Historia 


Antonio Pérez, el polémico secretario de Felipe II (I)

Si nos ponemos a revisar aquellos personajes que dinamizaron ciertamente el devenir de la historia en España, nos podemos encontrar con ejemplos que llaman bastante la atención. Esta vez iremos hasta el reinado de Felipe II, de cuyo gobierno formó parte Antonio Pérez del Hierro, un secretario que se convirtió en uno de los principales impulsores de la leyenda negra, y que provocó cierto revuelo institucional. Sin duda un secretario polémico.

¿Quién era Antonio Pérez?

Existe cierta controversia a la hora de establecer su origen, pero se sabe que en 1542 fue legitimado como hijo de Gonzalo Pérez, uno de los secretarios más destacados de Carlos I. Un hijo que había tenido antes de ser ordenado sacerdote, pero fue un dato igualmente los enemigos de Antonio Pérez utilizaron para desprestigiar su figura. Otras lenguas (no sabemos si malas o certeras) dicen que hay indicios de haber sido hijo natural del Príncipe de Éboli (Ruy Gómez de Silva). De todas formas fue educado dentro de un ambiente aristócratas y fue a las más prestigiosas universidades de su época.

Gonzalo Pérez le introduce en los asuntos de Estado. Tanto es así que en 1553 fue nombrado secretario del príncipe y futuro rey Felipe. Cuando Carlos I abdica y su hijo se convierte en el heredero de la monarquía hispánica (entre otros), Antonio Pérez se mantiene como sus secretario particular hasta la muerte de Gonzalo Pérez (que era secretario de Estado).

Antonio Pérez asume el cargo que había ocupado su padre aunque con menos competencias. Sus intentos por asumir una mayor cuota de poder generaron las primeras desconfianzas de Felipe II.

Su destreza política le ayudaron a mantener una importante influencia sobre el rey, y según pensaban la mayoría de sus contemporáneos, a enriquecerse de su cargo.

Retrato de Ana de Mendoza. La princesa de Éboli

En el reinado de Felipe II se desarrolló una rivalidad entre dos facciones políticas, denominadas como el partido albista y el partido ebolistas. Mientras que los primeros defendían una visión más imperialista de la corona, los ebolistas defendían mantener la estructura de la monarquía hispánica (con regiones que se administraban de forma diferentes) y defensores del pactismo entre la corona y los diferentes territorios que gobernaban. El líder de la facción fue el príncipe de Éboli, y tras su muerte, su esposa Ana de Mendoza (princesa de Éboli) y Antonio Pérez asumieron ese testigo. La influencia del partido ebolista sobre Felipe II fue mayor hasta la caída en desgracia de Antonio Pérez.

El declive de Antonio Pérez

La caída de Antonio Pérez fue provocada por una sucesión de acontecimientos que acabaron con la ruptura del monarca con su secretario. Durante el gobierno de Juan de Austria en los Países Bajos, Antonio Pérez intentaba imponer su criterio y terminar con la situación de los rebeldes por vía del pacto e influir cada vez más en la política a llevar respecto a Inglaterra. Además se aprovechó de la relación entre Felipe II y Juan de Austria, para así causar una mayor desconfianza entre los dos hermanos. En esta parte de la historia entra en escena Juan de Escobedo, otro protegido de Ruiz de Silva (príncipe de Eboli). Fue recomendado por Antonio Pérez para ser secretario personal de Juan de Austria, para así controlar mejor a este adversario político. Pero muy pronto Escobedo se hizo defensor del hermano del rey y recopiló pruebas que ponían al descubierto el doble juego que tenía Antonio Pérez. Ante tal amenaza, decidió hacer todo lo posible para eliminar tal amenaza culpandolo de participar en conjuras contra el monarca. Al parecer el monarca accedió y Antonio Pérez intentó eliminarlo mediante envenenamiento, y por último fue asesinado por sicarios el 31 de Marzo de 1578 en Madrid.

Las voces críticas en contra de Antonio Pérez fueron creciendo. Felipe II inicialmente seguía apoyando a su secretario, pero tras la muerte de su hermano Juan de Austria la situación cambió. Cuando le llegó toda su documentación, se dio cuenta que su hermano había mantenido una postura leal con él y las supuestas traiciones en las que se escudaba Antonio Pérez para ejercer influencia eran falsas.

Tanto Antonio Pérez como la princesa de Éboli perdieron la confianza del rey y fueron expulsados de su círculo.

El antiguo secretario fue detenido y luego encarcelado. Bajo tortura admitió su implicación en la muerte de Escobedo (en el año 1590). Al año 1591 pudo escapar de la prisión en Madrid hasta Zaragoza, donde consiguió la protección de los fueros, ya que cuando fue legitimado como hijo de Gonzalo Pérez lo hizo como hijo natural de Aragón.
Hasta aquí la primera parte sobre Antonio Pérez. Nos falta ver los problemas que ocasionó el exsecretario de Felipe II y contribuyó en la leyenda negra sobre el monarca.

En colaboración con QAH| PaullusHistoricus
Vía| Antonio Pérez 
Más información|Antoni Pérez Biografía
Imagen|Antonio Pérez, Princesa de Éboli
En QAH|Felipe II imagen y propaganda

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