Cultura y Sociedad 


Aquella vez que le dieron el Nobel de Literatura a Bob Dylan

En la película I’m not there (traducida en Hispanoamérica como “Mi historia sin mí”) Dylan es retratado a través de una serie de personajes dispares que incluyen un niño rebelde, un cantante, una afamada estrella del rock (interpretada por Cate Blanchett), un predicador e incluso un forajido. Sin embargo, de entre todas esas caracterizaciones hay una que de alguna aúna las distintas facetas de Dylan: la del poeta. Quizás teniendo eso en cuenta, o si decidimos aceptar que las fronteras en la creación están más desdibujadas de lo que pensamos, será más fácil aplaudir y entender el reciente homenaje a Dylan.

Tras compararlo con el antiguo poeta griego Homero y con Safo, que “escribieron textos poéticos destinados a ser escuchados, concebidos con ese fin”, Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca, anunció el 13 de octubre que el Premio Nobel de Literatura 2016 iba destinado al cantautor norteamericano. Como podríamos esperar, la noticia ha dado la vuelta al mundo generando todo tipo de reacción, aunque lo cierto es que la respuesta en general ha sido positiva, porque el reconocimiento a Dylan “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción” abre la puerta al reconocimiento literario de la obra de otros grandes escritores musicales.

Pasando a formar parte de una lista que incluye a Herman Hesse, T.S. Eliot, William Faulkner, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez o Mario Vargas, Dylan, que ya era considerado una de las figuras más importantes e influyentes de su generación en la música popular del siglo XX y de principios del siglo XXI, es ahora también una figura relevante en la historia de la literatura.

Robert Allen Zimmerman nació en Minnesota en 1941 y durante su adolescencia pasó mucho tiempo escuchando blues y country de Luisiana en la radio, así como rock and roll. Más tarde, viviendo en Minneapolis, se interesaría por el folk norteamericano y fue en aquella época que Robert decidió cambiar su nombre. En su autobiografía, el cantautor reconoció que se había inspirado en el poeta Dylan Thomas y acortando su primer nombre, se convirtió en Bob Dylan. En 1961 se mudó a Nueva York y al poco tiempo comenzó a tocar en los clubes de Greenwich Village, antes de ser fichado por Columbia Records. Así, en 1962 salió su primer disco homónimo. Al día de hoy el compositor y músico cuenta con 37 álbumes de estudio, 10 en directo y 62 sencillos.

Locutor de radio, guionista, actor, pintor… la historia de Dylan no dista mucho de la de I’m not there. Sin embargo, son sus creaciones musicales las que están inscritas en la historia de nuestro siglo. Entre las más memorables podemos citar la canción protesta Blowin’ in The Wind, The Times They Are A-Changin’, la gran canción que reflejaba el cambio generacional y la situación política de los años 60, Mr Tambourine Man, Like a Rolling Stone, Lay Lady Lay y otras de menor éxito pero igual de sonadas. Entre estas últimas podemos recordar a One More Cup of Coffee, tema escrito por Dylan en la mesa esquinera de un club nocturno, Rambling, Gambling Willie, inspirada en la vida del legendario jugador Wild Bill Hickok, o Subterranean Homesick Blues, cuyo título se basa en la novela de Jack Kerouac, The Subterraneans (los Subterráneos), además de She Belongs To Me, sobre su romance con Joan Baez, o Black Diamond Bay, que fue aclamada y denominada por Allen Ginsberg (escritor de la Generación Beat) como una novela corta en verso. Como se puede ver, tanto la cultura popular, la intención militante y la literatura fueron las principales fuentes de inspiración para una gran parte de las canciones de Bob Dylan.

Curiosamente, la Academia aún no ha conseguido contactar a Dylan para informarle sobre su premiación, así que nos queda la incógnita sobre si la noticia ha llegado a sus oídos. Cabe creer que sí, sería ingenuo pensar que en este mundo todavía existen rincones completamente incomunicados. Es más creíble imaginar que la falta de respuesta ante semejante galardón es en realidad un gran acto poético más del cantante, compositor, músico y poeta que una vez dijo: “Todo lo que puedo ser es yo mismo, quien quiera que sea ése.”

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