Patrimonio 


Antonio María Esquivel, pintor romántico

Los conocimientos medios que, como público general, poseemos del arte de nuestro siglo XIX suelen saltar de Goya (primer cuarto de siglo) a Sorolla (último tercio), con una breve parada intermedia en la joven sonriente vestida de azul llamada Condesa de Vilches. Lo que resta de siglo, que además se corresponde de lleno con el Romanticismo español (1833-1868) queda diluido en la niebla. Por ello, después de presentar brevemente hace unas semanas al pintor romántico Leonardo Alenza, hoy le llega el turno al sevillano Antonio María Esquivel.

Antonio María Esquivel y sus hijos Carlos y Vicente. 1843. Museo del Romanticismo.

Antonio María Esquivel y sus hijos Carlos y Vicente. 1843. Museo del Romanticismo.

Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina nació en Sevilla en 1806, en el seno de un noble linaje empobrecido. Se formó en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. En 1831, con ayuda de uno de tantos diplomáticos ingleses que se encontraban por tierras andaluzas, consiguió marchar a Madrid junto al también pintor José Gutiérrez de la Vega (1791-1865) y comenzó a abrirse camino como retratista, vinculándose rápidamente a la familia real y la burguesía.

Su estilo, contenido, aparece fuertemente influido por Murillo, de quien toma el carácter amable de sus personajes, sus colores suaves e incluso algunas composiciones. Cultivaría diversos géneros, desde la pintura de historia hasta el retrato, pasando por la miniatura y la pintura costumbrista.

Esquivel también se interesó por el arte en su vertiente teórica e incluso institucional, como demuestran la publicación de discursos sobre arte, su asistencia a las tan de moda tertulias literias y su apoyo en la fundación del Liceo Artístico y Literario de Madrid. Publicaría como dibujante y crítico de arte en diferentes periódicos de la época y asimismo se vio inmerso en polémicas de las que no siempre salió favorecido, ya que llegó a enfrentarse a la que entonces era y durante todo el siglo XIX sería la familia más importante del mundillo artístico madrileño: los Madrazo.

Uno de los momentos más duros de su carrera tuvo lugar cuando, en 1839, de regreso en Sevilla, sufrió una grave enfermedad que le dejó prácticamente ciego. Llevado por la desesperación, intentó suicidarse arrojándose al Guadalquivir, sin conseguirlo. La noticia de su intento de suicidio se difundió pronto incluso fuera de nuestras fronteras, pues Federico de Madrazo, en una carta a su padre escrita en París el 6 de julio de 1839, comentaba:

Antes de ayer recibió Carlos [Luis de Ribera] carta de su padre en la que le dice que Esquivel había cegado y que se susurraba que se había suicidado, sentiría mucho si esto fuese verdad.

Los poetas contemporáneos. 1846. Museo Nacional del Prado.

Los poetas contemporáneos. 1846. Museo Nacional del Prado.

Lo cierto es que después de este frustrado intento de suicidio sus amigos consiguieron costearle un tratamiento que le ayudaría a recuperar la vista en 1840. De los años inmediatamente siguentes a esta sanación datan algunas de sus obras más conocidas: La caída de Luzbel, en agradecimiento a los miembros del Liceo por su ayuda (1840, Museo del Prado); El Nacimiento de Venus (1842, Museo del Prado), Los poetas contemporáneos (1846, Museo del Prado) o Ventura de la Vega leyendo una obra a los actores del Teatro del Príncipe (1846, Depósito del Museo del Prado en el Museo del Romanticismo). En 1848 publicó, además, un Tratado de anatomía pictórica.

Esquivel también recibió algunas distinciones a lo largo de su carrera: fue profesor y académico de mérito de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, recibió la orden de Isabel la Católica y fue pintor de cámara.

Dos hijos llegó a tener Esquivel, Carlos María y Vicente, que también se dedicaron a la pintura y con los que el artista se autorretrató en alguna ocasión. Así ocurre en un autorretrato de 1843 conservado en el Museo del Romanticismo, en el que aparece junto a ellos en ademán de enseñarles el arte de la pintura.

La caída de Luzbel o Lucifer. 1840. Museo Nacional del Prado.

La caída de Luzbel o Lucifer. 1840. Museo Nacional del Prado.

Finalmente, Esquivel falleció en Madrid en 1857. Según la prensa de la época, en el momento de su entierro el también pintor Manuel Sánchez Ramos improvisó el siguiente soneto:

“La luz del genio iluminó tu frente;

Pintor naciste, y cuanto grande encierra

de sublime poesía el cielo y tierra,

asunto fue para inspirar tu mente.

Tus lienzos pasarán de gente en gente,

porque el soplo de Dios allí se encierra,

ora pintes azares de la guerra,

ora episodios que el cristiano siente.

Con fe y sin porvenir pobre pintabas

y emulaste las glorias de Murillo,

dando a tus tintas transparencia y brillo.

El cuadro de Luzbel ciego soñabas,

y del arte la fe te dio la vista,

eterno haciendo el nombre del artista”.

En Madrid podemos ver obra suya en el Museo del Prado, el Museo del Romanticismo o el Museo Lázaro Galdiano entre otros.

Via| VVAA, El siglo XIX en el Prado [catálogo de exposición], Madrid, Museo del Prado, 2007; Madrazo, Federico de, Epistolario, Madrid, Museo del Prado, 1994.

Más información| Biografía de Esquivel (Enciclopedia online Museo del Prado)

Imagen|Luzbel, Autorretrato con hijos, Poetas.

RELACIONADOS