Patrimonio 


Anunciación y Natividad en el prerrafaelismo

El interés de los prerrafaelitas por la estética medieval supone una profunda revisión de la temática religiosa. Entre las escenas bíblicas que mayor repercusión tienen están la Anunciación y la Natividad, donde el protagonismo absoluto recae sobre la figura de María.

The Annuciation (Arthur Hugues, 1858)

The Annunciation (Arthur Hugues, 1858)

The Annunciation (Edward Burne-Jones, 1879)

The Annunciation (Edward Burne-Jones, 1879)

The Annunciation (Edward Reginald Frampton, sin fecha)

The Annunciation (Edward Reginald Frampton, sin fecha)

Una obra a destacar es The Annunciation (1858), de Arthur Hugues, que compararemos con otras dos homónimas de Edward Burne-Jones (1879) y Edward Reginald Frampton (sin fecha) A pesar de las diferencias estilísticas entre los tres pintores, perteneciendo a diferentes etapas dentro del movimiento, todos los lienzos siguen las Sagradas Escrituras, algo que no siempre sucede en las obras prerrafaelitas. La presencia de María y el Arcángel Gabriel en un escenario exterior se repiten como elementos básicos, aunque el modo de representarlos varía de una obra a otra. Hugues apuesta por la sencillez de un lienzo en el que la simbología se reduce a los simbólicos lirios que acompañan siempre la imagen de la Virgen. La idea de sacralidad se transmite a través del manejo lumínico, que da un aura dominante de espiritualidad a pesar de no contar con el nimbo de santidad, empleado únicamente por Frampton. La María de Hugues se desprende de la sensualidad típica de la mujer prerrafaelita al cubrir su cabello con un velo blanco. Tanto Frampton como Burne-Jones optan por recoger su pelo, tal vez para incidir en el sentido religioso. En el caso de éste último, la obra deja patente su inspiración en los maestros italianos renacentistas al abandonar todo vestigio de naturaleza a favor de un entorno arquitectónico. Sus figuras alcanzan una apariencia estatuaria, con rostros serenos que no expresan emoción y ropajes con pliegues cuidados hasta el último detalle. María muestra su sorpresa mediante el movimiento de las manos, y la importancia de su misión se refleja en un relieve escultórico con la expulsión del Paraíso. Esta escena simboliza la trascendencia del acontecimiento, pues el Mesías redime el Pecado Original y supone la salvación de la Humanidad. La obra de Frampton, mucho más tardía, parece una mezcla de las dos anteriores. Combina elementos simbólicos, como los lirios y el nimbo, con una composición algo recargada en la que prima el decorativismo. Se presta más atención a la estética que a la transmisión de la espiritualidad religiosa, mejor percibida en el lienzo de Hugues.

Ecce Ancilla Domini (Dante Gabriel Rossetti, 1850)

Ecce Ancilla Domini (Dante Gabriel Rossetti, 1850)

Dentro de esta revisión de obras prerrafaelitas centradas en la Anunciación no podemos dejar pasar Ecce Ancilla Domini (1850), de Rossetti. Se trata de una escena de Anunciación elaborada desde una perspectiva completamente diferente a las que hemos visto con anterioridad. En este caso, Rossetti se centra en el versículo que recoge la reacción de María (‘Ecce ancilla Domini fiat mihi secundum Verbum Tuum/He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’, Lucas 1,38) y no en la transmisión del mensaje en sí. La figura del ángel pierde fuerza al situarse de espaldas, convirtiendo el rostro de la Virgen en el vehículo transmisor de la espiritualidad de la imagen. Además de los lirios y el nimbo, la predominancia del blanco y la abundancia de la luz refuerzan el contenido simbólico. María adopta una postura sumisa, mostrando serenidad en su rostro para expresar el sometimiento a Dios. Como acostumbra, Rossetti destaca su cabello, referencia a la sensualidad romántica. La imagen recibió duras críticas que provocaron el desencanto del artista, tomando en ese momento la decisión de no volver a exponer su obra.

The Nativity (Arthur Hugues, 1858)

The Nativity (Arthur Hugues, 1858)

 

La Natividad, en cambio, tiene una representación menor. En The Nativity (1858), de Arthur Hugues, óleo del mismo año que The Anunciation, recupera la sencillez que ya hemos visto, aunque en este caso dota de más feminidad a la Virgen exponiendo su cabello al modo prerrafaelita y manteniendo un aspecto adolescente frente a la madurez que presenta en la tradición formal. De nuevo la luz actúa como vehículo de la espiritualidad, acompañando a Madre e Hijo con ángeles. El nimbo aparece únicamente sobre la cabeza del Niño Jesús, remarcando su papel de Salvador. Un elemento claramente romántico es la ternura de la escena. Lejos de imaginar una maternidad estática y lejana, la Virgen se muestra poniéndole un pañal al Niño, ajena a la aparente trascendencia del momento y centrada en el aspecto más humano de la imagen.

 

 

Vía| ALONSO POZA, Paula. Prerrafaelismo: literatura e imagen. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2014

Más información| MACCULLOCH, Laura. Pre-Raphaelite Treasures at National Museums Liverpool. Liverpool, Liverpool University Press, 2013

WOOD, Christopher. The Pre-Raphaelites. Londres, Widenfeld and Nicolson, 1981

Imagen|Anunciación Hugues , Anunciación Burne-Jones , Anunciación Frampton , Ecce Ancilla Domini , Natividad

RELACIONADOS