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¿Apostar por el buen humor en la oficina?

El que está angustiado, no podrá reír y trabajar de una. Primero el problema, después liberar tensión. La risa es signo de que se está a gusto con lo que se tiene entre manos y entonces: ¿qué podrá pararnos?. Pero hay más: ¿es posible ser creativo e innovador en un ambiente solemne y serio en el que el ruido de una risa desentona como lo haría una minifalda de color amarillo?

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El buen humor desemboca en la risa y la risa salta por encima de los problemas y fatigas. Lástima que también existan risas falsas, crueles, destructivas, histéricas, aduladoras o desesperadas, como las que nacen fruto del aburrimiento en las labores tediosas. Unos aprendieron a usar la risa como un arma y otros para salir de un apuro. Hay frases que suenan a broma, pero en realidad llevan encapsuladas pequeñas dosis de veneno.

 

clown-362155_640La risa es un recurso para la distensión, si se emplea para lo contrario (es decir, tensar), se desvirtúa. Todo el mundo ha sido objeto de burla en el trabajo alguna vez (¡menos mal!), pero una risa permanente que se instala en el ambiente a costa de alguien, puede acabar en algo así como en un tic colectivo nada provechoso.

 

El buen humor es contagioso, invita a la actividad, la comunicación, el intercambio de ideas y da rienda suelta a la creatividad. Casi siempre una broma, el comentario cómico o ingenioso son formas fantásticas de tomarse un respiro y conectar con los otros. Igualmente, quizá moleste al compañero en apuros que requiere silencio en una conversación telefónica o para concentrarse al máximo.

 

“Nada muestra tan claramente nuestro carácter como las cosas que nos hacen reír”, decía Goethe. Quizá por ello se ríe tan a gusto con los amigos o no existe meta inalcanzable para un grupo bien compenetrado. La alegría dentro de un equipo de trabajo, como afirma Julio Pérez-Tomé, puede servir de excelente termómetro para saber lo que se puede esperar de él.

 

No suenan bien las risas nerviosas, estresadas o por pura desesperación. Cuando se pasa la raya del cachondeo se suele topar con los malos resultados. Lo que parece incuestionable es que no hay nada más agotador que reírse sin ganas.

 

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Por Miguel Olalquiaga

 

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