Coaching y Desarrollo Personal 


Aprende a conocerte

 

Reconocer todas nuestras fortalezas es muy eficaz para saber aprovecharlas

Está muy de moda leer libros de Coaching, de auto-ayuda, de desarrollo personal, etc. lo cual es realmente bueno porque generalmente se leen para superarse, para mejorar en distintos aspectos de nuestra vida o para conseguir determinados objetivos … Pero si realmente queremos que esa lectura sea efectiva y sacarle el máximo provecho, es muy importante conocerse a uno mismo. De esta manera podemos aplicar lo que leemos a nuestras propias características y circunstancias.

¿Cómo podemos conocernos mejor?

En los procesos de Coaching usamos un método muy sencillo: el análisis DAFO.

Este análisis consiste en analizar las características internas (Debilidades y Fortalezas) y las circunstancias externas (Amenazas y Oportunidades) ¿Cómo podemos hacer nuestro propio análisis?

Por un lado, tenemos que buscar un momento concreto para hacerlo, donde nos dediquemos en exclusiva a hacer ese análisis, de forma que podamos centrarnos en él lo más posible. Debe ser conciso, donde no podamos tener interrupciones, apagando todos los móviles, tablets y laptops que tengamos a nuestro alrededor. Es necesario saber que normalmente necesitaremos varios momentos concretos para realizarlo.

Un vez que tengamos ese momento asignado, es importante tener a mano papel y bolígrafo para poder escribir lo que vayamos descubriendo, ¿qué vamos a analizar?

CARACTERÍSTICAS INTERNAS

FORTALEZAS: todas esas características o competencias de las que somos conscientes que somos buenos. Por ejemplo: “soy bueno trabajando en equipo, tengo buenos conocimientos en una manera determinada, soy bueno relacionándome con otras personas, soy paciente, soy organizado o soy creativo…”  Muchas de estas características, puede que salgan rápido, pero dedica un poco más de tiempo, pregunta a un amigo o a un compañero de trabajo que te dé confianza. ¿ Por qué? Puede que algunas de nuestras fortalezas vayan en “automático” y no seamos conscientes de ellas y las consideremos normales sin poderlas aprovechar al máximo. Esas personas que te rodean, pueden aportarte muchas más.

DEBILIDADES: haz una lista con las debilidades , sin miedo, no tienes porqué mostrarlas a nadie. Es muy importante reconocer cuáles son nuestras debilidades para que así podamos ir superándolas. Habrá algunas más difíciles de “pulir”, pero no pasa nada. El único problema que suponen las debilidades, es no reconocerlas y tratar de ocultarlas, porque realmente seguirán estando ahí si no las trabajamos.

 

CIRCUNSTANCIAS EXTERNAS

OPORTUNIDADES: son esas oportunidades que nos brinda la vida. Pero como pasa con la suerte, hay que buscarlas. “Cuenta una historia que un náufrago llegó a una isla, entonces comenzó a pedirle a Dios que le enviara un barco de rescate; a los pocos días una avioneta sobrevoló la isla y le lanzó una barca hinchable; el náufrago pensó que necesitaba un barco de rescate y que la barca se podía pinchar y hundir. Así que al día siguiente comenzó a pedirle a Dios un nuevo barco de rescate. Por la tarde un helicóptero llegó a la isla y lanzó una escalerilla para que el náufrago ascendiera por ella; sin embargo él pensó que hacía mucho viento y que se podía caer. A los pocos días murió, y al llegar al cielo le hizo la siguiente pregunta a Dios – ¿por qué no me enviasteis un barco de rescate?”  Él le respondió con otra pregunta ¿por qué no aprovechaste las oportunidades que tuviste? Si hubieras cogido la barca o subido por las escaleras hubieras llegado al barco de rescate, pero este no podía aproximarse a la isla por la profundidad de las aguas”. Para aprovechar las oportunidades hay que estar preparados para identificarlas.

AMENAZAS: conocer las amenazas que existen en nuestro entorno no significa ser pesimista, simplemente, ser consciente de la realidad para que podamos superar todas las dificultades y obstáculos que van surgiendo. Poner un paño que tape las amenazas no significa que estas desaparezcan por arte de magia, si se ocultan es probable que nos dañen nuevamente. Si la arena de la playa tapa una roca, si no sabes dónde está, puedes hacerte mucho daño. Con las amenazas ocurre lo mismo, es mejor identificarlas y tener claro cuáles son y dónde se encuentran para no golpearnos con ellas e incluso superarlas.

 

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