Coaching y Desarrollo Personal 


¡Aprende a ser un verdadero optimista!

¡Sé optimista!

¡Sé optimista!

La vida es un cúmulo de decisiones a tomar. Algunas son tan simples como elegir qué música escuchar de camino al trabajo o a clases, otras requieren un análisis más profundo. Pero todas las decisiones se basan en una principal: ¿Con qué actitud voy a plantarme ante el mundo? ¿Elijo o no elijo el OPTIMISMO?

En este punto, hay que detenerse a hacer algunas aclaraciones.

Una persona optimista no es aquella que da la espalda a las dificultades y se esfuerza por vivir en un mundo de fantasía donde todo es perfecto. Tampoco es quien se deja hundir por los problemas y los fracasos resignándose a vivir estancado siempre en la misma situación.

Un verdadero optimista es quien observa la realidad, la acepta, la analiza y planea cómo cambiarla para que sea mejor.

Un optimista no busca excusas en un intento por liberarse de la responsabilidad de lo que va mal. Sabe que el único resultado de las excusas es la parálisis y que, si uno se queda inmóvil, el mundo y sus problemas lo aplastan y lo entierran como si fueran sedimentos.

Un optimista es el primero en arremangarse para poner manos a la obra y dirigir la problemática a su favor.

Lo mejor del optimismo es que se puede no es una cualidad que sólo se obtiene de forma innata, sino que se puede aprender. Su aprendizaje consta de un único paso que desencadena en otros convirtiendo al aprendiz en optimista: CREER.

Creer que todo puede mejorar te llevará a confiar en que así será. Entonces, desarrollarás comportamientos para mejorar las cosas, lo que generará oportunidades para que eso suceda.

El optimismo se compone de tres bases fundamentales:

  • La acción: no se puede hacer que el mundo mejore si no nos ponemos a hacer que mejore.
  • El cambio: Einstein dijo: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Nos dejó bien claro que para cambiar la realidad, debemos generar el cambio. Y eso podemos hacerlo de diferentes formas: o afrontamos lo que toque con fuerza y si nos supera nos dejamos extinguir; o analizamos la situación y nos adaptamos a ella; o somos los motores del cambio, dispuestos a sufrir enfrentando las adversidades, pero sabiendo que valdrá la pena para impulsar el cambio en uno mismo y mejorar la realidad.
  • La obligación ética: con sólo negar la posibilidad de mejorar la realidad, estamos negándosela a todo el mundo y quitándole la oportunidad a otros de producir las mejoras.
¡A ponerse en acción!

¡A ponerse en acción!

Ser optimista, además de ser contagioso, es una elección , una decisión a tomar cada mañana que definirá el resto de las decisiones del día, y una actitud que se perfecciona cada día que elegimos ser un optimista.

Vía|Optimismo inteligente

Imagen|¡Sé optimista! ¡A ponerse en acción!

En QAH|¿Crees en vos? (III): Optimismo vs Pesimismo

 

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