Historia 


Antonio Pérez, el polémico secretario de Felipe II (II)

Continuamos hablando de la figura de Antonio Pérez del Hierro, el cual recordamos como un secretario del rey Felipe II, cuyos tejemanejes e intrigas lo situaron como un enemigo de la corona. Consiguió huir de su prisión en Madrid y se refugió en la Corona de Aragón, donde por su procedencia, conseguía un modo de escape.

Antonio Pérez Liberado

Esta situación desencadenó un enfrentamiento directo entre las fuerzas reales y las instituciones aragonesas. Antonio Pérez, siendo natural de Aragón, se había acogido al principio de manifestación, por el que conseguía una protección de la Justicia Aragonesa mientras se estudiaban las alegaciones de su acusación. Al valorar la dificultad, el rey Felipe II decidió acusarlo mediante el tribunal de la Inquisición, ya que podía actuar sin la intromisión de las justicia aragonesa.

No obstante, el proceso no estuvo exento de problemas, ya que se dieron los acontecimientos denominados las Alteraciones de Aragón, o revuelta de Antonio Perez.

El exsecretario fue acusado de herejía por blasfemar delante de sus allegados por la persecución que se le hacía.

El 24 de mayo de 1591, se decidió trasladar a Antonio Pérez a la prisión que la Inquisición tenía en  la Aljafería. Algunos de sus defensores, como Diego de Heredia (de la baja nobleza) atacaron y mataron al Marqués de Almenara (representante del rey), aumentando la tensión entre los dos bandos. Cuando Felipe II recibió noticia del motín y de la posterior muerte de Almenara ordenó a sus fuerzas concentrarse en la plaza fuerte de Agrera, y mandó a ciudades, villas y comunidades condenar el motín y pedir un castigo para los promovedores. La Diputación volvió a organizar el traslado de Antonio Pérez a la prisión de la Inquisición, y los amotinados volvieron a responder con amenazas. La diputación no impuso su autoridad, sino que envió al inquisidor general un escrito cuestionando la veracidad de los testigos contra Pérez. Este por su parte, intentó fugarse de prisión, aunque fue descubierto, y la Justicia aragonesa ordenó su traslado a una prisión más segura y mejor guardada.

Los acontecimientos vuelven a ponerse tensos el 24 de septiembre. Tras muchas discusiones y preparativos, fijaron la fecha de traslado para ese día. No obstante, dos días antes, El Justicia Juan de Lanuza y Perellós, falleció, y su hijo le sucedió en el cargo. El gobernador había blindado la ciudad y había dispuestos guardas armados en la ruta entre las dos cárceles, para evitar la intromisión de los partidarios de Pérez. Aún así, rodeados de una gran multitud a las puertas de la cárcel donde se encontraba Antonio Pérez, consiguieron boicotear la comitiva del traslado, y permitieron la huida del reo de la ciudad, que puso rumbo hacia la frontera francesa. Hubo una 30 de muertos, y los ánimos se habían calmado un poco.

Al recibir noticias de lo sucedido en Zaragoza, Felipe II ordenó la reunión de una Junta de Estado, y decidió reforzar la frontera francesa para evitar la fuga del territorio y mandó destruir las armas de los sublevados. Con el temor de un castigo como el que se les retirasen los fueros, e incitados por Antonio Pérez que había vuelto en secreto a Zaragoza y estaba en contacto con los principales líderes de los alterados. Se prepararon para amotinarse, y el rey anunció que enviaría al ejército real. Las autoridades aragonesas decidieron presentar resistencia, ya que no se iban a respetar los fueros. Según anunciaba el rey, no entraba para atacarles, sino para que las autoridades pudieran reestablecer el orden.

Mientras que en Zaragoza se mantenía una  posición unánime a favor de la resistencia (al menos cuando estaban los partidarios de Antonio Pérez), no era tan pronunciada en el resto del territorio, ya que algunos no respondieron a la movilización de la resistencia.

Las fuerzas reales consiguieron entrar en Zaragoza y acabar con la rebelión. La mayoría de los amotinados como Juan de Lanuza o Heredia fueron apresados y ajusticiados.

Pérez escapó a Francia y más tarde a Inglaterra (ya hablaremos del periplo en la siguiente entrada), donde estimuló la leyenda negra contra el monarca. Por lo que respecta a las instituciones de Aragón, no suprimió ninguna, pero sí que modificó la posibilidad de elegir a un virrey que no fuera de Aragón.

Tenemos a Antonio Pérez huído en Francia, así que habrá que esperar para ver cómo continúa la historia.

En colaboración con QAH| PaullusHistoricus
Vía| Antonio Pérez 
Más información|Antoni Pérez Biografía
Imagen| Antonio Pérez Salida,
En QAH|Felipe II imagen y propaganda, Antonio Pérez, el polémico secretario de Felipe II (I)

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