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Aprendiendo Productividad Personal con GTD

 

Productividad Personal

Productividad Personal

La Productividad Personal es, sin duda, una de las competencias clave para afrontar con éxito esta nueva realidad que nos toca vivir. En un mundo en el que la cantidad de información continúa aumentando de forma exponencial, dependemos de forma creciente de dispositivos que nos permiten vivir permanentemente conectados  (o permanentemente interrumpidos, según se mire) y todo se vuelve cada vez más “líquido”, desarrollar la capacidad para gestionar de forma proactiva esta realidad, es algo cada vez más indispensable.Paradójicamente, sin embargo, los avances de las últimas décadas, en cuanto al desarrollo de métodos que nos permitan interactuar con eficacia con este nuevo entorno, son realmente escasos.

La mayoría de las personas siguen intentando poner algo de orden en el caos que acosa sus vidas recurriendo a soluciones que fueron ideadas hace décadas, en una época en la que no existía Internet, ni los móviles ni, en resumen, nada del ecosistema tecnológico y comunicativo en el que vivimos inmersos a día de hoy. Las personas siguen soñando con “planificarse” el día. Algunas, las más ingenuas, incluso con planificarse la semana. Ignoran la sabiduría que encerraban las clarividentes palabras de John Lennon, hace ya años: “la vida es lo que pasa mientras tú haces otros planes”. Siguen confiando en sistemas que hablan de gestionar “tareas” según su urgencia y su importancia, como si la urgencia y la importancia de las cosas a día de hoy fuera lo suficientemente estable para tomar decisiones a medio plazo sobre ellas. Y creen que son ellas las que deciden las prioridades, cuando un análisis serio de la realidad evidencia que gran parte de las prioridades no las decidimos sino que, simplemente, las tenemos.

El resultado de todas estas creencias obsoletas, además de la lógica ineficacia, es la frustración continua y su hermano mayor, el estrés. La mayoría de las personas ignoran que conseguir resultados en tu vida (porque en eso y nada más consiste la productividad personal) no depende de tus planes, ni de cómo de urgentes, importantes o prioritarias decidas que son las cosas en un momento dado. Eso está bien si lo que quieres es jugar a ser dios pero no para organizarte, porque la realidad es tozuda y acaba imponiéndose.

La productividad personal consiste en estar siempre preparado, en un estado de “alerta perfecta”, como dicen los aficionados a las artes marciales. Da igual la apariencia que tome el futuro en un momento dado porque, sea cual sea, estarás en condiciones óptimas para afrontarla con éxito. La productividad personal consiste en poder tomar siempre la mejor decisión posible en función de lo que te definan las circunstancias. A menudo no podrás decidir qué te ocurre pero sí cómo reaccionar ante ello. Ser una persona productiva es saber reaccionar bien en esas circunstancias, tomando decisiones inteligentes que te acerquen a los resultados que deseas. Pero para ello necesitas tener control y perspectiva.

Tener control significa disponer de un mapa de opciones, permanentemente actualizado, sobre el que poder decidir qué hacer en cada momento. Del mismo modo que al pedir un mapa en la Oficina de Turismo no significa que vayas a visitar todos los lugares que hay en él, construir tu mapa de opciones no significa que vayas a hacerlo todo. La finalidad de ambos es permitirte decidir qué hacer, y qué no hacer, en cada momento, sabiendo además qué otras opciones estás dejando sin hacer.

20110713_perspectiva_control[1]La perspectiva consiste en tener claras las consecuencias de las decisiones que tomas. Qué ocurre y qué no ocurre cuando decides hacer A en lugar de B, o A antes que B. Qué ganas, qué pierdes, qué arriesgas, qué necesitas… Ganar perspectiva es construir y mantener una intuición formada que te permita tomar buenas decisiones rápidamente llegado el momento.

Con control y perspectiva no harás todo lo que quieres hacer (hoy tampoco lo haces) pero olvidarás la frustración, eliminarás el estrés, sabrás que estás tomando las decisiones que debes y cuando debes y, lo más importante, lograrás los resultados que realmente te importan.

Si alguna vez te han hablado o has leído algo sobre GTD, no te dejes engañar. GTD no va de construir listas, ni de aprender a usar sofisticadas herramientas. Tampoco es complicado ni difícil de aprender (lo que es difícil y complicado es el día a día en el que nos toca vivir).

GTD va de redefinir cómo quieres relacionarte con tu entorno. Va de guardar para siempre en el armario el traje de “bombero” y de olvidarte de ir todo el día de emergencia en emergencia, de imprevisto en imprevisto.

GTD va de tomar el volante de tu propia vida y empezar a hacer las cosas que tú decides hacer (no las que otros quieren que hagas) para conseguir los resultados que tú quieres conseguir.

¿Te atreves con tanta libertad?  

Más información| Óptima Infinito

Imagen| Productividad Personal, Control y Perspectiva

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