíes para que acepten el lugar de honor.

Vía| EL PAÍS

Más información| EuropaPress, Euronews

Imagen| Consejo de Seguridad

En QAH| La secretaría General de Naciones Unidas, ¿Qué es la ONU Mujeres?,

 

 

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