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¿Aprender todo de la vida de un solo libro?

Junto a la pregunta de si es beneficioso o no leer libros de autoayuda sería interesante indagar sobre los motivos que han llevado a que este género a conquistar un espacio propio en kioscos y librerías de nuestro tiempo. El ciudadano que sale de casa a buscar de un libro que le enseñe a ganar confianza en sí mismo, vencer la apatía o aprender el camino del éxito es porque ya no encuentra soluciones satisfactorias ni en su cabeza ni en su entorno.

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read-174503_640El tiempo se ha vuelto enormemente valioso y los consumidores requieren soluciones fáciles, inmediatas y comprensibles a todos. Tan pronto hay alguien que asegura haber dado con la clave del éxito, elabora una fórmula efectiva para comunicar su mensaje y acierta con el canal para hacer llegar sus ideas -más o menos brillantes, más o menos nuevas- a un gran público, ya podría estar en camino el próximo bestseller de autoayuda.

 

Aquellos que son inmunes a los ‘títulos-anzuelo’ que salen a su encuentro en los grandes almacenes o en la tienda del aeropuerto dicen que serían capaces de pasar por alto su simplicidad o su pobreza literaria, pero que les molesta que prometan sin pudor poder dar en 100 páginas lo que no lograron los mayores sabios de la historia.

Como apunta José Lázaro en la plataforma dontknow es curioso que se les llame “libros de autoayuda”, cuando las más de las veces marcan el camino y no son precisamente una invitación a pensar y extraer conclusiones personales. El conocedor de los misterios de la vida, del corazón humano, la variedad del mundo y los atajos hacia la ‘gloria’ siempre es el propio autor, no el lector, así que el prefijo “auto” podría estar de más.

A su vez, se da la circunstancia de que alguno de los mejores libros de autoayuda se encuentran clasificados en las estanterías de filosofía, historia, sociología o literatura. Desde las Máximas de Epicuro, De la vida bienaventurada de Séneca, El arte de la prudencia de Gracián, El arte de ser feliz de Schopenhauer a las lecciones sobre la vida de Albert Einstein…No hace falta haberlos leído para percibir que fueron escritos con la clara intención de ayudar a la gente a ser más feliz o exitosa.

Si Italo Calvino decía que lo máximo que se atrevía a decir en favor de los grandes clásicos de la literatura era que “leerlos era mejor que no hacerlo”, me pregunto qué opinaría este gran escritor sobre la afición de muchos a leer un libro de autoayuda tras otro. La gente singular suele tener eso: opiniones singulares; no me atrevería a asegurar cuál podría ser la de Calvino en este caso.

 ¿Y tú? ¿Qué opinas?

Por Miguel Olalquiaga

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